XX informe del Estado de la Nación: La pobreza tiene remedio

Los hallazgos del último informe Estado de la Nación 2014 podrían funcionar como una receta, un remedio para atacar científicamente la desigualdad y reducir

Los hallazgos del último informe Estado de la Nación 2014 podrían funcionar como una receta, un remedio para atacar científicamente la desigualdad y reducir la indigencia en que vive hoy uno de cada cinco costarricenses.  

Los datos son especialmente significativos en un país en donde los niveles de pobreza están estancados hace más de 20 años y en donde el último reporte de la Encuesta Nacional de Hogares señala que más de un millón de habitantes viven en situación de pobreza (1.170.634 personas) de los cuales un tercio enfrenta, además, un cuadro de pobreza extrema (344.924 personas).

Según el XX informe del Estado de la Nación 2014, la capacidad de lograr que los estudiantes completen la educación secundaria es vital para reducir la pobreza de manera significativa.

Según el documento, si a todas las personas que no lograron concluir su educación secundaria se les asigna el ingreso promedio mínimo de quienes sí completaron el colegio, el porcentaje de personas pobres en el país caería a la mitad, ubicándonos en niveles como los de Canadá que, en 2012, tenía un 9,4% de pobreza.  

Es decir que la meta de alcanzar una cobertura total en secundaria, permitiría sacar al menos a  585 mil costarricenses de la miseria.

La baja escolaridad se asocia en el estudio a otro de los fantasmas que acechan a las familias pobres: el desempleo.

Según los investigadores, el desempleo es mucho mayor entre los pobres con baja escolaridad. Un escenario simulado en el que se les asigna a los desempleados el salario que percibirían si estuvieran ocupados, arroja que la pobreza se reduciría en 4,3 puntos porcentuales.   

La segunda «medicina» para reducir la pobreza ya se encuentra prevista en la ley costarricense y es el cumplimiento de la ley de salarios mínimos que rige para cada actividad productiva.  

Las investigaciones efectuadas por el proyecto Estado de la Nación revelan que, a uno de cada tres asalariados (395.295 trabajadores) del país se le incumple con el pago del salario mínimo.   

Las regiones más afectadas por este incumplimiento legal son la Brunca, la Huetar Atlántica y la Huetar Norte. Entre los trabajadores los más afectados son las mujeres y los  migrantes.  

Los investigadores encontraron además que hay 102.000 asalariados (un 6,7% del total) a quienes se les incumple algún derecho laboral como salario mínimo, garantías laborales o se les impone una jornada de trabajo inapropiada (subempleo o sobrecarga).  

Según los investigadores, solo con hacer cumplir la ley de salarios mínimos que cubre a todos los asalariados, se lograría reducir la pobreza en un 6%.

El estudio analizó, además, la eficacia y destino de los programas sociales y las transferencias del Estado y su impacto para reducir la pobreza.

Los resultados señalan que existe un relativo buen desempeño del destino dado a los programas de pensiones no contributivas y Cen-Cinai. Estos programas llegan, en un 80%, a personas en situación de pobreza, pobreza extrema o clases medias vulnerables  a caer en pobreza.

Según los datos recopilados por los investigadores, un 76% de los recursos del Fodesaf se asignó a hogares pobres o vulnerables.

Los analistas del Estado de la Nación concluyeron tras analizar la red de programas sociales de Costa Rica que esta funciona como una tercera «medicina» contra la escasez,  una malla de contención a la pobreza y señalan que, si esta red de transferencias y programas sociales no existiera, la pobreza en el país se duplicaría.   

UN ARRANQUE DE SIGLO CON DESIGUALDAD

La primera década del siglo XXI se revela, según  los datos recopilados por el Estado de la Nación, con una marcada tendencia a la desigualdad y una expansión de la brecha que separa los ingresos de los hogares más ricos (quinto quintil de la población) y los más  pobres (primer quintil).

Este incremento en la desigualdad se produce además en un contexto histórico en el que desde hace cinco años se mantiene un crecimiento real en el ingreso de los hogares costarricenses.

Para el 2013 el ingreso neto promedio de los hogares costarricenses llegó a ¢979.292, es decir creció un 1,3% desde el 2012.  Sin embargo, los beneficios se concentraron en los grupos más ricos de la población mientras que los más pobres, por el contrario, vieron deteriorado su nivel de ingreso.

En 2013, los ingresos del primer quintil (los más pobres) se redujeron en un 3,4%, mientras que los ingresos del quinto quintil (los más ricos) se incrementaron en un 3,7%.

Como resultado durante el 2013, los ingresos promedios del 20% de los hogares más favorecidos fueron 13 veces mayores que los del 20% más pobre.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) para el 2014 muestran que, en 2014 los ingresos netos promedios de sector más rico fueron de ¢996.077, mientras el ingreso neto promedio de los más pobres fue de ¢54.021.

Con estos números se revela que el quintil más  pobre se reparte apenas el 3,9% del ingreso nacional mientras el quintil más favorecido se distribuye el 50,1% del ingreso disponible del país.

A pesar de que la tendencia se mantiene, durante el 2014, el índice de Gini, que también se utiliza para medir la desigualdad, mostró una leve mejoría debido a un incremento en el ingreso que tuvieron los sectores medios de la sociedad.


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Hogares con jefatura femenina se duplicaron en 25 años

Ernesto Rivera
[email protected]

Los días cuando las familias tenían el estilo de Paco y Lola definitivamente quedaron atrás: Las familias costarricenses son cada vez y con mayor nitidez un clan encabezado por una mujer y su prole, según el XX informe del Estado de la Nación.

La cantidad de hogares con jefatura femenina se duplicó en el último cuarto de siglo, según datos aportados por el último informe del Estado de la Nación y, actualmente, una de cada tres personas vive en un hogar con jefatura femenina (33%).

De los 568.520 hogares que tenía Costa Rica en 1987 solo un 17% tenía al frente a una mujer, mientras que para el 2013, el porcentaje de mujeres jefas de familia se elevó al 36% de los 1.376.000 hogares del país.

La buena noticia es que la cantidad de mujeres jefas de hogar que llegó a completar su educación secundaria también se duplicó en el mismo periodo. En 1987 solo el 16% de las jefas de hogar tenía el colegio completo, mientras que en el 2013 un 32% de las mujeres que dirigen una familia terminaron sus estudios secundarios.

Dentro de este avance el grupo que más creció fue el de las mujeres jefas de hogar que accedieron a  educación superior.  Este grupo era apenas del 7,9% en 1987 y llegó al 20,2% en 2013.

Lamentablemente estos avances no se reflejan con la misma nitidez en sus oportunidades laborales y entre ellas se mantiene una mayor tasa de desempleo y una menor cobertura social.

En 2013 la tasa de desempleo en hogares con jefatura masculina fue de 2,7% mientras que la tasa de desempleo en hogares con jefatura femenina fue de 6,6%.

Los indicadores de baja cobertura social y pobreza también son mayores en los hogares encabezados por una mujer, el aseguramiento directo cubre al 66,4% de los varones y solo al 36,6% de las mujeres.

Además, según  los datos del estudio, un 40% de las jefas de hogar no tendrá derecho a una pensión contributiva, ya sea porque su cobertura es indirecta o porque no están aseguradas.

Este hábitat hostil explica las razones por las que el 40% de las familias pobres y un 43,3% de los hogares en pobreza extrema, se corresponden a hogares con jefatura femenina.     

Para Alejandra Mora, Ministra de la Condición de la Mujer y presidenta del Inamu, los números confirman que en el último cuarto de siglo se ha desarrollado un proceso de cambio en la estructura de las familias costarricenses en donde convergen, por un lado,  una mayor flexibilidad para aceptar el divorcio o la separación y, por otro, una gran cantidad de hogares que nacen directamente bajo el liderazgo de las mujeres producto de los embarazos adolescentes o de la falta de compromiso de los varones.

«Las mujeres se insertan parcialmente en el mercado laboral porque deben dedicar una buena parte de su tiempo al cuido de los hijos y también en muchos casos de sus padres ya ancianos o de las personas que las criaron y a esta inserción parcial se suma que el desempleo entre las mujeres es mayor, la tasa de desempleo entre los hombres es del 7% mientras que entre las mujeres es del 10%».   

La jerarca del Inamu señaló que durante su gestión apostará por proyectos en conjunto con el Ministerio de Educación Pública (MEP) para mejorar la salud sexual y reproductiva de las mujeres. «Una mujer que no controla su cuerpo no puede controlar las cosas más inmediatas de su entorno, tiene que tener información, servicios y anticonceptivos de calidad para administrar su proyecto de vida».

Mora señaló que, además, apuestan por fortalecer las iniciativas de emprendedurismo femenino que, en muchos casos, son ideas que pueden ser rentables y compatibles con las estructuras y horarios familiares que ellas tienen.


20 años del Estado de la Nación

El informe Estado de la Nación publica su vigésima edición con información y análisis estadístico sobre la situación social y económica del país.

El proyecto nació hace dos décadas a partir de una iniciativa de las cuatro universidades nacionales (UCR,UNA, ITCR y UNED) en conjunto con la Defensoría de los Habitantes y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de la ONU (PNUD).

La idea fue recopilar información confiable y sistematizada sobre lo que ocurría en el país en materia de indicadores sociales, económicos, políticos y de infraestructura para aportar una radiografía que sirviera de apoyo técnico a la toma de decisiones públicas.

A lo largo de estos 20 años el proyecto a realizado informes enfocados en profundizar de manera científica distintas áreas de la realidad costarricense como el Informe sobre el Estado de la Educación, el Informe sobre el Estado de la Ciencia y la Tecnología y el Estado de la Justicia.   

En esta última edición los investigadores se enfocaron en profundizar sobre la Equidad e integración Social, las Oportunidades, estabilidad y solvencia económicas y sobre la Armonía con la naturaleza.

Los resultados arrojas la visión de un país cuya población creció un 50%, en estos 20 años, se volvió más urbana, con estructuras familiares muy diferentes a las que tenía dos décadas atrás y con indicadores sociales que progresan muy lentamente, la mayoría con mejoras inerciales lo que le ha permitido sostener logros históricos en materia de desarrollo humanos, pero que se perderán si no se logra un ajuste al modelo de distribución y desarrollo. 


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