La realidad social en América Latina bajo la lupa de los sociólogos

La realidad social en América Latina bajo la lupa de los sociólogos.

 

“Las dictaduras en el cono sur y las guerras en le región centroamericana hicieron de Costa Rica un lugar donde se cruzaron los caminos del pensamiento crítico latinoamericano”, escribió Nora Garita, vicepresidenta de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), en la presentación del programa del próximo congreso que organiza dicha asociación.

Con esas palabras, Garita contextualiza el Trigésimo Congreso ALAS, que reunirá a más de 1.000 profesionales en Ciencias Sociales en distintas partes de la ciudad de San José y Heredia –como la Antigua Aduana, los auditorios de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Campus Omar Dengo, de la Universidad Nacional (UNA)– del 29 de noviembre al 4 de diciembre del presente año, con el fin de dialogar sobre el tema “Pueblos en movimiento: un nuevo diálogo en las ciencias sociales”.

El evento contará con doce conferencias magistrales, la de apertura, impartida por Franz Hinkelammert se titula “El vaciamiento de los derechos humanos en la estrategia de globalización”. Las demás versan temas de violencia, política, ambiente, género y educación.

Además, se han organizado 32 grupos de trabajo para versar distintos ejes temáticos que vinculan a las ciencias sociales con la tecnología, el desarrollo, el urbanismo, la cultura, la política y el género, por mencionar algunos.

El evento también cuenta con distintos cineforos, una Feria del Libro y otros actos culturales que acompañarán las distintas disertaciones que se presentan.

Puede consultar el programa detallado en el sitio web: congresoalas2015costarica.ac.cr

Lo social en el siglo XXI

Franz Hinkelammert considera que este tipo de eventos influyen en algo que se viene construyendo desde hace algún tiempo: el pensamiento latinoamericano, el pensarse como una gran unidad, unidad en la diferencia. “Es tener una comunidad heterogénea, pero que se entiende entre sí”.

Según Asdrúbal Alvarado, presidente del Colegio de Profesionales en Sociología de Costa Rica, el ALAS representa una oportunidad de encuentro para la discusión y reflexión sobre la realidad latinoamericana y caribeña, sobre los aportes que se han dado y se podrían dar aplicados de la sociología en esas realidades; además, para el Colegio, “el ALAS se presenta como un espacio de encuentro de colegios y asociaciones de profesionales en sociología latinoamericana y caribeñas”.

Alvarado considera que desde la Sociología se debe promover la investigación que articule con otras áreas de conocimiento y permita profundizar el conocimiento abordado en los objetos de investigación; que busque no sólo el logro de resultados, sino propuestas de soluciones a los problemas investigados”.

En relación con ese tema, Hinkelammert apuntó: “Yo siempre estoy a favor de abrir estos espacios, pues el ámbito académico es muy cerrado y se necesita de otros interlocutores. En este caso, no sé si el espacio pueda abrirse mucho, porque justamente está convocado por académicos y para académicos, pero es importante tener en cuenta que la formación académica requiere del contacto con otros ámbitos”.

También añadió que no hay manera de hacer o investigar en el área social sin salir a la calle –en términos de establecer relaciones–; “no se puede pensar desde la investigación en mi relación conmigo mismo”.

ALAS 2015

Fechas: Del 29 de noviembre al 04 de diciembre.

Inscripción al congreso: domingo 29 y lunes 30 de noviembre.

Conferencia Magistral Inaugural: Domingo 29 de noviembre, 5:15 pm – 6:30 pm en la Antigua Aduana, San José.

Principales ubicaciones: Antigua Aduana (San José), campus de la Universidad de Costa Rica (UCR) en San Pedro de Montes de Oca, instalaciones de la Universidad Estatal da Distancia (UNED), campus Omar Dengo de la Universidad Nacional (UNA).

Clausura: viernes 4 de diciembre, Antigua Aduana.

Costo (si no se ha inscrito): $100 para estudiantes con carné, $200 para profesionales en Sociología y disciplinas afines.


 

Franz Hinkelammert:

“No creo que haya gente loca que se mate, es la cultura la que lo hace”

UNIVERSIDAD visitó a Hinkelammert en su hogar, en Moravia. Aunque su formación es en Economía y Teología de la liberación, fue testigo de grandes procesos de cambio en el mundo durante el siglo XX, como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y el golpe de Estado a Salvador Allende, en Chile.

Su presencia en distintas latitudes, su sensibilización con los temas sociales y su gusto por la lectura lo han llevado a reflexionar sobre la situación actual alrededor del mundo, a la que él llama “guerra civil mundial”.

¿Hacia dónde deberían dirigirse los resultados de las investigaciones que se producen en Ciencias Sociales?

–Hoy vivimos en una situación mundial sumamente crítica y esa situación se repite en América Latina. Aunque los conflictos se concentren en otras latitudes también se viven aquí. Si las Ciencias Sociales no logran dar luz a estas relaciones conflictivas, no sirven de mucho.

La reunión de ALAS es importante porque aparece en un momento conflictivo a nivel mundial. Las cosas que se juegan allá donde está el conflicto repercuten aquí, no es muy claro todavía en qué sentido, pero hay una situación grave. Yo diría que estamos viviendo actualmente lo que en los años veinte se denominó como guerra civil mundial.

La guerra y el conflicto, por supuesto, van cambiando de forma. Por ejemplo, durante mucho tiempo la guerra fue entre los países de carácter socialista y los países de carácter capitalista, hoy se enfrentan países que tiene la misma ideología. Son todas sociedades capitalistas.

¿Por qué se producen ahora esos conflictos entre sociedades con una misma ideología capitalista?

–Lo que sucede hoy es resultado de un proceso de hace años y tiene que ver con que la guerra civil se hace mundial. Hay conflicto ideológico en el interior de las mismas sociedades burguesas, y lo que hace es generalizar el conflicto. Pero la pregunta que tenemos que hacernos es ¿qué es el conflicto hoy?

Recientemente, con los atentados de París, se inculpó a los islámicos, pero son todos franceses. Si bien son procedentes de la cultura islámica, son franceses y belgas. Hablan francés, se educaron en Francia y conocen la cultura francesa, pero dentro de Francia hacen parte de una población excluida y discriminada. Ahí lo que se presenta es fenómeno racista y hay que discutir ¿qué tipo de racismo es este?

El terrorismo que aparece hoy en día se vincula mucho con el suicidio. Tenemos la imagen del asesino que mata y que después se asesina a sí mismo. Esa figura del suicidio no viene del islam, viene de Estados Unidos y de Europa. Entonces, ¿qué cultura del suicidio y del asesinato con suicidio incluido tenemos en común? Eso es lo que tenemos que preguntarnos.

En Costa Rica aparecen muchos casos de hombres que asesinan a sus parejas, a sus hijos y luego se suicidan. Los crímenes de este tipo hace años están aumentando.

¿Usted cree que los conflictos actuales son productos de la globalización?

–Sí, mucho. Yo creo que la estrategia de la globalización hay que verla como un proceso histórico y no como que los globalizadores han hecho la globalización; la ha hecho la humanidad muy fuerte en la modernidad.

La globalización eso es un hecho y que nadie lo puede negar no se trata de volver a etapas anteriores de la historia, se puede superar esta etapa, pero manteniéndola, es imposible dejarla, pero ahí viene un problema que creo que eso es un problema, la estrategia de globalización es incompatible con la globalidad del mundo.

En su libro Solidaridad o suicidio colectivo, ¿hay una oposición en el título?

–La solidaridad es necesaria para poder superar la tendencia al suicidio. Nuestra cultura de las estrategias de globalización es una cultura de suicidio, no es posible que conduzca al asesinato-suicidio en todas partes. No creo que haya gente loca que se mata, sino que es la cultura la que lo hace. Nadie hace un análisis de esto, y a las grandes editoriales no les gusta publicar al respecto, pero ¿qué diferencia hay entre un homicidio-suicidio en Europa y otro acá en Costa Rica, aunque las causas sean distintas?

Los análisis nunca hablan de eso, siempre buscan, tratan de hablar de problemas psicológicos, se trata como una enfermedad, y solo es el crimen de la gente normal, de gente sin intenciones criminales.

¿Tiene alguna opinión sobre la sociedad civil en Costa Rica?

–Pues cuando ocurrió lo del Combo del ICE, el despliegue de la sociedad civil fue impresionante, tanto así que el presidente no se atrevió a seguir con su política. Ahora no es que no haya, es que hay una fuerza escondida. Yo lo viví en Chile. El problema de las democracias de hoy es que no aceptan la movilización popular si van más allá de cierto punto. Pinochet, por ejemplo, asesinaba sistemáticamente a los líderes de los movimientos civiles. A la sociedad civil se le deja vivir [en Costa Rica] porque no es fuerte.

¿Y por qué la sociedad civil tica no se articula?

–Si hay una fuerza para luchar contra las injusticias es la sociedad civil, pero no como un automatismo. El Estado, aunque sea de izquierda, ocupa de la presión que la sociedad civil le puede ejercer. Hay que ver cómo se mueve eso para entender cómo se va a desarrollar.

¿Será que no hay verdaderos líderes? ¿La gente ya no cree en los cambios?

–Sí, eso se ha logrado, se ha convencido a la gente de que no hay nada que hacer; de que no sirve de mucho decir “yo puedo”. Pero aunque no haya nada que hacer, hay que hacerlo. Eso es lo que necesitamos, aún con todas las probabilidades en contra, pero se tiene que hacer.

¿Cómo se reactiva la sociedad civil?

–No se puede dejar de pensar en dinero, porque se necesita y negarlo es contradecirse, pero si no hay que ser independiente en las decisiones con respecto al cálculo del dinero. Puede llegar incluso a hacer que el movimiento pierda su autonomía, porque es comprable.

¿La democracia funciona como debería?

–No, jamás, está comprada. En gran parte por intereses económicos, empresas y muchos otros intereses, la corrupción está dentro. Todos los medios dicen lo mismo, es como una misma mano con varios dedos. Chomsky decía hace 30 años que entendía por qué todos los medios en la URSS decían lo mismo, pero que no se explicaba por qué eso pasa en Estados Unidos.

¿Los derechos humanos se respetan en las democracias actuales?

–¿Qué dice el neoliberalismo? Indirectamente nos dice que no hay derechos humanos, sino que hay derechos de mercado, y toda nuestra democracia es dominada por gente que piensa así. Cuando hay mecanismos de control demográfico (como pestes y el hambre) se deja claro que si usted no tiene dinero no tiene derecho a vivir. Eso aumenta la desesperación y lleva al terrorismo.


 

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