Resabio de la «guerra fría» asusta en campaña electoral de Costa Rica

Una sórdida «guerra fría» comenzó a matizar la campaña electoral en Costa Rica, a dos meses meses de los comicios de febrero, tras el

Una sórdida «guerra fría» comenzó a matizar la campaña electoral en Costa Rica, a dos meses meses de los comicios de febrero, tras el resultado de una encuesta que dejó en evidencia un desplome en las intenciones de voto del candidato oficialista y un inusitado encumbramiento del represente de un partido de la izquierda.

La encuesta de la empresa UNIMER, encargada por el diario local «La Nación», dejó boquiabierto a más de uno. Las preferencias del electorado por el aspirante a la presidencia por el oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), cayeron de 38 por ciento en septiembre 19 por ciento en noviembre.

Pero la mayor sorpresa del sondeo fue el encumbramiento de un jóven abogado y actual diputado a la Asamblea Legislativa, José María Villalta, del Frente Amplio, hasta hace poco una pequeña fuerza de izquierda, quien apareció a la cabeza de las preferencias con 22 por ciento.

Junto a Villalta creció también de manera notoria un acérrimo rival ideologico suyo, Otto Guevara, del Movimiento Libertario, una agrupación de orientación de centroderecha.

La aparición del joven abogado en el escenario electoral ya venía dando que hablar, pues desde hacía mucho tiempo se ubicaba de segundo en los sondeos, aunque muy por debajo de Araya, quien se define como un socialdemócrata.

Es la primera vez en Costa Rica, un país donde por años la palabra «comunismo» asusta a muchos, que un candidato de izquierda encabeza las preferencias del electorado.

De reciente creación, el Frente Amplio, una agrupación nacida sobre los vestigios de otroras agrupaciones que representaban a los sectores izquierdistas de Costa Rica, apenas ha logrado llevar a la Asamblea Legislativa a dos diputados, a Villalta y a su lider fundador, fallecido hace dos años, José Merino.

En momentos en que las baterías de los principales contendientes venían dirigiéndose a Araya, con una maquinaria partidaria con más de 60 años de experiencia, el surgimiento de Villalta al frente de las intenciones de voto obligó al mismo aspirante oficialista y a Guevara a replantear su estrategia de propaganda.

Desde el domingo, día en que se publicó el resultado de la encuesta, Araya comenzó a orientar su discurso en la necesidad de que Costa Rica se mantenga por una línea afín a la socialdemocracia y alejada de los extremismos «comunistas» y del «capitalismo salvaje».

Tanto Araya como el mismo Guevara tratan ahora de pintar al joven Villata como un «peligro» para el país, y sus ataques tratan de vincularlo con el «chavismo» en Venezuela, el sandinismo en Nicaragua, Cuba y todo lo que huela a Alianza Bolivariana y marxismo.

Tras aceptar el desplome en la encuesta de «UNIMER», Araya calificó la propuesta de Villata como un «peligro» para la democracia costarricense, mientras Guevara comenzó a estigmantizarlo como un «chavisandinista».

Otros partidos en disputa por la presidencia y la Asamblea Legislativa, como Acción Ciudadana, hasta hace poco la segunda fuerza política de Costa Rica, mantenían una especie de calculada discreción, como a la espera de que oficialistas, frenteamplistas y guevaristas se desgasten entre ellos.

Con recursos muy limitados para invertir en publicidad, Villalta dijo que no caerá en la trampa de la «campaña del miedo» y proseguirá exponiendo sus propuestas políticas en giras a comunidades y en debates ante la prensa.

En todo caso, ha tratado de explicar que su programa político es progresista y autóctono, a la «costarricense», por el rescate de valores como la solidaridad y el compromiso con los sectores más necesitados, y con el sello de la «justicia social» como eje de su línea política.

Aunque no lo dicen públicamente, el surgimiento de Villalta al frente de las intenciones de voto, en un contexto donde no queda claro un eventual ganador de los próximos comicios y más bien apunta a una segunda ronda, ha encendido las alarmas en sectores conservadores costarricenses y en círculos que consideran a la izquierda como su enemigo natural.

En estas circunstancias, y si el panorama no cambia, la contienda electoral tendrá características inusitadas en las próximas semanas, con un resabio de la «guerra fría», en el olvido hace ya más de dos décadas, como eje de la cruzada propagandística.

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