Ramiro Barrantes Mesén «Eje principal de mi propuesta es la gente»

El Dr. Ramiro Barrantes Mesén, Vicerrector de Docencia, es el tercer entrevistado de nuestra  serie con las personas candidatas a la Rectoría de la

El Dr. Ramiro Barrantes Mesén, Vicerrector de Docencia, es el tercer entrevistado de nuestra  serie con las personas candidatas a la Rectoría de la UCR, quien presentó sus documentos de inscripción ante el Tribunal de Elecciones Universitarias  el 1 de marzo.


Ramiro Barrantes cuando este presentó sus documentos como candidato.

«Yo apuesto  a las personas. Por eso el  principio básico de mi gestión, es  volver los ojos y los recursos hacia ellas, porque lo que prevalece  es lo que estas hacen. El esfuerzo debe ser para que la gente se sienta muy bien en la Universidad. Si se tienen los mejores recursos humanos, se tiene la mejor Universidad», aseguró el Dr.  Ramiro Barrantes Mesén durante la entrevista realizada por UNIVERSIDAD el 3 de marzo.

 

Este candidato a la Rectoría plantea para los próximos cuatro años una Universidad de Costa Rica pública, integrada por todas sus sedes, independiente, libre y académicamente excelente, con una administración ágil y sin distorsiones.

Asegura que cree en la crítica -siempre que le den el derecho de respuesta- y el libre pensamiento, es políticamente independiente, lector impulsivo y fanático del equipo de fútbol de su pueblo natal -Pérez Zeledón-.

A continuación un resumen de la conversación sostenida con la directora de este Semanario, Laura Martínez Quesada, la jefa de redacción Ana Incer Arias, Lisbeth Huertas Jiménez, quien la transcribió y editó, Javier Córdoba Morales y Johan Umaña Venegas:

¿Ha perdido la UCR el liderazgo que tuvo en los 80 y principios de los 90?

-Depende de qué tipo de liderazgo, pues el académico siempre lo tiene, eso está demostrado no solo en el nivel nacional sino en el centroamericano. Es la Universidad más fuerte y de mayor impacto cuando se trata de generar, promover  y transmitir conocimiento.

En cuando a liderar procesos sí lo ha perdido, porque hay otras universidades y ha cambiado la forma  de ver la enseñanza superior.

En aquel momento la Universidad era  prácticamente la que proponía la ideología del Estado, pero después no,  principalmente porque la columna vertebral  de la UCR  humanista, igual que en otras partes del mundo, ha sido arrinconada por otros factores, se ha dado  una desintegración, una falta de nuevos posicionamientos ideológicos.

Uno de los problemas es que ha perdido un poco su sentido crítico. Creo que debe ser más estratégica, en el sentido de prevenir las cosas y tener una posición muy fuerte y crítica, pues es una de las instituciones más importantes de este país.

¿Se han desatado muchas luchas internas por el poder?

-Las universidades han sido llamadas las ciudades del intelecto, pero este sirve para muchas cosas, también en el conflicto cuyo nivel puede ser muy sofisticado.

La Universidad a partir de los 80 ha extendido mucho su vínculo con la sociedad, casi no hay actividad donde no tenga que ver, pero en ese tanto se expone a la acción de otros actores, como los políticos y los empresarios e inclusive los periodistas, quienes en los 80 eran menos críticos, pero ahora lo son  mucho más;  y eso es muy bueno, mucho más profesional.

Siento inclusive que en los últimos tiempos se ha cedido algo en la autonomía, al consultar a la Contraloría y a la Procuraduría General de la República, cuando aquí en la Facultad de Derecho  tenemos los mejores abogados. Constitucionalmente la Universidad es muy fuerte, el Estado tiene la obligación de financiarla, pero sin que se crea su dueño. Cuando las autoridades se sientan a negociar con representantes del Estado no mendigan recursos, negocian por circunstancias financieras limitantes, tienen un derecho que deben defender continuamente, no pueden entonces ceder en ese sentido ni en otros  en los cuales el principio de autonomía se pierda.

Los últimos ministros de hacienda y educación, con excepción de Manuel Antonio Bolaños, han considerado que las universidades son un gasto. ¿Qué opina  al respecto?

-Muchas de las percepciones que ha habido de los 80 para acá dependen más bien del criterio que tengan organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario sobre nosotros. Ahí es donde yo creo que ese sentido crítico de la Universidad debe defenderse. A principios de los 80 se les consideraba disparadoras de  gasto,  ahora  son generadoras del más fino conocimiento. Entonces, no puede aceptar todo lo que le venga de afuera sin pasarlo por el tamizaje de la crítica positiva y mantener una posición siempre independiente como le corresponde. Ahí es donde se debe recuperar liderazgo. Por eso mi principal eje son la gente, los recursos humanos de la Universidad, cuyo  mejoramiento es esencial para mí,  por la razón de ser de la Universidad que es la formación de personas. Somos educadores, lo nuestro es formar gente. Yo apuesto a las personas porque si se tienen los mejores recursos humanos, se tiene la mejor universidad. La inversión tiene que ser en ese sentido, el esfuerzo debe ser para que las personas se sientan bien en la Universidad y para eso apuesto a una administración ágil, eficiente y con liderazgo.

¿Pero este recurso humano se lo está llevando el sector privado?

-Recurso humano que se está retirando, pensionando, y se va al sector privado, que no es tan privado porque tampoco paga impuestos y disfrutan de becas estatales. Yo no tengo nada en contra de las universidades privadas  «per se», ciento que la UCR no está  en onda con algunos centros educativos privados como  para entrar  en otro tipo de contactos, que si lo estuviera yo no tendría ningún inconveniente. Creo que la UCR debe liderar para arriba y si otras instituciones están en onda con nosotros pues que lo estén, pero que lo hagan bajo nuestros estándares, no nosotros con los de ellos. En eso yo soy terminante,  la Universidad no tiene que rebajar  sus estándares  nunca, más bien debe subirlos.

¿Los costarricenses defenderían otra vez a la UCR en la calle si es atacada en su presupuesto?

-Yo creo que sí, por lo menos las encuestas así lo señalan, pues dicen que la UCR sigue siendo la universidad más prestigiosa de Costa Rica, donde quieren venir los mejores estudiantes. También hay algo que a veces no se valora:  ¿por qué es que la Universidad es mejor? Las mejores universidades del mundo son buenas no solamente  porque tienen los mejores equipos o los mayores recursos, son las mejores porque tienen la mejor gente, sus estudiantes son los  mejores y su interacción es valiosa. Cabe también recordar que la generación de conocimiento «per se» es inagotable…

Hay sectores sociales que reclaman el compromiso que la UCR tenía antes con las comunidades, mientras otros consideran que es una universidad elitista pues es excluyente. ¿Qué opina de esto?

-La Universidad de Costa Rica es una universidad pública y por tanto debe responder a la  sociedad, eso quiere decir  que cualquier estudiante si tiene los méritos debería entrar a ella, pero aparentemente eso no es así, aunque la mayoría viene de  colegios públicos. Eso también indica  que UCR tiene la preferencia de los mejores alumnos. Uno de los problemas que debe resolver cualquier administración que asuma la Rectoría  es que estas personas puedan ingresar. El mejor capital  que tiene cualquier país es su gente, las personas, los cerebros  que vengan de cualquier estrato económico, por lo tanto no creo que sea mala inversión mantenerlos para que realicen sus estudios, eso hay que hacerlo e invertir la plata que sea necesaria pues es vital.

¿No debería ser la Universidad más comprometida en el mejoramiento de la educación pública, porque los más perjudicados con el sistema de admisión son los estudiantes de colegios públicos?

-Siento que hay muchos estudiantes de colegios públicos que se pierden, teniendo la capacidad para estudiar. Creo que hay una distorsión ahí que se debe corregir para que más de esos educandos puedan ingresar y desarrollar sus capacidades.

¿Cómo la corregiría usted?

-Invirtiendo en eso, en más residencias estudiantiles, en becas más focalizadas para que el estudiante esté bien en la Universidad. Para mí estos es una cuestión de inversión y prioridad.

¿Cómo hacer todo eso con un FEES (Fondo Especial de la Educación Superior) limitado  al crecimiento de la inflación?

-Ahí es donde  viene ya lo que es la gestión en sí. Vuelvo a repetir  que el eje esencial de la gestión tiene que ser la gente, entonces tengo que buscar en qué manera se da ese financiamiento.

El otro eje fundamental son los recursos financieros. Cuando usted está manejando ¢50.000 millones, más lo que es vínculo externo, tiene necesariamente que referirse a la plata, y cuidarla. La Universidad tiene un gran potencial financiero que se aumentaría mucho quitando  distorsiones internas que hay en ese sentido. Me parece que la gestión de los próximos años  debe ser eliminar distorsiones, como las estructuras obsoletas que detienen los flujos de recursos.

Internamente, en estos momentos la Universidad está en su condición óptima en cuanto a la relación de masa salarial y gasto de operación, la cual es  de 80- 20, incluso se habla de un superávit que se da  en un momento en que la ejecución  tiene cierto ritmo y la Universidad no responde  adecuadamente, no por culpa de la administración, sino porque la Universidad es así, como cualquier institución pública, es más lenta en comparación con el sector privado. Las universidades siempre tendrán en que gastar, nunca  van a tener lo suficiente porque constantemente se generan nuevas necesidades.

La última negociación del FEES no fue tan mala  comparada con otras anteriores, fue relativamente buena y el gobierno anterior tampoco molestó mucho a las universidades y este tampoco lo está haciendo. El objetivo de los rectores es pasar del 0.9 % que le corresponde a las universidades del Producto Interno Bruto (PIB) a un 1.2%, que es un aumento de más  de ¢6.000 millones.

Si usted tiene plata para inversión, racionaliza el gasto y genera recursos mediante el vínculo externo, que también tiene distorsiones que deben ser removidas, podría, por ejemplo, hacer residencias estudiantiles o fortalecer el sistema de becas en forma «focalizada» para subvencionar estudiantes que recién ingresen. El acceso a la UCR también se podría aumentar utilizando la capacidad instalada en un 100%,  con el uso de nuevas tecnologías e inversión estratégica en algunas áreas para aumentar el cupo en algunas carreras.

¿Apoyaría el plan quinquenal que tiene la OEPI (Oficina Ejecutora del Plan de Inversiones) para expandir la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio?

-Me parece que son buenas inversiones porque son lugares que cada vez serán más caros. La inversión ocurre cuando se tienen ciertos excedentes como en este momento. El problema es que afecte otras cosas. Para mí primero que inversiones materiales está el ser humano, primero cuido eso y después lo otro. Se han construido 70.000 metros cuadrados en esta administración, lo que representa un 25% de la infraestructura que tiene la UCR.

¿Cuál es su posición sobre la venta de servicios, sobre FUNDEVI y el superávit de la UCR?

-Este es un tema escabroso. Estoy de acuerdo con la venta de servicios, pero basada en ciertos principios básicos: transparencia y reglas del juego claras. La Universidad no tiene obligación de subvencionar profesores empresarios, solo debe subvencionar algo en tanto tenga ganancias en lo académico.

Hay que reconocerle a la administración actual que la Universidad está en una posición financiera que no tenía cuando el actual Rector  ingresó -hace ocho años-que se llegó a ver un déficit de ¢800 millones en 1997. ¿Cómo se pasó de este déficit a un superávit de ¢1.400 millones? En primer lugar se tomaron medidas fuertes de contención del gasto, incluidas las negociaciones salariales, se dio un acuerdo favorable del FEES y el retiro de profesores pensionados, quienes tenían salarios muy altos, todo eso generó excedentes. Sin embargo, la pérdida de cerebros no tiene precio, hay que hacer todo lo posible por solucionar ese problema.

FUNDEVI es un ente que si se  lo integra a la administración universitaria puede aportar mucho, pero no se debe aceptar todo lo que llega solo porque genera plata.

La actual política de vínculo externo no es suficiente, no se llaman las cosas por su nombre ni se está en capacidad de decir que no.

¿Mide el examen de admisión la capacidad del estudiante?

-El asunto del examen de admisión es uno de los problemas más complejos, pero todavía no he visto a nadie que rebata al Instituto de Investigaciones Psicológicas, que es el que diseña estas pruebas. Este examen no es de conocimientos sino más bien predictivo de aprovechamiento, habría que probar con investigación que no sirve. Algunos esgrimen un criterio político demagógico que bajo  el argumento económico busca echar abajo el sistema de admisión sin demostrar que es más malo de lo que se está planteando.  Yo en eso no entro. Este examen tiene 40 años, para quitarlo hay que pensarlo muy bien. Lo que sí se puede revisar son los exámenes de aptitud,  para que no sean utilizados como de selección a carrera.

¿Cuál sería su propuesta en las sedes regionales?

-Algunas sedes universitarias ubicadas en diferentes regiones  del país manejan grandes presupuestos y ya son suficientemente maduras como para contar con una mayor autonomía. Los directores deben tener un estatus que les permita tener mayor autonomía y ejercer más creatividad, porque muchas de las cosas van a depender del liderazgo que se genere ahí. Hay que desconcentrarlas más y establecer alianzas con otras universidades estatales para ofrecer programas en otras regiones, siempre y cuando se mantengan los estándares de la UCR. Las sedes resolverían muchos problemas de admisión con mejores ofertas académicas.

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