Muere Carlos Fuentes el Cosmopolita y gigante de las letras de México

Ciudad de México. Fue un cosmopolita, amigo entrañable de Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, hombre de pluma afilada, siempre listo para la polémica.

Ciudad de México. Fue un cosmopolita, amigo entrañable de Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, hombre de pluma afilada, siempre listo para la polémica. Carlos Fuentes, quien murió hoy a los 83 años, fue el mayor novelista de México.

Todavía se veía elegante y de buen talante. Su muerte por problemas cardiacos tomó por sorpresa a México, el país al que le dio el Premio Cervantes y obras como «Aura», «La muerte de Artemio Cruz», «Las buenas conciencias» o «La Silla del Águila».

Lejos de refugiarse en su escritorio, Fuentes siempre estaba dispuesto a tomar el toro por los cuernos para hablar de asuntos como su postura a favor de la legalización de las drogas, sobre la corrupción o la política.

Desde hace años se lo mencionaba como candidato al Premio Nobel de Literatura, que consiguió el colombiano García Márquez en 1982, pero él decía que ya había sido premiado a través de su amigo, a quien conoció en Ciudad de México en 1962 y con el que formó parte del famoso «boom» latinoamericano.

«Cuando se lo dieron a García Márquez me lo dieron a mí, a mi generación, a la novela latinoamericana que nosotros representamos en un momento dado. De manera que yo me doy por premiado», afirmaba.

Fuentes, exdiplomático, novelista, articulista y cuentista, acababa de publicar «La gran novela latinoamericana» y su libro de ficción «Carolina Grau».

Nació el 11 de noviembre de 1928 en Ciudad de Panamá como hijo de un diplomático.

Era la pluma más relevante con vida del México contemporáneo, agitador constante del debate político, y ocupaba un sitio de honor en el salón de figuras ilustres de la literatura mexicana, junto a nombres como Juan Rulfo y Octavio Paz.

En el más de medio siglo transcurrido desde su primer libro, el volumen de cuentos «Los días enmascarados» (1954), Fuentes desmenuzó la historia, la actualidad y el futuro de México, y opinaba desde sus columnas sobre todos los temas posibles.

«Escritor apasionado y exagerado, ser extremoso y extremista, habitado por muchas contradicciones, exaltado en el país del mediotono», dijo Paz sobre Fuentes, cuando el autor de «Terra nostra» ganó el Premio Cervantes de Literatura en 1987.

Autocatalogado como una persona de izquierda, Fuentes fue un activo promotor de la democratización del país y del fin del régimen de 70 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI, 1929-2000), aunque fue embajador en Francia bajo el gobierno priista de Luis Echeverría.

Gran compañero de tertulias y amigo durante décadas de García Márquez, Fuentes recibió, entre otras distinciones, el Premio Rómulo Gallegos en 1982 y el Príncipe de Asturias en 1994.

Su vida personal estuvo marcada por la tragedia de la muerte de los dos únicos hijos que tuvo con su segunda esposa, Silvia Lemus: su hija Natascha apareció sin vida a los 29 años en un barrio denCiudad de México conocido por la venta de drogas y su hijo Carlos, hemofílico, falleció a los 25.

Fuentes publicó por primera vez un texto a los 11 años en Santiago de Chile, uno de los destinos de su infancia errante. Fue un artículo sobre sus impresiones de niño sobre México para el boletín del Instituto Nacional de Chile.

A los 26 se dio a conocer como escritor con el libro de cuentos «Los días enmascarados» y tres años más tarde se consagró como novelista con la publicación de «La región más transparente», donde la figura central es la Ciudad de México.

«La lectura de esa novela me trajo a México. Han pasado 40 años y no me he ido. Creo que la Ciudad de México sigue igual que entonces, menos en la transparencia, en todas las transparencias», dijo García Márquez en 1998 en una fiesta de danzón y copas para celebrar las cuatro décadas de la obra.

Autor de ensayos y algunas piezas teatrales, escribió también guiones de cine como el de la primera película del cineasta mexicano Arturo Ripstein, «Tiempo de morir», junto a Gabriel García Márquez. Asimismo, fueron llevadas al cine algunas de sus obras, como la novela «Gringo viejo», en una adaptación dirigida por el argentino Luis Puenzo y protagonizada por Jane Fonda y Gregory Peck.

Culto y de modos elegantes, Fuentes alternaba su residencia entre Ciudad de México y Londres, donde acostumbraba a refugiarse entre abril y octubre para dedicarse a escribir, sin la tentación de los amigos y el ajetreo de los compromisos sociales. La muerte lo encontró en su ciudad, en la «región más transparente» de sus letras.

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