Magistrado Fernando Cruz: Supongo que cuando hablan de desentrabar la Sala IV no se refieren a Crucitas

Aunque dice no saber con precisión cuáles son los motivos que impidieron su reelección como magistrado de la Sala Constitucional, para Fernando Cruz es

Aunque dice no saber con precisión cuáles son los motivos que impidieron su reelección como magistrado de la Sala Constitucional, para Fernando Cruz es claro que sus opiniones en temas sensibles “no son del agrado de las fuerzas políticamente mayoritarias”.

Un día después de que 38 diputados del oficialismo y sus aliados votaran contra la continuidad de Cruz, el magistrado concedió una entrevista a UNIVERSIDAD en la que comentó algunas de las que considera “posibles razones” para su no reelección.

Pese a que la directora de la Oficina de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa, Gloria Valerín, aseguró que el magistrado quedaba reelegido por haberse vencido el plazo, Cruz asegura que no conoce con detalle esta situación y adelantó que no emprenderá ninguna acción o recurso en contra de la votación.

¿Se siente fuera ya de la Sala Constitucional?

-Básicamente sí, porque la reelección, la decisión legislativa fue esa, pero claro que como todo acto legislativo o administrativo, siempre puede tener objeciones. Pero eso hay que valorarlo.

¿Cómo se siente tras esa votación?

-Me siento tranquilo. Quizás en algún momento tuve la impresión de que algo de eso podría ocurrir, pero las personas a las que le consulté me comentaron que era poco probable. Pero, de todas maneras ya se dio la situación. No me siento como defraudado. Sí me llama la atención que nunca hubo ninguna objeción en la Comisión de Nombramientos, presenté mis informes, la Comisión recomendó mi reelección.

Me queda un sinsabor, porque yo no sé cuáles son los asuntos por los cuales estiman que no debo continuar. He escuchado al diputado Fabio Molina (PLN), que es un afán de renovación,  para que la Sala retome el cauce y no sea una instancia que se exceda en sus funciones y no se olvide que es el Poder Legislativo el que tiene la dirección política del país.

¿Le están cobrando su criterio distinto en temas sensibles para el grupo gobernante: Crucitas o el TLC con Estados Unidos?

-No tengo idea de cuál sea, pero la única razón debe ser mi orientación ideológica. Es la única que se me ocurre. Ideológicamente se estima que mis posiciones no son del agrado de las fuerzas políticas mayoritarias y que tienen otra visión de la Constitución. No admiten que uno pueda ser disidente, o de minoría.

¿Estorba Fernando Cruz a algunos grupos de poder?

-Tal vez no tanto, pero sí  me llama la atención el tema de la intolerancia o de la incapacidad para admitir criterios diferentes, cuando un tribunal constitucional es como una policromía de corrientes ideológicas.

¿Es esto un intento de “emparejar el terreno”, según dicen los diputados oficialistas, para que las decisiones que este grupo quiere que se tomen encuentren “menos obstáculos”?

-Sí. Lo extraño es que no sé qué tengo que ver yo con que no haya fluidez, siendo un solo magistrado. No entiendo qué tiene que ver eso del “emparejamiento” cuando yo he dictado muchos votos que son de minoría. No entiendo qué significa eso.

¿Cómo describiría a quienes lo quisieron fuera?

-En política uno no tiene que ver solo el acto en concreto, sino el contexto. Me parece que no hay nada personal forzosamente. Creo que esto es parte de una serie de acuerdos entre fracciones que incluyen otras cosas; eso es normal en el Parlamento. Incluso algunos de los diputados como el señor (Luis Gerardo) Villanueva, que es una persona que yo conozco hace muchos años y con quién he tenido una buena relación, votó en mi contra. No creo que sea nada personal. En política a veces se hacen las cosas con un sentido desvinculado de la subjetividad. Esto responde a un acuerdo general de distintas cosas.

Pero, ¿se puede tomar como un voto en contra de las voces independientes dentro del Poder Judicial y de la Sala Constitucional?

-Sí, es lo único que puedo interpretar dentro de las especulaciones que yo puedo hacer frente a un acto que no tiene ninguna motivación y es un ejercicio de poder político puro. La forma en que visualizo la judicatura y los asuntos no es del agrado de las personas que votaron en mi contra.

¿En qué temas pendientes de la Sala Constitucional puede ser incómodo Fernando Cruz por su criterio distinto?

-He sido de criterio distinto en muchas cosas. Sin embargo, mis compañeras y compañeros han sido muy respetuosos siempre. Creo que hay temas como el de Crucitas en el que ha sido una polémica adentro y afuera. Pero, nunca tuve ninguna aprehensión de decir -con el debido respeto para todos-  lo que pensaba de esos temas. Todavía está pendiente la acción de inconstitucionalidad del tema Crucitas, que tiene un año de espera, y eso sí no lo pude votar.

Pero, sacarlo a usted del juego es una forma de desempatar el caso Crucitas…

-Esa es una posibilidad; no lo puedo asegurar, porque no sabemos exactamente cómo puede ser la votación, pero  es una posibilidad. Claro, cuando un caso se empantana un año, lógicamente los que están afuera especulan mucho y piensan que está trabado el asunto. Supongo que cuando Fabio Molina dice que se debe “desentrabar” la Sala Constitucional, no se está refiriendo a eso.

¿Este pulso con la Asamblea Legislativa es una muestra de que la Sala Constitucional está “cogobernando” el país por los asuntos que trata y el impacto de sus resoluciones?

-No, creo que es mucho decir. Lo que sí creo es que el país tiene un síndrome de consenso y de pensamiento único. Unas cuantas disidencias que la Sala le pone al Parlamento sobre decisiones importantes se convierten en un gran tema de ingobernabilidad, pero la gobernabilidad no pasa por la Sala. Si usted hace un análisis de los votos de la Sala, no hay una determinación en la que uno pueda señalar más de 5  votos en los que se pueda decir que ha tomado decisiones que hacen difícil la gobernabilidad.

Nosotros resolvemos aquí cantidades de amparos sobre ineficiencia estructural. Que la gente necesita un puente, una unidad de salud que ya pidió, tiene una contaminación seria y grave. Que las personas tienen que tomar agua en cisternas por la contaminación que se produjo. Si usted ve eso, nosotros no cogobernamos, lo que hacemos es señalar las disfunciones en el tema del Estado social, de medio ambiente y derechos individuales. Es el poder político el que define el contenido de la Constitución.

El hecho de que la Sala le haya devuelto a la Asamblea Legislativa leyes porque estaban mal hechas, porque hay deficiencias, porque van en contra de lo que dice la Constitución, ¿muestra eso una deficiencia en la elaboración de las leyes?

-No forzosamente. ¿Cuántos son esos casos? No sé cuántos. Nadie los ha contabilizado con certeza. No creo que sean muchísimos; creo que no llegan ni a 100 asuntos. Tampoco demuestra que es ineficiencia en el quehacer legislativo. A veces es posible que haya deficiencias, pero otras veces es porque el poder político trata de actuar al límite de lo que establece la Constitución, y en la labor de gobierno a veces eso se excede, por eso la Sala le marca límites.

Al final la elección de los magistrados siempre es un asunto político. ¿Le parece bien que sea así, o cree que hay algún mecanismo que resguarde mejore la independencia?

-No hay.  La discusión se produjo en 1949 de si para asegurarles independencia los nombra vitaliciamente, o los nombra con las garantías que tiene actualmente la Constitución -donde para que no sea reelecto requiere 38 votos negativos-. No es posible evadir la acción legislativa, porque la Constitución es un documento en el que los que van a interpretarla deben ser nombrados por el cuerpo político más importante y de mayor dinamismo, que es la Asamblea.

Si se resuelve que usted ha sido reelegido y la votación fue nula, ¿se queda en el cargo o piensa que la votación es una señal de que debe irse?

-Es una cosa que tengo que meditar.

¿Valoraría irse a pesar de las muestras de apoyo?

-Tengo que meditarlo y pensarlo, pero no me lo he planteado todavía ni he tomado ninguna decisión.

¿Qué quiso decir con “no quiero vivir sobándole el lomo al becerro de oro”?

-Es una definición poética de cómo creo que debe llevarse la vida y la conducta personal…

Si finalmente se queda, ¿cambiaría en algo la forma en que ha venido desarrollando su trabajo como magistrado?

-No, no; ya después de esto uno echa más músculo; entonces menos todavía. El músculo de la independencia lo eché hace mucho tiempo, desde la época en que fui Fiscal General y tuve que hacer cosas donde recibí reproches y negativas.

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