Audiovisual causa reunión y choque de visiones políticas

Cinco jóvenes esperaban a Aracelly Elizondo, administradora del Mirador Nemaclys, para que ella abriera el portón de la propiedad.Era un sábado 14 de diciembre,

Cinco jóvenes esperaban a Aracelly Elizondo, administradora del Mirador Nemaclys, para que ella abriera el portón de la propiedad.

Era un sábado 14 de diciembre, y tres de los muchachos acaban de terminar su primer año en Ciencias de la Comunicación Colectiva en la Universidad de Costa Rica. Los acompañaba Adriana Zúñiga, fotógrafa profesional, y Aarón Mena, profesor de dicha Escuela.

Las vacaciones para Anastasia Molina, Julián Berkovics y Camelia Castro apenas comenzaban; lo sabían ellos y lo confirma Lidieth Garro, directora de su carrera. De todas maneras, si hubieran estado dentro del ciclo lectivo sus horarios de clases y el del profesor no incluirían los sábados.

Ese día comenzaron a dar vida a un proyecto que daba vueltas por sus cabezas; un video que invitara a las personas a votar de manera crítica e informada: Nuestro nombre es Costa Rica.

El grupo sostiene que se plantearon el objetivo de promover un voto consciente de la negligencia del modelo de administración pública que se ha mantenido en Costa Rica durante las últimas tres décadas.

Por otra parte, su intención era emitir un mensaje que no vistiera ninguna bandera específica, y por eso decidieron utilizar su propio presupuesto, representándose de manera independiente a cualquier partido o institución.

Una vez que grabaron en diferentes partes del país, su compañero de carrera, Ignacio Rodríguez, se encargó de la edición del material, el cual se acompañó de una locución de Paola Jinesta, también estudiante de comunicación.

El video estuvo listo el 27 de diciembre, y ese mismo día se difundió a través de Youtube y se creó una página oficial en Facebook. En sólo 24 horas se generaron más de 33.000 vistas y la página recibió más de 13.000 “me gusta”.

Al martes 14 de enero, el video había sido visto ha visto en más de 164.000 ocasiones, y los seguidores en Facebook se han triplicado.

Pie de fotografía principal: “La iniciativa de “Nuestro nombre es Costa Rica” se extenderá durante todo enero, y sus productores esperan continuar incluso después de las elecciones”.

RECUADRO 1

Detractores responden con videos y acusaciones formales

Las respuestas en contra del video no se hicieron esperar. El 31 de diciembre, Leah Netzer, miembro de la Juventud Liberacionista y candidata a diputada del PLN por la provincia de San José, emitió su propia respuesta.

Utilizando el mismo título de la iniciativa, e incluyendo además el nombre de la Juventud Liberacionista, Netzer invitó a valorar con optimismo la situación actual del país, donde, como dice en el video “si bien no todo es perfecto”, todavía existe potencial y una historia con raíces.

Netzer también recalcó la intervención directa de algún partido político en la creación de esa iniciativa, y por ello la critica como una campaña política que “esconde el rostro”.

El video de Leah Netzer y la Juventud Liberacionista utiliza imágenes y tomas del video original, hecho que fue cuestionado por usuarios de las redes sociales.

Netzer explicó a UNIVDERSIDAD que ella respondió porque el mensaje está lleno de desesperanza, y que no cometió plagio. Ella alude a las reglas de uso de Youtube, diciendo que esta plataforma permite el uso de todo material que exista en el sitio para la creación de otro video que vaya a publicarse en la plataforma.

Sin embargo, esto no aparece dentro de las normas de la comunidad de Youtube. Todo lo contrario, la red social es enfática al prohibir el uso sin consentimiento de contenido que haya subido otro miembro del sitio.

A inicios d enero el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) recibió una denuncia contra la UCR y el Partido Frente Amplio (FA), por una supuesta violación a la tregua electoral de diciembre, establecida en el Código Electoral. Según la queja, interpuesta por una ciudadana de nombre Sofía Carreras, el mensaje estaba directamente alineado con el Frente Amplio. Además, acusa a la UCR por el financiamiento del proyecto.

Sin embargo, en la iniciativa no fueron utilizados recursos de la UCR. Aunque los estudiantes reportaron el uso de tres cámaras para la grabación del video, los miembros del equipo no solicitaron ningún préstamo de equipo en el Centro de Producción Audiovisual de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva,

Aarón Mena señaló que para transportar al equipo de producción utilizó un vehículo propio, a nombre de su pareja, la fotógrafa Adriana Zúñiga. El Departamento de Transportes de la UCR confirmó que el docente no pidió este servicio en diciembre.

La denuncia señala similitudes entre el guión del video y el plan de gobierno del FA. “Sinceramente es una casualidad, porque nosotros no tomamos el plan del Frente Amplio. Eso fue un error: no tuvimos la malicia de revisar los planes de gobierno de los partidos para ver si había alguna similitud, porque eso es totalmente contraproducente; nosotros no queremos hacer política partidaria”, explicó Mena.

Para él, lo importante es valorar la existencia de lo dicho en el video: “no están nada más escritas en las pancartas, es algo que se nota y que se ha denunciado. Si la iniciativa hubiera sido en el 2006 o 2010 estarían diciendo que estamos alineados con el PAC. Ahí estamos fritos: cualquier argumento contestatario o de denuncia va a relacionarse al partido de oposición”, concluyó.

Aún cuando Nuestro nombre es Costa Rica no contó con recursos de la UCR, la libertad de cátedra da a los profesores de esta institución el derecho de promover la creación de videos como este en el marco de sus clases, e incluso si éstos dieran apoyo explícito a un solo partido político.

Giselle Boza, comunicadora social, abogada y directora del Programa de Libertad de Expresión, Derecho a la Información y Opinión Pública (PROLEDI) de la UCR defiende el derecho que tienen todas las personas de expresar su opinión; “en el marco de un proceso electoral se requiere de un debate libre y decidido, y eso implica la posibilidad de hacer crítica política”.

Pie de fotografía secundaria: Leah Netzer, candidata a diputada del PLN por San José, protagoniza la respuestas de los críticos del video.

RECUADRO 2

Cristian Cambronero, experto en estrategias digitales: “Pretende ser un abordaje realista”

Oscar Cruz, productor audiovisual y crítico de televisión, valora que el planteamiento de “Nuestro nombre es Costa Rica” es común en la vida política costarricense. Sin embargo, él diferencia categóricamente al video: “es un abordaje pensado, investigado, no solo un chispazo de creatividad”.

Anastasia Molina, la protagonista del video, explica que se necesitaron varias reuniones para llegar a un guión del que todos estuvieran satisfechos. Ella aclara que todos opinaron e incluso sugirieron temas que faltaban por tocar.

Cruz estima que el video abusa de la poética, y que eso puede ser una barrera en la lectura y la transmisión de conocimiento. Sin embargo, añade que la iniciativa ha logrado lo que otros productos de la campaña electoral no: invitar al debate.

Aarón Mena opina que la poética fue beneficiosa, en realidad; “ese video llamó la atención porque no hay cosas como esa en las campañas electorales. Generalmente se ve la cabeza hablante, la visita del candidato a los barrios; hay poquísima información, y desde lo audiovisual proponen muy poco. El texto de Nuestro nombre es Costa Rica es lírico, pero habla de cosas que la gente conoce, y que les han preocupado.

“Hay coincidencias estéticas importantes”; Cristian Cambronero, director de estrategia online de la agencia BigWebNoise, valora también los aciertos del video en cuestiones de forma: “hay contenido visualmente atractivo, agradable. La protagonista conecta muy bien con una parte del electorado, que son los jóvenes usuarios de redes sociales, los más activos en ellas”.

Cambronero tampoco deja de lado el fondo del producto: “hay una conexión con las inquietudes de ese segmento de la población, a las más alineadas a la oposición al oficialismo”. Además señala que “el tono no es pesimista, ni en la forma ni en el fondo; pretende ser un abordaje realista, el cual no debe ser necesariamente entusiasta”.

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