Karl Sapper, geólogo pionero en América Central

Karl T. Sapper (1866-1945) está presente en la historia de la geología de América Central y en la tradición de la Escuela Centroamericana de

Karl T. Sapper (1866-1945) está presente en la historia de la geología de América Central y en la tradición de la Escuela Centroamericana de Geología de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Muy a menudo es citado, aunque sea de manera anecdótica, por estudiantes y personal de nuestra escuela. Y no es por casualidad que Sapper sea recordado, pues fue un geólogo pionero en América Central desde la última década del siglo XIX y los primeros 20 años del siglo XX. Recorrió a pie, contando pasos para calcular distancias, casi toda la región centroamericana.

La historia que hace su amigo Franz Termer nos perfila a un científico sumamente laborioso y enamorado de su ciencia. De esto dan cuenta sus numerosas publicaciones, la última en 1948 de carácter póstumo. De lo relatado por Termer, extraemos varias lecciones: 1) Amar la disciplina que ejercemos. 2) Trabajar con tesón. 3) Volver a intentarlo, de no haberlo conseguido en un primer momento. 4) Trabajar muchas veces en condiciones y escenarios extremos. ¿Se pueden imaginar a Sapper con los recursos tecnológicos que hoy poseemos?

Quienes realizaron la hazaña de cotejar textos, trasladar términos en desuso, revisar mapas y retocarlos para que quedaran presentables al lector fueron los incansables compañeros y amigos de disciplina, doctores Guillermo Alvarado Induni y Percy Denyer Chavarría, quienes se dan el lujo de empastar sus respectivas currículas cuando se las solicitan para la realización de algún trámite burocrático que así lo requiera. Su trabajo de rescate que realizaron Guillermo y Percy presentó dificultades técnicas tales como interpretar del alemán términos locales, algunos en desuso. Su trabajo de rescate se legitima en las actuales políticas universitarias, que compromete a quien labore en la UCR su deber de fortalecer:

“…la investigación, el registro, la catalogación, la conservación, la restauración y la exhibición del patrimonio universitario y nacional, tangible e intangible, con una perspectiva de accesibilidad y uso por parte de la comunidad universitaria y nacional” (Políticas Universitarias, 2010 -14).

CONTENIDO VIGENTE

Del contenido del libro se puede hablar durante horas dada la riqueza de información que posee. Sobre su lectura deseo hacer un comentario de perogrullo, pero necesario, a las personas legas en la materia, y va en el sentido de entender su lectura en el contexto del desarrollo de la Geología de la época.

El conocimiento sobre la constitución geológica de América Central ha evolucionado al calor de posteriores investigaciones abordadas con metodologías y técnicas que en los tiempos de Sapper no existían. Por ejemplo, el conocimiento estratigráfico ha cambiado, los fechamientos han variado e inciden en la estratigrafía regional.

Sin embargo, muestra comentarios interesantes y vigentes, tal como la mención a la naturaleza geológica diferente entre América Central septentrional y meridional: “Honduras y la parte norte de Nicaragua pertenecen, evidentemente al mismo sistema montañoso, el cual lo constituye también el de Guatemala, Chiapas y Honduras Británica”. Y le asigna edad arcaica o del Paleozoico inferior. Contrariamente, describe las montañas de Costa Rica y Panamá como “…un arco del todo independiente…”.

Luego, hace un análisis sobre la paleogeografía de los alrededores del lago de Cocibolca (lago de Nicaragua) y sugiere cambios significativos tales como que dicho lago era una bahía durante el Pleistoceno.

En la misma línea de cambios importantes en la paleogeografía, a raíz de movimientos corticales, ya señala evidencias de levantamientos y de hundimientos en el Caribe, lo cual se ha notado en los arrecifes coralinos.

Al leer esto nos acordamos del levantamiento cortical ocurrido a raíz del terremoto de Telire del 22 de abril de 1991 y de las observaciones sobre los levantamientos en Limón que hizo Denyer, publicadas en una edición especial de la Revista Geológica de América Central sobre el terremoto que afectó a esta zona.

De los volcanes, Sapper observa que tanto los ubicados en Nicaragua como los de Costa Rica están en fila, pero con un cierto desface, que hoy se interpreta a partir de las características geotectónicas del área.

Las observaciones de Sapper son más que suficientes para volver a sus escritos con una lectura más detenida, pues como bien lo apunta Hallam (1985) “…es muy común que los creadores de una disciplina científica olviden a sus antepasados intelectuales, un poco como los adolescentes se rebelan en algún momento contra sus padres…”.

También ensaya respecto a la constitución de los suelos de América Central, como un producto tanto del intemperismo (desintegración y descomposición) de las rocas, como de los climas diferentes que poseemos en este territorio.

De ese capítulo, se rescata un comentario que refleja su pundonor científico: “…yo contribuyo muy poco al conocimiento de los efectos de la meteorización y de la formación de suelos de la parte sur de América Central, con todo y que mis observaciones fueron hechas en un período mucho más largo y sobre una región mucho más grande que las de este geólogo estadounidense…”, se refiriere a las descripciones pedológicas (relativas a los suelos) del Dr. Hayes en que basa gran parte de sus comentarios en el capítulo dedicado a este tema.

Tal vez muchas personas vean en la reedición de un trabajo geológico de hace 107 años una pérdida de tiempo; sin embargo, no lo es. Primero, porque es un legado científico; segundo, porque aún existe mucha información válida; y tercero, es de interés en la historia de la ciencia para el entendimiento de la evolución del pensamiento científico.

Su presencia en la Escuela Centroamericana de Geología reviste visos paranormales. Los editores refieren en la introducción que: “…se habla de las intrusiones fantasmagóricas de este ilustre investigador en el edificio de la escuela…”. Nadie sabe el origen de dicha historia, pues el edificio data de 14 años después de su muerte acaecida en Alemania. Pero en fin, dicen que no hay que creer ni dejar de creer…

Coadyuvaron en la edición del libro el Centro de Investigaciones en Ciencias Geológicas (CICG) de la UCR y la Embajada de Alemania en Costa Rica. El libro está a la venta en la librería de la Editorial Universidad de Costa Rica y tiene un costo de ¢29500.

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