Tercera República: La persona como centro de la economía

En momentos en que el gobierno del presidente Abel Pacheco intenta reorientar sus acciones para fortalecer lo social, los sectores productivos plantean un modelo

En momentos en que el gobierno del presidente Abel Pacheco intenta reorientar sus acciones para fortalecer lo social, los sectores productivos plantean un modelo alternativo de desarrollo centrado en la persona humana y  la búsqueda del bien común.


Superar el aumento de la pobreza a través de una mejor distribución de la riqueza es una de las propuestas de la Tercera República.

Se trata de la propuesta «Hacia la Tercera República», que plantea el acceso universal a los servicios básicos y una mejor distribución de la riqueza en el país

Esta iniciativa fue incluida en los acuerdos a los que llegó recientemente el Poder Ejecutivo con las organizaciones sindicales, luego de que las y los trabajadores del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), paralizaran labores durante tres semanas por el recorte presupuestario que impediría continuar con el desarrollo de los proyectos en energía y telecomunicaciones.

 

La simpatía con que el presidente Pacheco recibió esta alternativa de modelo de desarrollo para su estudio, crispó los nervios de las cámaras empresariales, que elevaron el tono de voz junto con los sectores políticos tradicionales.

Estos grupos miran con recelo un reacomodo en las fuerzas económicas, políticas y sociales que gobiernan al país.

Albino Vargas, Secretario General de la Asociación Nacional de Empleados Públicas (ANEP), es de la tesis de que «La Tercera República contribuiría a reducir la brecha entre los ricos y los pobres.

Algunos analistas estiman que si el mandatario la abriga podría superar el déficit en lo social, que le achacan sus adversarios y le reclama la ciudadanía como se refleja en recientes encuestas de opinión.

No es una iniciativa definitiva, pero se basa en tres valores fundamentales: colocar a la persona humana como centro de toda acción económica y gubernamental, buscar el bien común y propiciar un desarrollo ambiental y financieramente sostenible.

La propuesta responde a las inquietudes de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO), la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), y la Confederación de Trabajadores Rérum Novárum (CTRN).

Luego recibió el apoyo del Consejo Nacional Cooperativo (CONACOOP), la Federación Nacional del Sector Público, la Mesa Nacional Campesina, el Colegio de Ingenieros Agrónomos y el Frente Interno de Trabajadores y Trabajadoras del ICE.

Para el dirigente Vargas, el diálogo entre los sectores sociales que propone el proyecto Tercera República  y el gobierno apenas inició esta semana, pero tiene como objetivo que las propuestas sean contempladas por la administración Pacheco de cara a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con EE.UU.

LA REALIDAD

Para los proponentes de la iniciativa, a lo largo de los años 80, el país impulsó un modelo de fortalecimiento de las exportaciones no tradicionales agrícolas y un aumento en la presencia de la maquila, que posteriormente perdieron su dinamismo.

Diez años después, el turismo fue la alternativa, pero a mediados de la década se estancó. En ese momento se configuró una etapa casi recesiva, de la que sólo se salió en 1998 con la llegada de Intel y en la que se cayó nuevamente en 2000.

Mientras tanto, la producción agrícola perdió su importancia dentro del Producto Interno Bruto (PIB), pese a que aún es una de las principales actividades generadoras de empleo.

El sector industrial tomó mayor relevancia a consecuencia de la inversión extranjera para exportar, focalizada principalmente en zonas francas.

Pese al crecimiento anual de la producción, ésta no se traduce en un aumento de ingresos en las familias.  Durante 2000 el PIB real creció un 1.4%, sin embargo el Ingreso Nacional Bruto real, o sea, lo que efectivamente se queda en el país, creció sólo un 0.5%.

El repunte de las exportaciones durante 1999 se sustentó sobre empresas de alta tecnología y en las instaladas bajo el régimen de zonas francas.  Pero, para diciembre de 2000 hubo una caída de las exportaciones del 11.46%.

En el ámbito social, la sociedad costarricense enfrenta dos grandes desafíos: lograr la calidad y oportunidad de los programas sociales y la promoción y protección efectiva de los derechos de la población en general, de grupos específicos, y de las personas trabajadoras.

En lo político, la Tercera República sostiene que el sistema democrático es solo formal, por lo cual hay síntomas de descontento creciente de la ciudadanía, como el abstencionismo electoral, la desconfianza hacia la clase política y la representatividad institucional.

TRES GRANDES PRINCIPIOS

Por eso la Tercera República pretende impulsar un modelo de desarrollo donde el ser humano sea el principio y fin de todas las acciones en pro del desarrollo, el bien común sea el objetivo de toda acción y el respeto al medio ambiente.

Para cumplir con ellos es necesario respetar la universalidad, equidad y solidaridad en el acceso a los bienes y servicios para  el bienestar de las personas; impulsar una mejor calidad de vida por medio de políticas sociales incluyentes, y políticas focalizadas compensatorias para el sector marginado de la población.

Además, la participación ciudadana y la rendición de cuentas son aspectos vitales para dar forma a los principios expuestos, explicó Víctor Morales, representante del Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP).

LO ESPECÍFICO

Para responder a los desafíos nacionales, la Tercera República propone una reforma urgente al sistema educativo, que integre una visión del desarrollo rural y urbano y priorice el sector educación entre las acciones de inversión pública.

El sistema productivo debe ser fortalecido con el fomento al mercado interno sin dejar de lado las exportaciones, de esta forma se garantizaría un aumento en el poder adquisitivo de todos los costarricenses y se promovería la creación de empleos de calidad.

Además propiciar un mayor apoyo al desarrollo de programas de pequeñas y medianas empresas, el impulso de un comercio inteligente y justo, el desarrollo de redes de cooperación y la incorporación de variables ambientales, laborales y sociales como valor agregado de procesos de producción.

En cuanto a la formulación de políticas ambientales la iniciativa pretende la utilización adecuada del medio ambiente para el desarrollo productivo, evitar al máximo el  impacto ambiental y  el impulso a los productos orgánicos.

Se propone en relación con las políticas comerciales la participación de los sectores productivos en las mesas de negociación comercial y que la producción laboral y ambientalmente limpia, sean parte de los aspectos que se incorporen dentro de las mesas de negociación de tratados de libre comercio.

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