Informe del Estado de La Nación Ciencia, tecnología e innovación avanzan con muchas fragilidades

La inversión en ciencia y tecnología en Costa Rica aún tiene como principal soporte el trabajo de las universidades públicas, según un informe del

La inversión en ciencia y tecnología en Costa Rica aún tiene como principal soporte el trabajo de las universidades públicas, según un informe del Estado de la Nación. (Foto archivo)

Pese a que el país dice estarle apostando a una economía que cada vez se basa más en la industria y servicios de alta tecnología, lo cierto es que su inversión en ciencia, tecnología e innovación es aún muy baja y con grandes fragilidades por superar.

El primer Informe del Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación que realizó el programa Estado de la Nación muestra que, si bien en los últimos años existen avances en esta área, los retos aún son muy grandes.

Las dificultades no solo radican en que el país no logra destinar ni un 1% de su Producto Interno Bruto (PIB) a ciencia, tecnología e innovación (CTI), sino que tampoco logra generar las condiciones para retener a muchos de sus talentos y tiene dificultades para generar comunidades científicas sólidas, que no dependan de “caudillos” en las diferentes áreas del conocimiento.

A diferencia de la inversión en CTI en las grandes potencias mundiales, en Costa Rica esta recae principalmente en lo que el Estado y, particularmente, las universidades públicas puedan hacer, mientras que lo que se hace en el sector privado depende en gran medida de la iniciativa extranjera.

No obstante las carencias, Costa Rica logra colocarse como un centro de excelencia en el desarrollo de varias áreas del conocimiento, y las carreras relacionadas con CTI muestran grandes ventajas laborales para quienes optan por ellas.

POCA INVERSIÓN

Para ser un país que dice estar apostando a la “sociedad del conocimiento”, Costa Rica tiene grados de inversión muy bajos, que no llegan ni a la media de América Latina ni –mucho menos– a los niveles que ostentan los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), “club” al cual se pretende ingresar.

Si, bien, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) se incrementó de un 0,36% del PIB en 2007 a un 0,57% para el 2012, la cifra aún queda por debajo de la media latinoamericana, que para el 2011 fue de 0,78%.

Ni qué decir del 3,78% que invierte Finlandia, el 2,27% de Alemania y Estados Unidos, el 1,13% de Canadá y el 1,27% de China como economía emergente.

A diferencia de esos países, donde la iniciativa privada lleva el peso de la inversión y la ejecución en I+D, en Costa Rica el 70,3% de la inversión en este rubro proviene del Gobierno, mientras que el aporte de las empresas en la ejecución de este tipo de inversiones es de solo un 31,3%, muy por debajo del 47% que debería tener según su desarrollo y del 60% en los países desarrollados.

La escasa inversión también hace que las unidades de investigación se quejen en un 60%, de no contar con los equipos y la infraestructura adecuada para el logro de sus objetivos.

A pesar de que la mayoría del equipamiento disponible funciona adecuadamente y arroja mediciones confiables, la desactualización de estos instrumentos es uno de los problemas que afecta al 43,8% de los equipos en el sector académico, al 43% en el Gobierno y a un 36% de los centros de investigación privados.

Ciencias Médicas es el área que menos padece el mal de la obsolescencia en sus equipos, pues el 71% dice contar con instrumentos actualizados. En contraste, en Ciencias Naturales y Exactas, así como en Ingenierías, solo una de cada dos unidades de investigación dice tener su equipo actualizado.

Por áreas específicas, las unidades de I+D dedicadas a la Nanotecnología reportan en un 100% tener los equipos adecuados para lograr sus objetivos, en contraste con Ciencias de la Tierra, con solo un 25%.

El informe advierte que algunas áreas que han sido definidas como de “intervención estratégica” en el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2011-2014 no difieren en mucho de la situación que presentan la mayoría de las unidades de I+D.

ATRACTIVO LABORAL

Contrastando con la poca inversión reportada en CTI, los profesionales en estas áreas parecen gozar de un panorama laboral bastante positivo y atractivo, que debería impulsar a más jóvenes a estudiar estas carreras.

El Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación elaboró un análisis basado en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y encontró que los profesionales en las ocupaciones de este sector reciben en promedio salarios 2,4 veces más altos que el resto de los trabajadores del país.

Dichos profesionales tuvieron para el periodo de estudio una tasa de desempleo de solo 1,9%, en contraste con el 7,3% que registraba el país, además de que el 97,6% de los ocupados en este sector están debidamente asegurados, mientras que el porcentaje de aseguramiento de toda la economía es del 84,9%.

La coordinadora de este estudio, María Santos, comentó que las personas ocupadas en ciencia y tecnología pasaron de representar un 4,1% del total de ocupados en el año 2000 a un 7,1% en el 2010, cifra que −pese a ser un avance− aún es muy pequeña.

En este incremento, las mujeres son quienes han ganado más presencia, con una tasa de crecimiento del 116%; ahora representan el 35,2% del total de personas ocupadas en ciencia y tecnología. Además, las investigadoras son las que mandan, pues el 61,2% de los puestos directivos en la administración pública y empresas privadas son ocupados por mujeres.

Los profesionales de este sector cuentan con un promedio de 15,6 años de escolaridad, frente a los 9,2 años que tiene en promedio el resto de la economía; por otra parte, un 43,6% de ellos tiene dominio de un segundo idioma, en contraste con el 11,8% en el resto de los trabajadores.

Aunque estos números son positivos, Santos llamó la atención sobre la escasez que tiene el país de este tipo de profesionales y la dificultad que encuentran las empresas para reclutar nuevos talentos.

Las ventajas de estudiar una carrera relacionada con ciencia y tecnología parece aún no permear en los estudiantes a la hora de ingresar a la educación superior, ya que en el país las áreas de Ciencias Sociales, Ciencias Económicas y Educación monopolizan el 58% de las oportunidades académicas disponibles y el 70% de los diplomas.

Entre el 2001 y 2011, la cantidad de títulos otorgados en Ciencias Exactas y Naturales, Ingenierías, Ciencias Médicas y Ciencias Agrícolas casi se duplicó, al pasar de 5756 a 11 201; pero esto representa solo el 26,2% del total, mientras que al hablar de títulos de posgrado, estos solo representan un 5% en las universidad privadas y 14,3% en las públicas.

Esto se nota también en las dificultades que presentan áreas como Ciencias de la Tierra y el Espacio, Física, Ingeniería Agronómica, Ciencias de la Salud y distintas disciplinas de las Ciencias Agrarias para hacer sus relevos generacionales, en vista de que sus cuadros mejor formados tienen edades que superan los 55 años.


Fuga de cerebros

Una de las tareas a las que se abocó el Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación fue la preparación de una base de datos con los costarricenses que han radicado en el exterior para estudiar y desarrollarse en áreas relacionadas con CTI.

El sondeo de esta “diáspora científica” costarricense muestra que existen profesionales de muy alto perfil académico, con especialidades en más de veinte disciplinas de ciencia y tecnología, y de los cuales uno de cada cinco tiene un doctorado en alguna de las 100 universidades más prestigiosas del mundo.

Esta comunidad científica está conformada en un 62,1% por personas entre 20 y 35 años de edad, de las cuales casi la mitad solo estudia o trabaja, y donde predominan tecnólogos, ingenieros y médicos.

Un 45% de esta “legión” científica costarricense se ha instalado en Estados Unidos, y un 37% de ellos cuenta con un grado de maestría, mientras que el 21% tiene un doctorado.

La coordinadora del estudio, María Santos, enfatizó que para el país es un gran reto el poder traer de vuelta −o al menos vincular de alguna forma− a estos profesionales a las comunidades científicas en el país; ya que pese a que el 48% dice que planea regresar al país, un 37,4 % dice que no lo hará, y solo un 21% ha participado en alguna iniciativa de cooperación científica con colegas en Costa Rica.


Comunidades científicas se sostienen por “caudillos”

Otro de los aportes que hace el informe del Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación es un análisis de cómo se estructuran las comunidades científicas en Costa Rica, al revisar la productividad de los investigadores y la manera en que se relacionan con otros científicos en redes de trabajo.

El informe muestra que en muchas de las áreas existe un “caudillismo” y que las redes de investigación están sostenidas por investigadores de renombre, que vinculan a su alrededor a muchos otros profesionales de su campo y de otras ramas, pero estos otros profesionales prácticamente no se vinculan entre sí.

“Aquí el problema es que si uno de estos investigadores importantes se va, se muere, tiene un accidente o se retira, las redes se caen y tienen que volver a conformarse”, explicó la coordinadora del estudio, María Santos.

La fragilidad de las redes de investigación se hace mayor si se considera que la mayoría de estos investigadores −que centralizan las redes a su alrededor− tienen 46 años o más (71,9%) y su promedio de edad es de 53 años.

La excepción a esta situación se presenta en las investigaciones relacionadas con microbiología, biotecnología, farmacia, química, tecnología de alimentos, biología celular, fisiología y otras ramas afines, en las que el entramado de la red de investigación es bastante complejo y muestra múltiples relaciones entre los investigadores de las distintas áreas.


Muchas patentes… pero de extranjeros

Como parte de los avances de Costa Rica en la producción y difusión tecnológica, el informe del Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación detalla que, entre el año 2001 y el 2013, la cantidad de solicitudes de patentes en la Oficina de Patentes del Registro de la Propiedad Intelectual tuvo un incremento de 182,7%, al pasar de 214 a 605 solicitudes.

Esta cifra coloca a Costa Rica entre los países líderes de la región en cuanto a la generación de patentes por habitantes, en concordancia con los grados mostrados por América Latina en el periodo 1990-2007.

Sin embargo, detrás de ese extraordinario crecimiento se esconde la cruda realidad de las CTI en el país, ya que el aporte real de costarricense en esa cantidad de solicitudes pasó del 8,9% en el 2001, a solo un 3,5% en el 2013.

Esta “tasa de autosuficiencia” para Costa Rica es ahora de solo 0,03 patentes nacionales por patente solicitada, cuando ese indicador en la región es de 0,16 y en Estados Unidos está en 0,535.

El indicador habla de la poca vinculación que existe entre la inversión en Ciencia y Tecnología con la industria nacional, por lo que el informe advierte sobre la necesidad de generar estrategias para revertir esta situación.


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