Piden meter presión al gobierno de Nicaragua

En ese sentido se pronunciaron, entre otros, el historiador Óscar Aguilar Bulgarelli, el abogado Juan José Sobrado, el exembajador en Nicaragua Javier Solís y

Junto con las gestiones diplomáticas, Costa Rica debe buscar ya la aplicación de las medidas coercitivas previstas en el Tratado Interamericano de Defensa Recíproca (TIAR) para obligar a Nicaragua a retirar sus tropas de isla Calero, advierten sectores del país.

En ese sentido se pronunciaron, entre otros, el historiador Óscar Aguilar Bulgarelli, el abogado Juan José Sobrado, el exembajador en Nicaragua Javier Solís y el exembajador en Venezuela Vladimir de la Cruz, quien dijo que el TIAR es una opción para la cual Costa Rica debe irse preparando (ver recuadro “Nicaragua desarrolla objetivos militares…”).

“Estoy de acuerdo con que debemos tratar de preservar la paz y que no haya muertos, pero lo que no podemos es dejar el ladrón adentro de la casa sin ninguna posibilidad de llamar a la policía”, dijo Aguilar.

Consideró muy grave que el Gobierno dijera en su momento que no contemplaba la opción del TIAR, que es una vía legal y pacífica. “No es que venga el TIAR y empezar a reventar los cachiflines.

No, es decir: señores aquí estamos para asistir este país y hagan el favor y se retiran mientras los organismos de paz ven cómo resuelven el tema. Una cosa no quita la otra”, dijo Aguilar en relación con las gestiones diplomáticas que realiza el gobierno costarricense en la arena internacional.

Al cierre de esta edición, estaba por realizarse a solicitud de Costa Rica la reunión de consulta de la Organización de Estados Americanos (OEA), integrada por los cancilleres, luego que Nicaragua ignoró la resolución del consejo de seguridad del organismo, que pidió a ambos países retirar las fuerzas militares y de policía de la zona en conflicto, a fin de generar confianza para iniciar un diálogo bilateral.

La propia presidenta Laura Chinchilla dijo que en las instancias internacionales estábamos ganando mucho, pero que el problema era que los gobernantes de Nicaragua no están dispuestos a respetar los organismos ni los fallos internacionales.

“Entonces cuando usted oye a la presidenta que dice que por más que le den la razón los chollados van a seguir metidos dentro de la casa ¿qué  queda? Llamar a la policía para sacarlos”, dijo Aguilar.

Costa Rica firmó el TIAR no simplemente para figurar en el papel sino para usarlo en un país que al no tener ejército, es en este sentido indefenso ante una agresión. Y ya se ha utilizado en el pasado, como en 1978, cuando el dictador Anastasio Somoza planeaba invadir Costa Rica, recordó.

En sentido similar se pronunció Javier Solís, quien en declaraciones para UNIVERSIDAD dijo estar convencido de “Costa Rica debe invocar el TIAR, porque si vamos al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (como lo propuso el expresidente Óscar Arias), nos vamos a llevar una desagradibilísima sorpresa”.

Por su parte, el abogado y exmagistrado suplente de la Corte Suprema, Juan José Sobrado, sostuvo que la invasión armada de Nicaragua al territorío de Costa Rica configura un claro caso de aplicación del TIAR, del que ambos países son parte, así como EE.UU. y la mayor parte de las naciones latinoamericanas.

De conformidad con los artículos 8 y 9 del Tratado, la situación con Nicaragua es un caso de aplicación del TIAR, que es de defensa recíproca ante la invasión, y, por consiguiente, también de las sanciones colectivas previstas, que comprenden el retiro de los Jefes de Misión, la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares, el aislamiento económico y de las comunicaciones, y finalmente, si fuese necesario, el empleo colectivo de la fuerza armada, escribió Sobrado en un artículo.


 

Conflicto beneficia a políticos y medios


Sobre los riesgos de exacerbar el conflicto limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua que es un tema que se presta “fácilmente para la manipulación” previnieron especialistas de diversas disciplinas. El diferendo –señalaron- ha traído en primer lugar dividendos en la política interna y medios de comunicación en ambos países, y no beneficia a las zonas fronterizas de uno y otro lado, que en las capitales son “las más olvidadas en tiempos de paz y las más recordadas en tiempos de guerra.”

Los expositores analizaron la situación creada en la fronteriza isla Calero, durante una mesa redonda organizada el viernes anterior por la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional y la Corporación Educativa para el Desarrollo Costarricense (CEDECO), organización no gubernamental.

Como ejemplo de la utilización mediática y política que se hace del conflicto, Carlos Torres, experto en relaciones internacionales de la Fundación para la Paz y la Democracia (FUNPADEM), mencionó que Daniel Ortega ha conseguido unificar a los  diferentes sectores nicaragüenses en torno a la disputa con Costa Rica. Mientras que en Costa Rica tras el conflicto bajó la atención sobre problemas que el gobierno de Laura Chinchilla venía enfrentando, y en la última encuesta la mandataria aparece con un apoyo del 70%.

REPRETEL y Central de Radios, a su vez, se ven de pronto engalanados porque incitan a sacar la bandera, “cosa que a mí me da mucho miedo”, porque sacar banderas es un asunto muy complicado en países que están integrados, no solo en lo comercial, y sin embargo nadie quiere hablar de esa situación, apuntó.

Alberto Cortés, politólogo y director del Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica, advirtió que el conflicto en el San Juan es un “tema fuerte” de la clase política, es fácil de manipular y no hay quien haga oposición.

En ambos lados se incita al patrioterismo y la televisora REPRETEL  aquí reparte banderas de Costa Rica y allá banderas de Nicaragua, porque es la misma empresa y el tema da audiencia. Mencionó que en una encuesta la presidenta Chinchilla salía “mal parada” y la casa encuestadora decidió no publicarla, y luego, tras el estallido de la crisis con Nicaragua, otra encuesta le da gran apoyo a la mandataria, mencionó Cortés.

Nelson Arroyo, profesor de la Escuela de Ciencias Geográficas de la UNA, señaló que en la prensa ha habido poca precisión al caracterizar lo que es la isla Calero,  objeto de la disputa, que tiene una extensión aproximada de 180 km2.

Arroyo mostró mapas para explicar la conformación de la isla Calero y de un extremo al que se denomina isla Portillo.

Esta es la parte “más joven” de la Isla Calero y la denominación proviene probablemente de que en 1961 hubo un desborde del río San Juan que formó un canal efímero que dividió ese sector, pero luego se secó y hoy está prácticamente cerrado.  Son terrenos que no tienen ninguna diferencia en términos de conformación y son producto de la sedimentación arrastrada por el San Juan a lo largo de la historia, señaló.

Por su parte, Jorge Fallas, también profesor de la UNA y especialista en Hidrología y Recursos Naturales, habló de la necesidad de realizar una discusión informada a partir de datos y evidencias de la zona de conflicto, las cuales a su juicio dan lugar a diversas “interpretaciones posibles.”

Fallas mostró diversas fotos, la primera tomada en 1961, donde se observan “cicatrices” de antiguos caños abiertos por el Río San Juan hacia lo que se conoce como Laguna Los Portillos, que es nicaragüense, y que coincide mucho con lo que describe en 1800 el Laudo Alexander que señaló el límite. Concluyó que si se integra la morfología y los elementos básicos del paisaje pareciera que ese terreno no ha cambiado sustancialmente desde entonces, lo cual hace poco probable que en el futuro cambie.

El gobierno de Nicaragua está abriendo actualmente un canal del río San Juan a través de la isla Calero hacia la laguna Los Portillos, aduciendo que por ahí va el límite.

El Laudo Alexander dice – apuntó Fallas- que el límite fronterizo sube por la margen derecha y el primer canal que se encuentre dobla hasta el cruce con el río. Con esta evidencia podría ser uno de esos canales pero no lo sabemos, por eso decimos que “hay interpretaciones posibles”, indicó.


 

Vladimir de la Cruz:

Nicaragua desarrolla objetivos militares tras obras civiles


Tras las obras civiles que realiza el gobierno de Nicaragua en el fronterizo río San Juan hay objetivos militares que son la verdadera amenaza para el país, más allá del plan de construir un canal en el cauce fronterizo, dijo Vladimir de la Cruz, historiador y exembajador de Costa Rica en Venezuela.

Es correcta la vía diplomática seguida por Costa Rica para resolver el conflicto con Nicaragua, acudiendo a la Corte Internacional y a la OEA, que  es la primera instancia, y donde está la opción de invocar el TIAR.

El país debe ir preparándose para la eventualidad de que se envíe una fuerza militar internacional a la frontera, donde tendría que estar presente enviando sus fuerzas policiales, apuntó De la Cruz.

¿Cómo ve el dragado que Nicaragua está haciendo en el Río San Juan al mando de Edén Pastora?

-Pastora es un militar, no un civil, y lo que está haciendo es dirigiendo como militar obras que aparentemente tienen objetivos civiles, pero que encubren objetivos militares.

Daniel Ortega en declaraciones que dio la semana pasada insinúa aspectos militares importantes de la construcción que están haciendo ahí.

¿A qué se refiere específicamente?

-Los nicaragüenses vienen construyendo en esa zona un aeropuerto de características civiles al que después le dieron transformación a características militares. Eso puede estar vinculado a los objetivos que tenga el gobierno nicaragüense de construir un canal, para lo cual está desarrollando el aeropuerto militar. Pareciera que es una obra más militar que civil, porque el San Juan no es un río que permita por sí mismo desarrollar un canal. Primero, porque entre el lago de Nicaragua (que desagua) y la desembocadura del río (en el mar Caribe) hay 32 metros de desnivel, y el río tiene poca profundidad. De manera que habría que hacer un trabajo supergigante para hacer una obra que supere las tres exclusas que va a tener el Canal de Panamá, y poder tener allí un proyecto canalero estratégico. Nicaragua no tiene condiciones para eso y no hay grandes inversiones internacionales. De modo que es un proyecto más local, que tiene en este momento una utilización de materiales que se están usando, pero eso no significa una amenaza para nosotros, en términos de que allí haya una empresa venezolana, por decirlo así.

¿Cuál es la amenaza entonces?

-La amenaza es la construcción del canal en el concepto nicaragüense que se está haciendo y en la visión militar que se le está dando, creo que este es el elemento central. Probablemente tengan que dragar y limpiar el río para cierto tipo de embarcaciones más grandes que puedan pasar ahí, incluso de carácter militar.
Por supuesto que si logran hacer ese canal así, van a tratar de justificar que el río ha cambiado su cauce, lo cual no es cierto. Los tratados y la sentencia de la Corte Internacional de La Haya del año pasado han señalado claramente que el límite siempre es la margen derecha del río San Juan hasta su desembocadura, independientemente de cómo se mueva el cauce en su corrida natural. Si nos favorece a nosotros nos favorece, si nos perjudica, nos perjudica; pero en el cauce natural es la margen derecha del río.

¿Es correcta la estrategia que está siguiendo el gobierno de acudir a la mediación de la  OEA para resolver el conflicto?

-La OEA es una primera instancia, que es compleja porque hay que coordinar con 34 países miembros, pero ya se logró una mayoría de 22 países que difícilmente echarán para atrás. Lo que sigue es la reunión de cancilleres que permite establecer sanciones, las cuales pueden ser desde la suspensión de Nicaragua, hasta la expulsión, o la convocatoria del TIAR como una medida militar extrema, y es una posibilidad que existe.

Nicaragua rechazó la mediación de la OEA y más bien incrementó la presencia militar en la zona ¿qué opina?

-Me parece que hay una mala lectura del gobierno de Ortega del contexto internacional. En este momento una situación que se resuelva militarmente no es favorable para el gobierno nicaragüense desde ningún punto de vista. Los aliados de Costa Rica son poderosos: EE.UU., Canadá, México, Colombia, Honduras, Chile, Perú. Son países que dieron su voto en la primera votación, y si hubiera que invocar el TIAR esos mismos aliados van a estar comprometidos con el suministro de armas y hombres para interferir con la fuerza militar. Hay que recordar que el TIAR es una fuerza ofensiva, y en un conflicto militar se fortalecería la democracia nacional y podría caerse el gobierno sandinista.


 

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