Oldemar Rodríguez: “En la negociación del FEES faltó comunicación y transparencia”

El matemático y exdirector del Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR), Oldemar Rodríguez Rojas, asegura que, de ser electo como rector

El matemático y exdirector del Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR), Oldemar Rodríguez Rojas, asegura que, de ser electo como rector de la institución, procurará que el país tenga un mayor conocimiento sobre los aportes que hace su principal centro de educación superior.

En entrevista con UNIVERSIDAD, el candidato habló de un replanteamiento en la estrategia de la Oficina de Divulgación e Información (ODI) y señaló la falta de una comunicación adecuada como uno de los principales problemas que se dieron durante la negociación del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).

Rodríguez fue entrevistado por este Semanario el pasado 22 de marzo, por la directora de este medio, Laura Martínez; el jefe de Redacción, Eduardo Ramírez, y los redactores Javier Córdoba, Sergio Zúñiga, Jasson Clarke y Emmanuel García.

 

El Tribunal Electoral Universitario fue el encargado de realizar la rifa en la que se estableció el orden de las entrevistas que ha realizado este medio a los tres aspirantes a ocupar la Rectoría de la institución, de cara a las elecciones del próximo 13 de abril.

¿Cree usted que la Universidad de Costa Rica debe seguir siendo consultada en los proyectos de interés nacional? ¿Sigue cumpliendo ese papel social para el cual fue creada la institución?

-Claro que sigue cumpliendo ese papel y sí debe seguir siendo consultada. El órgano oficial para esto es el Consejo Universitario, que debe emitir los pronunciamientos oficiales de la Universidad. No solo debe ser consultada, sino que la Universidad debe tener iniciativa propia; de hecho en el Consejo Universitario lo hemos hecho en múltiples ocasiones. También, debemos mejorar la divulgación de los aportes enormes que hace la Universidad a la sociedad; por ejemplo, los aportes hechos por el LANAMME a los problemas en construcción de carreteras o por el Clodomiro Picado en temas de salud. Pero a veces la sociedad costarricense no conoce suficiente  esos aportes.

¿Será necesario que la UCR replanteé sus formas de expresión ante la sociedad, ante calificativos como “chancletudos”, “República Bolivariana de la UCR” y otros?

-Esos calificativos los usan los enemigos de la Universidad para desprestigiarnos, para minimizar la lucha social. Hay una tendencia común en toda Latinoamérica a minimizar la protesta social, derecho de cualquier país que se jacte de ser democrático. No debemos cambiar significativamente los mecanismos de lucha. Debemos cambiar nuestros mecanismos divulgativos y ser más propositivos continuamente. Tenemos que tener una posición más propositiva y que la gente conozca que la UCR lo es todo el tiempo; de esa manera, podríamos contrarrestar mucho de esos calificativos, que de ninguna manera acepto para los universitarios.

¿Tiene alguna objeción al proceso que se lleva a cabo con el Banco Mundial? ¿Se satisface el modelo de universidad pública con ese préstamo?

-Yo fui el primero en cuestionar el préstamo del Banco Mundial hace más de un año, y consta en las actas del Consejo Universitario. Ese día alerté al Consejo que ese convenio tenía dos puntos preocupantes. Primero, el Banco Mundial quería fiscalizar todos los fondos de la UCR, lo que era totalmente inaceptable. Segundo, la Universidad tenía que dar énfasis a la ciencia y la tecnología. Aunque vengo del área de las ciencias, manifesté que era absolutamente inaceptable; debe ser la UCR la que defina cuáles son sus prioridades. A partir de ahí, los integrantes del Consejo manifestaron su preocupación y después de eso, en el segundo borrador que nos trajo la Rectora, ya esos puntos habían sido corregidos.

Creo que una vez subsanado eso debemos renegociar, en el sentido de que el préstamo no debió dividirse en cuatro partes iguales, sino más bien por proyectos. La UCR tiene más proyectos que las otras universidades; no quiero despreciar a las otras universidades hermanas, pero por nuestra naturaleza —por ser una universidad más grande—, necesitamos igualmente más recursos. Se debió respetar el porcentaje del FEES que es un 57%.

¿Y esto se podrá renegociar?

-Desgraciadamente, es difícil, porque quedó en el convenio FEES; en uno de sus artículos dice que se dividiría en partes iguales, pero si no han firmado de aquí a que yo sea rector, voy a tratar de ver ese punto. Lo ideal sería que se distribuya por proyectos, entre los que tienen mayor pertinencia e impacto a nivel nacional.

¿Le satisface la manera en que se han desarrollado los megaproyectos?

-Voy a continuar decididamente con los megaproyectos; incluso voy a mantener a alguna de la gente que está al frente de eso, para que eso no se atrase ni un minuto. Pero voy a hacer cambios. Voy a mantener como prioridad el edificio de Ciencias Sociales y las prioridades que se han definido. Sí quitaría del paquete el edificio de la Vicerrectoría de Investigación y del Sistema de Estudios de Posgrado, porque eso parte de un principio de universidad que yo no comparto, donde primero se atiende a las instancias superiores y luego las unidades académicas, centros e institutos.

Vamos a construir un edificio nuevo para la Facultad de Derecho. El actual edificio no es apto para dar clases por el ruido que hay. Estoy planteando que esos edificios se reacondicionen, y ahí en esos cinco pisos se pongan las cinco vicerrectorías, de manera que toda el área oeste de la universidad se convierta en el sector administrativo. No se gastaría tanto dinero y esos recursos se destinarían a construir parqueos, para resolver los problemas que tenemos y tratar que la Universidad sea más peatonal que vehicular.

¿Cree usted que los ajustes salariales en la UCR deben ser iguales a los del resto del sector público por un criterio de igualdad o deben manejarse dentro de la autonomía?

-No deben ser iguales, lo que no significa que deban ser mayores o menores; deben estar siempre enmarcados dentro de la autonomía. En eso, los enemigos de la Universidad también han aprovechado para criticar nuestro aumento; pero si uno analiza el aumento no es tan cierto que sea mucho mayor al del resto del sector público, porque ese aumento al final de año se compensa con la inflación y la inflación de este país siempre ha sido mayor a 5%.

No es como lo han hecho ver los medios, de que tenemos un privilegio enorme, sino que esa ha sido la política salarial de la Universidad desde hace muchos años. En la UCR, venimos tratando de recobrar salarios dignos para los universitarios, porque los salarios se vieron muy golpeados a finales de los 80 y 90, cuando los presupuestos universitarios decrecían en términos reales y los salarios decayeron significativamente. En los últimos años, se han recuperado un poco, pero una universidad que pretenda ser de primer nivel mundial -como esta- debe tener salarios competitivos, sino nuestros funcionarios encontrarían trabajo en el sector privado con mucha facilidad.

¿Cree usted que el esquema actual permite, a largo o mediano plazo, garantizar el equilibrio entre el pago de salarios y el monto que destina la universidad para invertir?

–Sí, dichosamente en eso la Universidad tiene una política muy sana, y la relación 80-20 que definió el Consejo Universitario se mantiene; es más, estamos mejor. La masa salarial anda en poco más del 75% y la inversión cerca del 25%; si contamos el vínculo externo andamos mejor, porque la masa salarial no llega ni al 70%.

Dentro de sus compromisos, usted afirma que se debe reestructurar la Oficina de Divulgación  e Información de la UCR (ODI). ¿Cuál es su planteamiento para la ODI y los medios de comunicación universitarios?

-La ODI y los medios de comunicación hacen bien su trabajo; mantendré el principio de que deben tener independencia absoluta, eso está clarísimo. El replanteamiento con la ODI más bien sería ampliar sus funciones para fortalecerla y empezar, por ejemplo, a difundir con mayor presencia y en más cantidad de medios lo que la Universidad hace, que el país se entere de que aquí tenemos académicos de primer nivel. Tenemos que garantizarnos que cuando llegue la negociación del FEES, este país sepa en qué invertimos el dinero. He hablado de crear un programa que se llame algo así como “El rector informa”, donde el rector aparezca para dar presencia universitaria, ya sea presentando a un científico que acaba de ganar el Clodomiro Picado o un artista que acaba de ganar un premio en artes.

Sobre esa propuesta, ¿no sería eso ponerle mucha atención a la figura del rector, desplazando la figura de la institución como tal?

-No es para que el rector figure o no, sino para que la presencia de la UCR sea más reconocida. La figura del rector de la UCR es importante que el país la conozca y se convierta en un referente; es importante que tenga buena presencia a nivel nacional.

¿Pero no cree que eso pueda ser en algún momento peligroso? Hemos tenido en las universidades rectores con aspiraciones políticas; aprovechar la plataforma de la universidad para fortalecer una figura personal puede ser muy criticable.

-Sí, pero para eso tienen que ayudar los comunicadores con el diseño de una estrategia que no funcione así; hay que hacerla muy bien pensada para no correr ese riesgo. Personalmente, no tengo aspiración política alguna; lo que nos interesa es que se posicione la imagen de la UCR. Pienso que se debe hacer por Canal 15, pero también algún tipo de resumen en canales nacionales. Pero sí por lo menos un programa de media hora al mes. Muchos problemas han pasado en esta universidad por falta de comunicación. En el FEES, pasó mucho porque la gente sentía que no estaba bien informada. En eso pretendo ser muy transparente y cuando esté en esos problemas voy a informar constantemente.

¿Para usted los problemas que se dieron con el FEES fueron por falta de información a la comunidad?

-En el tema del FEES hubo 7 errores que yo señalo. El primero fue esa falta de transparencia y comunicación. Por eso, se generaron muchos de los problemas de la negociación. Se hizo creer a la comunidad universitaria que si no había un crecimiento de un 21%, íbamos a tener que quitar las becas, cuando la administración sabía internamente que no era ese el número que se ocupaba. Siempre insistí en las reuniones que mejor habláramos con transparencia y claridad al sindicato y la FEUCR, para que ellos supieran lo que estamos buscando.

Usted afirmó que cambiaría los mandos medios de la universidad. ¿Cuál es la razón y cómo lo llevaría a cabo?

-Los mandos medios de la universidad, la mayoría de ellos, dependen del rector o del vicerrector de administración. Es sano que los mandos medios se refresquen en la universidad, aunque no todos. Muchos tienen mucho tiempo y por más bueno que uno sea, las ideas se van agotando. Hay algunas unidades que tienen problemas que deben ser resueltas, debe iniciarse por cambiar el mando.

Por mucho tiempo se ha criticado el tema de la admisión de la UCR. Se dice que es un sistema excluyente para los estudiantes de escasos recursos económicos. ¿Es necesario modificar el sistema de admisión?

-Sí. El modelo de admisión debe ser replanteado en la Universidad, lo que no es lo mismo que el examen de admisión. Esta es una prueba científica muy bien hecha; pero  el modelo en sí hay que cambiarlo, porque está desfavoreciendo a los estudiantes de colegios públicos. He dicho que es muy preocupante que se haga depender la vida de una persona en un examen que dura dos horas, en las cuales usted pudo estar muy estresado. A lo que apuesto es a un modelo combinado, en el que el estudiante pueda entrar a las carreras de mayor demanda vía examen de admisión, pero que los demás puedan entrar a la universidad y puedan llevar un ciclo de nivelación, en biociencias o en Ciencias Sociales, para que demuestren que tiene capacidad para entrar a esas carreras.

Estoy de acuerdo con acciones afirmativas, pero eso no resuelve el problema integral, porque se puede favorecer a comunidades específicas, pero el problema va más allá. Hay jóvenes de colegios privados que llegan al examen de admisión manejando hasta tres idiomas, y en un examen que mide destrezas lingüísticas tienen ventaja, no porque sean más capaces, sino porque han tenido más entrenamiento.

Otra de las críticas a la Universidad es que los horarios y la disponibilidad de cursos ayudan más que todo a las personas que pueden dedicar el día a estudiar, mientras que para quienes trabajan y requieren estudiar de noche o fines de semana las opciones son muy limitadas. ¿Qué plantea al respecto?

-Hay dos cosas que podemos hacer. Primero, resolver el problema de aulas, que tiene que ver con la infraestructura para poder dar clases en mayores y mejores horarios. Pero la tecnología moderna nos da otras opciones: todo lo que tiene que ver con educación virtual, plataformas de e-learning, cursos bimodales. La universidad debe empezar a pensar por ese lado. Es injusto, porque una persona que tiene pocos recursos y trabaja, al no tener opciones, tiene que pagar más por su educación en una universidad privada.

Tanto el informe Estado de la Nación como el Estado de la Educación señalan que hay un exceso en la oferta en la promoción de carreras con mercado laboral saturado, mientras que en otras de alta demanda como las ingenierías, existe un faltante. ¿Qué debe hacer la Universidad? ¿Debe ajustar su oferta a lo que exige el mercado laboral?

-La UCR no debe ajustar su oferta a lo que el mercado laboral demanda, sino a lo que demanda la sociedad como un todo. El mercado puede necesitar cierto tipo de profesionales, pero la sociedad como un todo requiere mucho más que eso. En ese sentido pienso y defenderé que es de suma importancia formar profesionales en artes, en ciencias sociales, en todas las áreas. Lo peor que podemos hacer es formar autómatas, como a veces quiere la industria. El problema es que quien ha saturado el mercado y —en algunos casos— con bajos niveles de calidad es la universidad privada. Mal haríamos nosotros cerrando una carrera porque la universidad privada la saturó. Tenemos que seguirla impartiendo, pero con niveles de excelencia y eso hará que nuestros profesionales sigan siendo contratados.

¿Cuáles son sus planes respecto a la regionalización? ¿Piensa que la UCR debe incursionar en alguna zona del país en la cual aún no tiene presencia? ¿Qué criterio tiene de las intersedes?

-Yo inicié mis estudios en el recinto de Tacares, en la Sede regional de Occidente, soy un convencido y creyente de las sedes regionales. Hace más de tres años propuse en el Consejo Universitario que el presupuesto de las sedes regionales se incrementara  del 10.5% relativo al FEES-UCR, al 15%. La Universidad debe procurar expandirse en las sedes regionales. Antes de pensar en una nueva sede regional en alguna región del país,  debemos consolidar las que tenemos actualmente. No estoy de acuerdo en crear una nueva sede regional hasta que no garanticemos que el nivel académico de todas es el mismo. Hay muchas necesidades en las sedes.

Con las sedes interuniversitarias, estoy en contra, porque es una tendencia negativa de trasladar lo que deben hacer las universidades al Consejo Nacional de Rectores (CONARE). El CONARE no debe convertirse en una quinta universidad, debe ser lo más pequeño posible; está solo para coordinar el trabajo interuniversitario, para propiciar programas, pero no para administrar una sede. Los fondos de esas sedes no pasan por los consejos universitarios.

¿Qué piensa del tema de la interinidad y qué plantea para resolverlo?

-Lo primero que tenemos que lograr es justicia salarial. Un profesor interino puede ganar la mitad que un profesor propietario solo porque  no tuvo derecho a ascender en régimen académico. Propongo que los interinos puedan ascender en régimen académico hasta catedrático y más. La última reforma del Consejo les permitió ascender hasta Profesor Adjunto. Hay una injusticia clara y marcada.

Luego, dar estabilidad laboral, dado que los interinos pueden ascender, una vez que alcance el rango profesor asociado, que adquiera estabilidad laboral. Porque para ser asociado tiene que tener por lo menos 10 años de trabajar en la Universidad continuamente, tiene que producir mucha investigación, acción social, es alguien útil para la universidad. Muchos interinos tienen ya la producción académica para ser catedrático, pero no se les permite ni presentar sus trabajos.

En aras de la transparencia con la comunidad universitaria, ¿podría informar quiénes integrarán su equipo de Vicerrectores?

-Los nombres no, porque no le he ofrecido vicerrectorías a nadie. Quiero gobernar con la mejor gente posible, y puede ser con gente que no estuvo conmigo en la campaña. Lo que sí les puedo decir es un perfil muy claro: los vicerrectores serán gente fresca, gente que no han estado en puestos de la alta administración, gente con ideas nuevas, con capacidad de innovación, gente que me ayude a encontrar el rumbo que debe tomar la universidad en el siglo XXI.

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