Henning Jensen: “El FEES que se negoció no satisface el modelo de universidad pública”

El psicólogo y filósofo Henning Jensen plantearía modificaciones en el sistema de admisión de la Universidad de Costa Rica (UCR), promete reforzar el trabajo

El psicólogo y filósofo Henning Jensen plantearía modificaciones en el sistema de admisión de la Universidad de Costa Rica (UCR), promete reforzar el trabajo en las sedes regionales y afirma que se debe analizar la estructura salarial de la institución.

Lo anterior lo planteó como parte de sus propuestas como candidato a la Rectoría de la UCR, en una entrevista con UNIVERSIDAD, en la cual participaron la directora de este medio, Laura Martínez; el jefe de Redacción, Eduardo Ramírez; y los redactores Javier Córdoba, Sergio Zúñiga, Jasson Clarke y Emanuel García.

El Tribunal Electoral Universitario (TEU) fue el encargado de realizar la rifa en la que se estableció el orden de las entrevistas que realizará este Semanario a los tres aspirantes a ocupar la Rectoría de la institución y que se publicarán en el transcurso de las próximas semanas, previas a las elecciones del próximo 13 de abril. A continuación, se ofrece un resumen de lo expuesto por Jensen.

¿Cree usted que la Universidad de Costa Rica es una institución que defiende los mejores intereses del país?

-Creo que la Universidad de Costa Rica representa y personifica parte de los mejores valores de la ciudadanía costarricense, aquello que constituye nuestra identidad nacional. La UCR es forjadora de la identidad nacional, al igual que otras instituciones hijas de la gran reforma social como la CCSS y el ICE, que contribuyeron a forjar los valores de la Costa Rica moderna.

La UCR es todavía la institución que mejor cultiva esos valores: solidaridad, equidad, democracia, igualdad, libertad de expresión… Cuando pensamos en la UCR pensamos sobre todo en esos términos. Merece otros calificativos como excelencia, compromiso social, etc.

Al igual que sucedió con el Estado benefactor, la UCR está expuesta a la dicotomía entre un modelo humanista académico y uno que incorpora más los principios y las leyes del mercado. Se trata de una tensión entre dos polos: la universidad humanista y académica, y aquella otra que se rige más por criterios de rentabilidad económica.

Ahora bien, esos dos polos no son necesariamente contradictorios o absolutamente antagónicos. La UCR  ha intentado encontrar una síntesis entre ambos polos y creo que lo ha encontrado en su normativa.

En las luchas encabezadas por la UCR, algunos sectores encasillan a los universitarios como “los chancletudos”. ¿Amerita esto reformular los métodos de lucha cuando hay que pelear por asuntos de interés nacional?

-En primer lugar, el término chancletudo puede hacer gracia; pero detrás de eso hay una visión ideológica y que alcanza a muchos sectores nacionales. Hay una clara intención “estereotipante” y discriminatoria. Yo no aceptaría ese tipo de denominaciones, porque creo que de ninguna manera caracteriza a los sectores universitarios. La UCR está llamada a pronunciarse sobre procesos de relevancia nacional y es una de sus más importantes funciones. La sociedad costarricense le ha encomendado a la UCR, y a las universidades públicas en general, constituirse en un espacio de reflexión sobre la realidad nacional, y de una manera objetiva, basado en los principios de la búsqueda del conocimiento y la verdad, orientar a la nación costarricense. Entonces, esos calificativos son inaceptables.

Yo respeto las diferentes muestras de desobediencia civil; debe existir un derecho, y hay algunas constituciones del mundo que lo aceptan e incluso lo instauran dentro de los derechos ciudadanos. Si quemamos llantas frente a Derecho o en cualquier calle —siempre que no haya violencia explícita y directa hacia los individuos—, lo veo como una manifestación legitima de la desobediencia civil.

El último acuerdo del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) —que incluye el préstamo del Banco Mundial—, ¿cree usted que satisface el modelo de universidad pública del país?

-El acuerdo al cual se llegó con el FEES establece dos puntos que son políticamente delicados: uno es que hace depender su cumplimiento de la aprobación del plan fiscal. Esto es delicado, porque pone como condición de cumplimiento la aprobación de este punto por parte de una tercera instancia, que es la Asamblea Legislativa. O sea, el cumplimiento de una parte del convenio se deposita fuera del ámbito de negociación del Consejo Nacional de Rectores (CONARE) y la Comisión de Enlace.

Vemos que la negociación del plan fiscal ha sido extraordinariamente accidentada; eso hace que se introduzca un elemento que complica el cumplimiento de lo que se espera del acuerdo del FEES.

Dentro del marco del FEES, la participación del Banco Mundial adquiere un significado especial. El Banco Mundial negocia y firma convenios de empréstitos con gobiernos, por lo que no será la UCR la que firme, sino el Gobierno,  aprobado por el Banco Central y la Asamblea Legislativa. Las universidades firmarán un convenio de desempeño. Creo que esta negociación no satisface el modelo de universidad pública.

Al darse su salida de la Vicerrectoría de Investigación, usted dijo que cambiaría las condiciones del préstamo y que veía espacio para la negociación. ¿Mantiene esa posición?

-Sí, mantengo la posición. Lo que dije fue una posición precautoria, no hice ninguna denuncia. Expresé una voz precautoria sobre las implicaciones de un préstamo con el Banco Mundial; no dije que no debería ser negociado.

Lo que sí dije es que en virtud de las fortalezas de la UCR, la institución está capacitada para negociar las mejores condiciones posibles. No sé si habrá tiempo para eso, porque es posible que el préstamo se firme antes del traspaso de poderes (en el mes de mayo). Por supuesto que la UCR tendría que honrar aquello que ha sido firmado. Pero si fuera posible, trataría de negociar condiciones más acordes con los principios mismos de la UCR. Algunas podrían ser más severas que las del Banco Mundial. En la UCR tenemos una cultura de evaluación que es más exigente que la del Banco Mundial. Si fuera posible, si existiera un margen de negociación, intentaría tener entonces condiciones más acordes con nuestra cultura académica institucional y si fuera posible, intentaría que los dineros también sirvieran para desarrollar un proyecto de parque científico. Eso no significaría que las cosas que se pretenden construir, no se vayan a hacer. Sería una reconceptualización de algunos aspectos básicos de lo que se está formulando.

¿Piensa modificar el desarrollo de los “megaproyectos” de la UCR o los va a desarrollar tal y como los ha planteado esta administración?

-No pienso modificarlos. Son importantes y urgentes para el desarrollo institucional. Como no se ha empezado la construcción de ninguno de ellos, insistiría en que respondieran a un tipo de desarrollo urbano que respetara o fuera inspirado por un diseño que responda a los principios modernos de la arquitectura de los campus universitarios.

¿Cómo están planteados estos proyectos no responden a esos principios?

-No conozco el diseño totalmente; entiendo que hay planos. De lo que he visto, tengo la impresión de que no responde a estos principios, pero es arriesgado afirmarlo cuando se han presentado algunas maquetas y uno no conoce exhaustivamente todos los elementos del diseño. Insistiría en que respondan a algunos de estos principios y que exista un plan maestro que nos permita desarrollar las diferentes fincas de la UCR. Eso no detendría los megaproyectos; creo que los fortalecería. Es lamentablemente que se haya  tardado mucho en concretarse los proyectos. La señora rectora pensó en esto en 2004-2005 y creo que la UCR lamenta que esto todavía no haya encontrado ya una concreción real. Ojalá estuvieran construidos los primeros edificios.

¿Cree que los ajustes salariales en la UCR deben ser iguales a los del resto del sector público por un criterio de igualdad o deben manejarse dentro de la autonomía?

-La UCR tiene su propia dinámica salarial, así como tiene su propia dinámica presupuestaria. Tiene  la autonomía para decidir libremente sobre eso. La Constitución así nos los dice. La Institución debe velar por el bienestar de sus funcionarios, desde el punto de vista salarial. También tiene que haber un equilibrio y hay que velar por la sostenibilidad económica de la institución a largo plazo.

¿Usted ve ese equilibrio actualmente?

-La Contraloría General de la República ve ese equilibrio amenazado; hay documentos que así lo señalan. No digo que lo ve en una situación crítica; lo ve amenazado. Creo que es importante tomar en consideración la opinión de instancias como la Contraloría, aunque no sería esta la que dicte la política salarial. Si tenemos estudios que señalen algún aspecto, es importante tomarlo en cuenta.

¿Teme que el último ajuste salarial en la UCR ponga en peligro el equilibrio?

-No temo que este ajuste ponga en peligro la estabilidad financiera. Tengo temor que a largo plazo los automatismos existentes vayan a pesar mucho en 15 o 20 años. Creo conveniente analizar este fenómeno y tener una visión anticipatoria; haríamos muy bien en ser asesorados por nuestros economistas.

Tenemos una estructura en que el porcentaje mayor de nuestro salario corresponde anualidades y otros reconocimientos muy importantes en la vida académica. Creo que debe darse a la UCR un diálogo entre los diferentes sectores, para elucidar las bondades o aspectos negativos de este régimen existente y las implicaciones. Pensemos en un régimen donde los automatismos en cuanto al crecimiento de los salarios no ocupen un porcentaje tan alto, y entonces tendríamos salarios base más competitivos; podríamos ofrecer a los jóvenes mejores salarios de ingreso. Podría haber un conjunto de ventajas en la reconsideración de nuestro régimen salarial.

Por mucho tiempo se ha criticado el tema de la admisión de la UCR. Se dice que es un sistema excluyente para los estudiantes de escasos recursos económicos. ¿Es necesario modificar el sistema de admisión?

-Sí. Pero no la prueba de admisión, que es una prueba de inteligencia general y tiene una buena validez predictiva. Estos son aspectos que se buscan en este tipo de pruebas.

¿Qué cambiaría?

-Le pondría un elemento complementario, que voy a llamar “un modelo alternativo de admisión” para muchachos y muchachas que muestren múltiples desventajas educativas. Es un punto del programa de trabajo. Costa Rica tiene un proceso muy fuerte de producción de desigualdad social; somos el país que tiene el “Coeficiente de Gini” que crece más alto en América Latina; entonces eso significa una mayor polarización en la concentración de la riqueza. Planteo un modelo de admisión que sea alternativo y que contemple la presencia de las múltiples desventajas que se dan en diferentes comunidades pobres del país. Es partir del principio de que no toda la educación es igual. Existen pruebas no verbales -como el examen de admisión que mide la “inteligencia fluida”- que permiten medir el potencial intelectual de la persona. Eso debe ir acompañado de un programa de apoyo y seguimiento.

Un criterio para la reforma al sistema de admisión ¿tendría que ver con la reiterada crítica hacia la universidad en cuanto a que los estudiantes de colegios privados tienen más posibilidades que los estudiantes de colegios públicos?

-Alrededor del 66% de nuestros estudiantes viene de colegios públicos y 34% de los privados. Pero, ese porcentaje mayor de estudiantes de colegios públicos se debe a que son más. La probabilidad de ingreso de un muchacho de colegio privado es mucho mayor. Como vicerrector de Investigación di los recursos para hacer un estudio sobre esto, pero no fue entregado a la Vicerrectoría. Debe estar en algún lugar de la Rectoría.

Otra de las críticas a la Universidad es que los horarios y la disponibilidad de cursos ayudan más que todo a las personas que pueden dedicar el día a estudiar, mientras que para quienes trabajan y requieren estudiar de noche o fines de semana las opciones son muy limitadas. ¿Qué plantea al respecto?

-Tenemos que tomar una decisión institucional; los horarios tienen que responder a la conveniencia institucional, pero hoy son establecidos (no en todas las escuelas) siguiendo la conveniencia de los profesores y profesoras.

Hablamos mucho de una capacidad instalada limitada, pero resulta que en la sede Rodrigo Facio hay 25.000 pupitres en las respectivas aulas. Podríamos sentar a 25.000  estudiantes, todos a la vez, pero eso no sucede de esa manera. Hay aulas vacías y eso quiere decir que hay una inadecuada planificación de los horarios, que debe responder más a los intereses institucionales y estudiantiles; los estudiantes son el centro de la vida universitaria.

¿Cómo se podría solucionar eso?

-Eso es potestad de las direcciones académicas, pero la Universidad puede tomar  una directriz. En  los contratos de trabajo no dice que uno va a trabajar a la hora que a uno le convenga. Los profesores hemos firmado un contrato con la institución. Si lo requiere, que el profesor negocie con su director; pero los intereses institucionales deben estar primero.

Tanto el informe Estado de la Nación como el Estado de la Educación señalan que hay un exceso en la oferta en la promoción de carreras con mercado laboral saturado, mientras que en otras de alta demanda como las ingenierías, existe un faltante. ¿Qué debe hacer la Universidad? ¿Debe ajustar su oferta a lo que exige el mercado laboral?

-No necesariamente, pero creo que debe orientar a sus estudiantes sobre las posibilidades futuras de conseguir un empleo. La Institución puede tomar medidas y decir “es importante fortalecer las ingenierías” o “es importante fortalecer la biotecnología”, pero debe ser una decisión consensuada institucionalmente.

Creo que no podemos -bajo ninguna circunstancia- abandonar el modelo universalista humanista que tenemos, donde tenemos una escuela de Artes Musicales, que tiene estudiantes que son muy caros para la institución, pero tenemos que formar músicos también, aunque sea caro, porque es parte de la esencia de nuestra universidad.

¿Cuáles son sus planes respecto a la regionalización? ¿Piensa que la UCR debe incursionar en alguna zona del país en la cual aún no tiene presencia?

-La regionalización es uno de los aspectos más importantes del desarrollo futuro de la educación superior pública y creo que debe reforzarse presupuestariamente, pero también programáticamente. Es decir, deben retomarse los resultados de los congresos de regionalización universitaria y las propuestas de creación de sedes interuniversitarias integradas e integrales.

Pero no estoy pensado en la intersedes como la de Alajuela, creo que eso es un error, porque crea un régimen independiente del sistema de regionalización ya existente.

La intersede de Alajuela no es una sede interuniversitaria integrada, sino paralela. Creo además que se realizó sin coordinación con las sedes regionales ya existentes.

¿Alguna zona específica donde debe incursionar la UCR?

-La zona sur del país, Pérez Zeledón, Buenos Aries. Golfito no lo favorecería por la dificultad del acceso. Podría ser Río Claro, Ciudad Neily, Palmar. Es una zona muy deprimida económicamente y creo que es realmente importante que la UCR haga una sede. Como las otras universidades tienen presencia, lo razonable es retomar las propuestas de creación de las sedes universitarias tal y como las sedes las han propuesto.

¿Qué piensa de la interinidad en la UCR? ¿Cómo planea resolverlo?

-Pienso que es muy alta, alrededor del 65%. Creo que se debe a una modificación en nuestro modelo académico, donde empieza a predominar la docencia a destajo.

Creo que eso es muy perjudicial para la institución universitaria, porque obstaculiza las funciones académicas de la institución. Con un profesor que realice docencia a destajo, se ven afectadas las actividades sustantivas, como la investigación y acción social.

La institución tiene que tener un régimen de contratación y un sistema de inducción que establezca con claridad los deberes y exigencias de la institución respecto a sus docentes, de manera que haya reglas claras de qué es lo que se espera que un docente de nuevo ingreso haga. Podríamos hacer algo semejante en el sector administrativo. Tenemos que dignificar las condiciones de los docentes.

En aras de la transparencia con la comunidad universitaria, nos gustaría conocer ¿quiénes integrarán su equipo de Vicerrectores?

-No puedo decirlo. No tiene que ver con la transparencia, según mi criterio. Sé que mucha gente lo plantea. Pero estamos en un proceso de elección de la máxima autoridad académica de la institución que es una persona: el rector para toda la universidad. Creo que primero tenemos que llevar a cabo ese proceso de elección, y luego uno de consulta para escuchar a los diferentes sectores. Los procesos de elección en la UCR son cruentos, provocan tensiones internas, tendremos que sanar heridas. Más bien el anunciar vicerrectores y vicerrectoras en este momento contribuiría a hacer el proceso más polarizado.

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