Cuestionamientos cercan al Liceo de Costa Rica

A las puertas de cumplir sus 125 años de fundación, el emblemático Liceo de Costa Rica enfrenta una comprometida situación financiera, administrativa y académica

A las puertas de cumplir sus 125 años de fundación, el emblemático Liceo de Costa Rica enfrenta una comprometida situación financiera, administrativa y académica que inquieta a exliceístas preocupados por el nombre de la benemérita institución educativa, y que reconocen miembros de la junta administrativa.

Deudas de al menos ¢25 millones arrastradas desde  años anteriores, caída en la matrícula, pobre promoción de bachilleres, uso sin control del nombre y los signos distintivos del colegio por equipos deportivos y grupos privados, figuran en la lista de problemas de la institución.

Según Roberto Avendaño, secretario de la junta administrativa, hay una situación que se viene arrastrando desde años atrás y nadie hace nada. Dijo que al ser nombrado directivo el año pasado y ver cómo estaba el Liceo, pidió al Ministerio de Educación Pública (MEP) una intervención, pero no se hizo nada.

“No es que está en coma (el Liceo), pero hay que darle oxígeno y no solo en la parte económica, sino en académica también”, admitió Avendaño, quien afirmó que están haciendo un esfuerzo para mantener la nave a flote. Sin embargo, el desgaste es grande, al menos en su caso, por lo que se está promoviendo que lleguen otras personas a la junta directiva, que tendrá elección el próximo 15 de agosto, dijo Avendaño, quien respondió consultas de UNIVERSIDAD junto a Ileana Hernández, vicepresidenta de la junta administrativa.

 

El directivo dijo que los recursos que llegan son totalmente insuficientes. Del MEP se reciben ¢126 millones para un programa de transporte de estudiantes y ¢23 millones para un programa de alimentación. Por otro lado, están los recursos propios que la junta tiene que generar con el alquiler del gimnasio, venta de signos externos, bingos y otras actividades. Tienen presupuestados ¢23 millones, pero ¢10 millones son para hacerle frente a la deuda del año pasado.

Relató que la junta estuvo paralizada el año pasado y se presentó una situación muy difícil, porque  murió el anterior presidente y también el tesorero-contador,  y se extraviaron las actas de los cuatros años anteriores, situación que fue denunciada ante el Organismo de Investigación Judicial en octubre pasado.

El MEP les devolvió la información enviada porque había una serie de irregularidades, y ahora está pidiendo el libro de actas y otros documentos que incluyan el 2009, por lo que están viendo qué hacer. De hecho, la dirección regional del MEP ordenó una investigación y le notificó las irregularidades al Consejo Municipal  de San José, al que le compete el nombramiento de las autoridades del Colegio.

Arturo Alvarado, un contador pensionado, dijo que pensando en echarle una mano al colegio, egresados de la generación del 54 se acercaron, pero cada día encuentran más situaciones difíciles, y la política que han tomado el director, Milton Rojas,  y la junta administrativa es no contestar los pedidos de información, lo que viola la ley porque son funcionarios públicos.

Hay un grupo de personas interesadas en propiciar un cambio total de la junta administrativa como una necesidad inmediata. El problema es que se trata de un proceso donde tienen que participar el consejo de profesores y la asociación de alumnos para proponer a las personas, y es el director el que manda las listas al Concejo Municipal, que es el que hace los nombramientos, con el agravante de que al final nombra al que ellos quieran, comentó.

Respecto del 125 aniversario,  un grupo de bachilleres de la generación del 56 estaba pensando en organizar un programa de celebraciones, pero ya decidieron descartarlo. Se había conseguido en la Asamblea Legislativa una transferencia de ¢15 millones, pero los fondos no se podían girar porque la junta administrativa no ha presentado informes y hay un desorden total. Bajo esas condiciones decidieron que no hay motivación para celebrar y que la administración del dinero no era confiable en manos de la junta actual, dijo un miembro del grupo.

No obstante, según el director y los miembros de la junta administrativa, un  grupo de egresados está preparando un programa de actividades. Rojas dijo que seguramente habría un acto cívico, actividades culturales durante el año, y se invitará a familiares de Mauro Fernández, ministro de educación en la administración de Bernardo Soto, que tuvo la idea de fundar el Liceo en 1887.

El director reconoció que el Liceo de Costa Rica “tiene evidentemente algún tipo de problemas particularmente complejos”, como la deuda que arrastra la junta administrativa, pero consideró que “son cosas bastante normales y  de ninguna manera se puede decir que el Liceo está en crisis”.

Dijo que cuando él llegó al cargo en el 2009 había una crisis de matrícula, que había bajado a 300 estudiantes, siendo que el Liceo llegó a tener en el pasado más de 2.000 alumnos, pero ya está en “franca recuperación”, con la proyección de llegar a unos 1.400 estudiantes en cuatro o cinco años.

En cuanto al uso de los emblemas y signos distintivos del Colegio por parte de particulares dijo que es un asunto preocupante y el colegio debería tener registrados esos emblemas; pero aseguró que este tema debe ser resuelto por  la junta administrativa. Por su parte, Avendaño dijo que ese será uno de los asuntos que le tocará resolver a la próxima directiva.

Uno de los puntos más comentados es la baja promoción de Liceo, que el año pasado solo graduó a 33 bachilleres de un total de 135 estudiantes, y el bachillerato internacional (BI) solo lo pasaron cinco alumnos, de los cuales únicamente uno era del Liceo. Por esa razón, la Asociación del Bachillerato Internacional de Costa Rica (ASOBITICO), grupo privado que financia el programa en varios colegios, anunció que le retiraba el apoyo económico al BI del Liceo de Costa Rica.

Preguntado sobre esta situación, Rojas manifestó que si los estudiantes “son o no eran del Liceo no interesa, porque el BI del Liceo de Costa Rica no es del Liceo, sino que es de Costa Rica”.

En ASOBITO manejan una estadística y dicen que van a retirar el apoyo por la promoción que hubo el año pasado, y de eso se han aprovechado algunos egresados para criticar  y justificar a ASOBITO; lo que me parece injusto para una institución que viene trabajando, dijo Rojas.

RECLAMAN INFORMACIÓN

Uno de los egresados inconformes por la negativa del director y la junta administrativa para responderle los requerimientos de información que les ha presentado es Arturo Garnier, hijo de Eduardo Garnier, prominente educador que dio gran impulso al deporte en el Liceo, y cuyo nombre lleva el gimnasio de la institución.

Arturo Garnier dijo que en octubre pasado asistió a una reunión con la directiva para solicitar información sobre la situación financiera y contable de la institución, entre otros aspectos, como qué parte recibe el colegio de los alquileres del gimnasio y los patrocinios del equipo de baloncesto que lleva el nombre del Liceo. Aunque se le prometió enviarle luego por escrito la información, esto nunca se cumplió, pese a que ha insistido con otras notas enviadas, manifestó.

Entre los documentos que ha solicitado están copia de toda la documentación relacionada con la petición hecha por la Asociación Deportiva Liceísta para hacer uso de las instalaciones deportivas del colegio, en particular el documento donde esa empresa privada puntualiza los requerimientos bajo los cuales solicita a la Junta Administradora del Liceo los términos de compromiso para utilizar el gimnasio como sede del equipo profesional de baloncesto que esa asociación administra y patrocina. Asimismo, copia del acta en que la junta discute y acepta la petición, el contrato y la fórmula de cálculo para determinar el precio del alquiler.

En respuesta escrita, firmada por Avendaño, se dice que luego de haberse revisado las actas y la documentación de la actual junta, esta había acordado ordenarle a la secretaria buscar toda la documentación anterior para que le respondiera.

Uno de los extremos que cuestionan es que el presidente de la junta administrativa, Heiner Ugalde, es a la vez presidente del Comité Cantonal de Deportes y presidente de la Asociación Deportiva del Liceo, ante lo cual Avendaño aseguró que Ugalde ya no está en la asociación deportiva.

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