Tras histórica victoria: Presión por el cambio marcará al gobierno de Solís

“El pueblo ha dicho hasta aquí a la política tradicional”, dijo Luis Guillermo Solís en su discurso de la victoria (Foto: David Bolaños).Nueva administración

“El pueblo ha dicho hasta aquí a la política tradicional”, dijo Luis Guillermo Solís en su discurso de la victoria (Foto: David Bolaños).

Nueva administración obligada a dar señales desde el inicio para cumplir expectativas.

El histórico triunfo de Luis Guillermo Solís, que batió su propia meta al obtener más de 1,3 millones de votos el 6 de abril, y las esperanzas generadas en torno a un gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC) a partir del 8 de mayo, inyectan presión al presidente electo para cumplir con la enorme expectativa de cambio generada en el país.

Promesa de cambio que el profesor de Historia y Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica relanzó en su discurso de la victoria la noche del domingo en plaza Roosevelt de San Pedro de Montes de Oca, donde evocó el inicio de “una nueva era” en la política costarricense.

Un cambio cuyo contenido es mientras tanto una incógnita en el aire, cuando los reclamos de cambios de rumbo en la política nacional vienen de muchas partes. No es una revolución lo que se espera con el relevo en el Poder Ejecutivo, como ha recalcado el mismo Solís, quien ha ofrecido gobernar junto a la gente, en procura de lograr crecimiento económico con distribución equitativa, con participación ciudadana, mucho diálogo y respeto al orden jurídico, la institucionalidad y la identidad histórica de esta nación centroamericana de 4,7 millones de habitantes.

“Vamos a hacer un cambio como el que la gente quiere”, ha prometido el presidente electo, de 55 años, y quien tendría entre su carpeta de medidas iniciales, unos cuantos golpes ejemplarizantes en el combate a la corrupción, un tema que ha mencionado como una de sus prioridades, junto con la intervención en la infraestructura, el déficit fiscal, empezando por el uso eficiente de los recursos públicos, lo cual incluiría recortes en los viajes y salarios de altos cargos en el Poder Ejecutivo.

Como experto en política internacional que es, se espera que entre las primeras decisiones del futuro gobernante se dé un reposicionamiento de la política exterior del país, empezando por un mayor compromiso en el proceso de integración económica y el comercio con los países centroamericanos, señal de lo cual es su anuncio de que viajará en los próximos días a invitar a los mandatarios de la región a su toma de posición el 8 de mayo.

En la segunda ronda electoral del pasado domingo, Solís obtuvo 1.300.434 votos (77,8%), sobre 369.938 sufragios (22,19%) de Johnny Araya, candidato del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), según el conteo preliminar del Tribunal Supremo de Elecciones, cuando se habían escrutado el 94% de los votos.

De esta manera Solís, que inició su campaña hace cinco meses presentándose al electorado porque era un candidato desconocido, lleva al PAC al gobierno, enterrando la posibilidad de un tercer mandato del PLN, y acabando con la hegemonía durante más de medio siglo del bipartidismo encabezado por el liberacionismo y la Unidad Social Cristiana.

“En este más de un millón de votos que se sumaron a la convocatoria por el cambio hay una determinación incuestionable para que las cosas no sigan siendo como fueron y pretendo, con el favor de Dios y con el apoyo de todas y todos, hacer valer el cambio que el pueblo de Costa Rica demanda”, dijo Solís en su discurso (ver recuadro).

DIFERENTE

El sociólogo Manuel Rojas Bolaños destacó que el 6 de abril la ciudadanía habló fuerte y claro convirtiendo a Solís en el candidato más votado de la historia política del país. La copiosa votación obtenida lo autoriza a formar Gobierno en un país que ha venido acumulando transformaciones profundas a lo largo de más de 30 años en su composición social y en su estructura productiva, que finalmente acabaron manifestándose con inusitada fuerza en el plano político.

Para el académico, indudablemente Solís es un político diferente “que ha logrado establecer sintonía con una masa ciudadana que demanda cambios en muchos aspectos de la vida política y en el quehacer gubernamental, pero fundamentalmente en el ejercicio vertical de un poder político que ha estado centrado en los beneficios para pequeños grupos de interés y no en la búsqueda real del bienestar para las mayorías”.

Ojalá que esta capacidad de sintonía no se pierda en los próximos cuatro años y que se cumpla la promesa de un gobierno abierto al diálogo y a la negociación; no encerrado en cuatro paredes, como lo dijo Solís en el discurso de la victoria, apuntó Rojas.

Las reacciones de analistas al potente mandato popular que recibió Solís del pueblo el domingo, tienden a coincidir en que la legitimidad popular obtenida por el futuro gobernante es incuestionable.

Pero hay otra legitimidad salida de las urnas electorales en la primera ronda del 2 de febrero, de la que salió electa una Asamblea Legislativa fragmentada en nueve bancadas, con cuatro minorías principales, de las cuales una es la del PAC, con solo 13 diputados electos, del total de 57. Esta realidad que pondrá a prueba la capacidad de diálogo y negociación de la próxima administración para sacar adelante sus proyectos.

El politólogo Constantino Urcuyo comentó en una entrevista radial que el cambio prometido por Solís es algo que todavía está por verse y es lo que está en la palestra de la discusión pública en este momento, y el asunto de alguna manera empezará a vislumbrarse con la escogencia que haga Solís de sus ministros en los próximos días, cuando se vean las trayectorias que tienen y las medidas que podrían venir.

Según Urcuyo, Solís ha recibido un mandato muy amplio que le permite gozar de un mayor margen de maniobra en el momento de escoger a sus ministros y abrirse a otros sectores hacia los cuales no se había abierto.

Sin embargo, eso no le permite situarse por encima del resultado para la Asamblea Legislativa, donde el PAC es minoría y tendrá necesariamente que negociar, resaltó el analista. La otra opción sería ponerle un baipás a la Asamblea Legislativa para acudir a la vía del referendo y la consulta plebiscitaria con el fin de echar a andar los proyectos si el parlamento le pone un valladar infranqueable, añadió.

CHARRAL

La tarea que le aguarda en el Gobierno, el propio Solís la ha comparado con “una finca encharralada”, a la que hay que entrarle con machete en mano, para limpiar las malezas y sacar las “culebras venenosas”, labor que solo podrá hacer con apoyo y participación de la ciudadanía.

“La motosierra tiene que entrar a quitar las trabas del Estado, y si son personas se quita personas también, pero me temo que no son solo personas, son procesos que se han ido volviendo disfuncionales a lo largo del tiempo y a nadie le importó y por eso es que se encharraló la finca”,  dijo Solís, quien aclaró que tampoco se trata de hacer una barrida en la administración pública como han temido algunos.

Para ello, ha llamado a un entendimiento de todas las fuerzas políticas y ha prometido ser un presidente que estará en diálogo permanente con todos los sectores del país y todas las fracciones legislativas.

Lo hará con honradez, sentido común, nombrando gente idónea en el Gobierno, que sepa y tenga experiencia, pero no necesariamente solo experiencia gubernamental, sino experiencia profesional y publica que no se adquiere solo en el ámbito del Estado, señaló Solís a medios de prensa que le preguntaban por los nombres que tendría en su equipo de Gobierno.


Un discurso ofreció cambio y transparencia

El discurso de la victoria que pronunció  Luis Guillermo Solís ante una multitud de seguidores que colmaron la plaza Roosevelt en San Pedro, estuvo marcado por la emotividad y el agradecimiento a quienes apoyaron su candidatura pero, además,  fue un discurso atravesado por las ofertas de un cambio de rumbo para el país; por el compromiso de hacer ese cambio con transparencia y de encabezar una lucha frontal contra la corrupción.

Al inicio, Solís enfatizó su compromiso con el cambio y soltó algunas líneas sobre el tipo de viraje que propone.

“El pueblo de Costa Rica decidió cambiar y decidió cambiar, paradójicamente, para que no le cambiaran su identidad, es decir lo hacemos para recuperar el sueño de quienes construyeron la República y  para recuperar el amor de quienes la  coparon  en la justicia social y en el camino  de la equidad.  Pero también lo hacemos porque tenemos claridad  de que queremos un futuro para nuestra gente, donde se combinen de  forma perfecta la necesidad de crecer la necesidad de volver más próspera la economía y la absoluta obligación de construir con ellos la prosperidad y la riqueza en un marco de equidad y de justicia”.

Unos minutos y varias ideas más tarde, se desmarcó de sus propias filas partidarias y señaló que su ámbito de trabajo ahora era el país entero.

“Es necesario decir  hoy que, al finalizar esta  ruta e iniciar la próxima, la bandera que ha de guiarnos una y otra vez  por encima de cualquier otra ya no será la bicolor del PAC, que guardaremos con amor en los baúles de nuestros   afectos de quienes a ese partido  pertenecemos,  sino la inmarcesible tricolor de Costa Rica, que es la bandera más grande de   todas y todos”.

Pasada la mitad de su discurso, Solís  ofreció un compromiso de que su equipo trabajará con transparencia y buscando la excelencia en el servicio público.

“Haremos nuestro trabajo con dedicación, con honradez, con  compromiso, pero eso no es suficiente eso, es lo que ustedes dan por un hecho; eso no sería  noticia,  el gobierno de la República tiene que  ser  no solo  bueno sino excelente, tiene que rendir cuentas y no   por ello debe recibir las  gracias, esa es  nuestra obligación;  seremos al final de cuentas  los servidores del pueblo de Costa Rica”.

“Sí hay que señalar diferente, además de lo que ya  he dicho,  es de generar más riqueza, más equidad y hacerlo en un contexto de transparencia y rendición de cuentas; proclamo como presidente electo de la República el  inicio de la era de  acción ciudadana, llevar a Costa Rica por un camino diferente con una democracia distinta en permanente convocatoria, para que  nunca se  olvide que este es el pueblo que decidió  cambiar”.

En la recta final de su discurso, Solís defendió el rol de los empresarios privados y delimitó su ámbito de relación con el Estado.

“Hay que separar los ámbitos de la administración pública de manera que lo privado y aquello que no lo es  garanticen solamente aquellos contactos virtuosos que permitan a unos  y otros complementarse y fortalecerse a favor de la gente”.


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