Ministro de Educación Pública: «Los rectores me consideran su padrino»

«Los señores Rectores son testigos  de que yo los acompaño en todas estas propuestas, es más, me consideran  su padrino», aseguró el Ministro de

«Los señores Rectores son testigos  de que yo los acompaño en todas estas propuestas, es más, me consideran  su padrino», aseguró el Ministro de Educación Pública Manuel Antonio Bolaños Salas a UNIVERSIDAD, al ser consultado sobre  el crecimiento del financiamiento de la educación superior estatal»


El Ministro conversó con UNIVERSIDAD durante hora y media.

Bolaños atendió  la semana pasada a un equipo de UNIVERSIDAD, integrado por su directora Laura Martínez Quesada, la periodista Lisbeth Huertas Jiménez y tres estudiantes practicantes en este medio: Javier Córdoba Morales, Brenna Ruiz  Gordon y Eunice Báez Sánchez.

A continuación una síntesis de la conversación sostenida en su despacho.

¿Cuál es la situación actual del financiamiento de la  educación superior?

El financiamiento se discute actualmente en la Comisión de Enlace, integrada por los rectores y varios ministros para definir el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES). Yo he acompañado a los señores rectores, creo que ellos sienten como nunca un  gran apoyo de  parte del Ministro. En solicitud preliminar, los cuatro rectores, porque yo concurso con ellos y son mis compañeros de alta estima-, han planteado un crecimiento del 0.9% al 1.2% del PIB (Producto Interno Bruto). Eso es un gran crecimiento económico. La discusión mayor  es si éste debe darse dentro  del mismo techo del presupuesto del MEP o implica un aumento de éste.

Tal vez del Ministro de Educación sí, ¿pero del Ministro de Hacienda?

– Solo ha habido dos reuniones donde se acordó prolongar los alcances del FEES anterior para este año. En los próximos días  encontraremos los primeros escenarios  para la propuesta mayor. Estamos definiendo posiciones   para llevárselas a don Alberto Dent (Ministro de Hacienda).

¿Por qué se  ha tardado tanto en firmar el FEES? ¿Tiene que ver con la política fiscal del gobierno que se discute en la Asamblea Legislativa?

– Creo que no ha pasado mucho tiempo, porque los primeros encuentros   de la Comisión de Enlace se dieron a finales de noviembre. No podemos obviar que en este momento el plan fiscal está mediatizando  en general toda la política fiscal. De hecho es una apuesta de Gobierno, no puede obviamente quedar para unas cosas y otras no.

Según una de las investigaciones que publicó recientemente UNIVERSIDAD, el 20% de la población más rica conforma casi el 70% de quienes tienen acceso a la educación superior; mientras del 20% más pobre  un 90% no puede asistir a educación superior porque un 95% no tiene secundaria.

-Uno de los problemas graves que enfrenta la educación es, precisamente, la calidad de la secundaria y, más puntual, la alta deserción que en función de no tener posibilidad de ingreso a  la universidad lleva a repercutir con esa situación que usted plantea.  Los problemas sociales, la falta de dinero y los procesos selectivos de ingreso tienen que ser tema de discusión en CONARE (Consejo Nacional de Rectores).

El 60% de la población  universitaria se encuentra en las privadas, lo cual es una opción real y además tenemos 18.000 profesionales sin trabajo.

¿Es elitista la educación superior estatal?

– Creo que en este momento  la opción por la universidad privada, de conformidad con el ingreso económico, ha dejado de lado los graves problemas del pasado por el ingreso a la educación superior. Aquellas grandes luchas por entrar ya no se dan.

¿No es una estafa que  se le ofrezca  a la población educación privada cuando tenemos 18.000 profesionales desempleados?

– Yo no me atrevería a  hablar de una estafa en un derecho  a la opción y a la libertad por la enseñanza superior.

En nuestra última edición  denunciamos la falta de fiscalización de las 50 universidades privadas autorizadas por CONESUP. ¿Qué va a pasar con esa labor que le corresponde por ley?

– El Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (CONESUP) se creó sin financiamiento, lo cual es un fallo de su ley fundadora. Este es uno de los grandes temas al cual hay que entrarle a fondo, al igual que al trabajo que se hace en este, en donde han existido tantos criterios que hoy hay más pérdida de credibilidad que aciertos en muchas de sus decisiones.

Si bien últimamente  los cambios  se han dado: el óleo de universidades quedó atrás;  las 50 universidades se mantienen; la última universidad  privada  trasciende  muchos años  desde su creación; se da seguimiento  muy particular  a las sedes, a cuyo cierre se procede contantemente si no cumple  los requisitos.  Sin embargo, sabemos que faltan muchos recursos para mayor inspección, mayor evaluación  y es uno de los grandes temas.

Diversos sectores y algunas personalidades vinculadas a la educación consideran que debería hacerse una revisión en las pruebas de bachillerato, no solo por los resultados y las apelaciones sino porque éstas ya tienen 14 años. ¿Es esa una de las consideraciones que usted tomó para hacer su propuesta de reforma a las pruebas de bachillerato?

– Pareciera paradójico que un tema que cada año con el resultado de las promociones vuelve a ser nacional y lleva a muchos sectores a sugerirle al ministro de turno dirigirse al Consejo Superior de Educación para hacer los cambios que consideran pertinentes; pero  cuando se hace, cuando se es valiente para hacerlo, conociendo a todas luces que el tema es profundo y delicado, surgen comentarios en contrario, y lo digo con claridad meridiana, que no les alcanza ninguna legitimidad por razones más que puntuales: uno, no estoy facilitando ningún proceso para hacer óleo de promociones; dos, no estoy apuntando en detrimento de la calidad de la educación; tres, no estoy buscando elevar las promociones simplemente como un aspecto que le alcance como currículum al ministro de turno.

Creo que ninguna crítica ha sabido leer cuál es el verdadero planteamiento de la propuesta presentada.

Cuando un estudiante me dice: «-Mire, señor ministro,  llevo cinco años haciendo la misma prueba y no paso, contrato tutores, voy a educación abierta vuelvo a educación formal y me sigo encontrando problemas, ayúdeme».

Y uno dice: -Bueno, podemos hacer un esfuerzo para valorar eso, sentándonos a discutir el tema y no solo reseñándola como existente.

¿Y cual es el verdadero planteamiento de la propuesta?

-Precisamente, la lectura de lo que hay detrás de las promociones, los criterios de los especialistas en evaluación, los cambios modernos que se dan en el mundo -por mencionar solo unos pocos aspectos-, nos llevaron a recoger una serie de iniciativas y  elaborar un documento que fue presentado el pasado 30 de enero al Consejo Superior de Educación para su discusión, análisis y  valoración.

Usted dice que no está apostando a ninguna educación «light» ni a un facilismo. ¿A qué está apostando?

– A la calidad de la educación, y como parte de ésta tengo que revisar todos los extremos que contemplan el proceso, entre ellos la evaluación. Si el Consejo Superior de la Educación considera que no es oportuno hacer cambios en este punto, seguimos adelante con lo que tenemos. Pero la apertura al diálogo, poner un tema en discusión, no debe ser motivo de censura, sino todo lo contrario.

¿Esta es su pelea, va ser su lucha, su apuesta?

– Mi apuesta es el relanzamiento de la educación y, dentro del relanzamiento, obviamente la calidad de la educación, cobertura, equidad, pruebas nacionales, no dejan de ser los temas fundamentales. Flaco  favor le haría yo al proceso educativo si no lo veo con una visión integral.

¿Usted cree que es el momento…?

– Creo que es el momento… porque ya es necesario que con valentía se ponga el dedo en la llaga de algo que todos comentan, pero que cuando se dan las propuestas, vienen las posiciones contrarias.

Yo estoy pidiéndole hoy (5 de febrero) al Consejo, a raíz de los comentarios, no retirar la propuesta sino más bien con claridad meridiana que la sometan al criterio de  CONARE.

¿Hay miedo en el Consejo Superior de Educación por estos sectores críticos de esta propuesta?

– No lo creo, porque ellos tuvieron claro desde un principio que esto va a ser motivo de mucho análisis y de mucha consulta,  pero para facilitar el proceso hoy mismo, ante tanta reacción equívoca, pedí al Consejo que convoque a un gran análisis de  toda la evaluación nacional. Ahora sí vamos a ir más allá.

¿Quiénes cree usted que están con el ministro?

– Todos los que creen en las grandes reformas de la educación. Siempre habrá dentro de todos los grupos, unos que enfrenten y otros que no, pero habrá una mayoría que apunta a grandes cambios, a quienes tengo que decirles que mi propuesta no es de eliminación de las pruebas nacionales, que eso lo tengamos claro.

O sea que los cambios a los que apunto no conllevan en ningún momento, ni en el tiempo, la eliminación de las pruebas ni del bachillerato tampoco. Son mejorías en el proceso, en donde estamos solicitando que participen más actores (CONARE, Sinaes, gremios, educadores) que pueden aportar mucho. No tengo prisa, vamos despacio, pues por mucho correr no se logran los objetivos nunca, ni en educación ni en ningún campo.

¿Cuando habla de los cambios propuestos respecto a  los exámenes se están contemplando las diferencias geográficas y de género, por ejemplo?

– Estamos hablando de la diversidad en todos los extremos. Pero también propuse cambios en evaluación, que nadie ha mencionado, porque someter a alguien a una separación del aula de 30 días por falta gravísima, mejor sería expulsarlo en definitiva,  porque no vuelve. O sea que, esto contribuye a la deserción. Esa lectura la estoy haciendo de los especialistas.

Don Manuel, ¿están con usted los educadores?

– No quisiera hablar por los demás, pero siento que hay una gran reacción nacional a favor por parte de padres, madres de familia, estudiantes y educadores que vienen apostando, al menos, para que el tema entre en discusión nacional.

¿ Cómo calificaría usted a eso sectores que no quieren que se haga esto… retrógrados, conservadores…?

– No me atrevería a utilizar ningún adjetivo sobre ellos, simplemente quizá no han entendido que nuestra propuesta va más allá de un facilismo de pruebas nacionales o de un óleo de promociones. Yo me siento muy mal, más por esto que por el hecho de que me ataquen. Porque el ataque en la función pública como que surge en cualquier momento, pero que sea a raíz de una falta de comprensión, eso sí me duele.

¿Qué sentido tienen las pruebas de bachillerato?

– La propuesta es parte de un replanteamiento de los objetivos de la pruebas nacionales. Aquí estamos definiendo el tipo de estudiante que queremos, que sea una persona más analítica, que utilice más el razonamiento, que se enfrente más con la realidad, que tenga comprensión de lectura.

El razonamiento cambia entre los grupos, cambia de la población rural a la urbana y los sectores indígenas, cambia de mujeres a hombres. ¿Se están considerando las diferencias? ¿Se va a hacer un examen para cada grupo?

– No necesariamente, lo que se va a hacer es una valoración curricular de los programas, de sus contenidos. Hay claridad meridiana de que esta propuesta exige cambios curriculares, contextualizaciones curriculares, exige mayor conocimiento, cambios de contenido. Esto no es algo para mañana.

¿Qué marca las diferencias entre  estudiantes de  colegios semiprivados, privados y públicos?

– Se dan muchas diferencias, claro: la cobertura, la infraestructura, los programas, es como hablar de calidad de la educación.

Se los voy a plantear con un ejemplo: parte de los peores resultados de evaluación vienen de colegios de la zona huetar norte. Si usted hace un estudio del rezago educativo, esos colegios y esos cantones están ubicados en el mayor índice de rezago educativo, o sea que, obviamente hay una proporcionalidad entre la pobreza y el resultado, entre la situación que se vive y lo que se está planteando.

Cuando yo llegué aquí una de las cosas que pedí fue el mapa de Costa Rica de cómo estaba el rezago educativo y no existía. Entonces hicimos una prueba, y localizamos tres grandes columnas de menor rezago, rezago medio y mayor rezago.

Los cantones con el índice mayor son Osa, Turrialba, Nandayure, Talamanca, León Cortés y Matina, donde se obtuvieron los peores resultados de bachillerato.

CASI TODOS RURALES.

– Más que rurales, pobreza extrema. Entre mayor pobreza menor calidad de la educación. Entonces, es acorde el bajo nivel social con el nivel educativo, la pobreza con los resultados académicos. Claro, usted se pregunta ¿cómo puede haber calidad de la educación de una escuela y un colegio que se están cayendo?

Nuestra  propuesta es, por lo mismo, reubicar a la educación, volverla a los primeros lugares, es atención preferencial de esta ruralidad, de esta pobreza extrema, con más programas de equidad, con bonos, con becas, con transporte escolar, con comedores escolares, más aulas, más capacitación docente, más contextualización curricular. Es la única forma en que podemos salir adelante.

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