La búsqueda del Jesús verdadero

Dado que casi todo responde al grado mediático fomentado por estudios de clientela y promociones de venta, es difícil evitar la propaganda de un

Recientemente se publicó en La Nación un excelente artículo del Pbro. Víctor Ml. Mora Mesén. Dicho trabajo busca diferenciar entre el Dios mediático y el Dios verdadero, en el enjambre de propaganda evangelizadora que existe hoy.

Dado que casi todo responde al grado mediático fomentado por estudios de clientela y promociones de venta, es difícil evitar la propaganda de un Dios elaborado con la finalidad de manipular la orientación psicológica de las masas. Es el hecho de vender una imagen de la deidad artificialmente producida.

La ingeniería y sastrería de imágenes aplicada al verdadero Dios, es parte del bochorno de un mundo enterrado adentro de un modelo empresarial superfluo y caracterizado por la manipulación de la preferencia y motivación humana. La idea es vender una imagen y luego comercializar un producto.

Dios se relega a un rincón pequeño de la imaginación y de la devoción, para dar lugar a la propaganda masiva que lo representa en un modelo falsificado a través de una psicología de la comunicación, artificiosa y nociva.

Esos intentos de reducir a Dios al número de clientes que compran tal o cual imagen de la deidad, es todo parte del ateísmo de un mundo subyugado por un modelo empresarial tiránico, que en el  nivel psicosocial busca estandarizar la orientación adquisitiva  del hombre. 

Como se dijo anteriormente, lo mediático existe a todos los niveles. Lo mediático se expresa a través de la propaganda simbolizada que se efectúa a favor de tantos y cuantos más productos. Intenta una resimbolización del hombre. El anuncio comercial ha ido ganando terreno sobre la psique humana y su búsqueda del valor verdadero de toda una eternidad. Consecuencia de ello es que se reduzca también el amor sexual al sexo  cosificado de respuestas mecanísticas. 

El amor sexual e interpersonal conlleva la producción de un nivel mucho más espiritual que ese mundo de placer solamente carnal y de un Eros tipo spam, sin alma o finalidad amorosa. Los últimos 30 años se han caracterizado por dichas embestidas contra el desarrollo de tanto lo interpersonal, así como de un Eros amoroso, que se orienta hacia el valor espiritual del ágape. La mezquindad de esos años han enseñado al ser humano a creer que el es su propio prójimo y su sobrevivencia está sobre la ley del  amor y de la caridad. Lo han convertido en un mentiroso, un codicioso  y un ser excluyente.

Muy desafortunadamente se escuchan las tonterías de sexólogos y psicólogos, que hablan solamente de la respuesta conductual sexual y no del amor consecuente e intrínseco de esta. Mucho menos se menciona la ley de la caridad, que trasciende el yo para dirigirse al tu de un prójimo, que se encuentra desprovisto de vida incluyente y de medios para lograr su justicia sobre la tierra. Lo empresarial no puede ser sinónimo con lo codicioso y lo ateo, sin incurrir las terribles contradicciones que actualmente se viven.

Michael Moore recientemente en Internet menciona algunas de dichas contradicciones en compañías transnacionales norteamericanas, donde se exportaba la fabricación de los productos con el fin de obtener sueldos de obrero, más baratos.

En consecuencia se producía  un aumento en la tasa de desempleo en los Estados Unidos y con ello disminuía la capacidad de compra de la clase obrera y de la clase media Esto llegó a ser uno de los factores de la recesión mundial. El buen capitalismo  seguía perdiendo las batallas, hace 20 años, contra el capitalismo destructivo y letal.

Las terribles contradicciones de dicho capitalismo letal, son el flagelo que eventualmente comprueba que los valores espirituales son indispensables en la reconstrucción de la humanidad.

Creo que ha quedado comprobado que el paradigma y modelo empresarial de tipo no protectivo o antisolidario es un desastre global. Una economía caracterizada por una expansión o crecimiento de compañías o países, sin tomar en cuenta las contracciones en la riqueza popular, son tantas mentiras estadísticas y fraudes a la justicia humana. Los últimos treinta años han sido tantos ataques al cristianismo y a sus valores de justicia en occidente.

En el oriente han intentando sustituir al budismo, al Islam y al hinduismo. La psicología consumista es solamente uno de los factores en que está fundamentado el intento de enterrar al Jesús verdadero. Enterrar a Dios a través del producto mediático, es intentar controlar las religiones verdaderas para evitar sus críticas a la explotación.

Es lógico que todo análisis de perfil psicológico, realizado a favor de dicho paradigma o modelo, haya identificado a lo religioso, como un obstáculo a lo injusto y a lo salvaje. Por ende la necesidad de mediatizarlo, de empacarlo y de venderlo. Son los mercaderes del Templo.

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