Abordaje de la violencia escolar requiere un enfoque integral

La violencia en sus diferentes manifestaciones está presente en las escuelas y para abordarla es necesario un enfoque integral y estratégico que incluya tanto

La violencia en sus diferentes manifestaciones está presente en las escuelas y para abordarla es necesario un enfoque integral y estratégico que incluya tanto a la comunidad educativa como a la sociedad.

Esta fue la principal conclusión de varias especialistas acerca de los retos y los desafíos que se deben asumir para prevenir la violencia escolar en el país.

La violencia en las escuelas se presenta en distintas formas, que se basan en relaciones de poder dañinas para la integridad de sus víctimas.

En los centros educativos costarricenses se ha detectado la presencia de violencia física, psicológica, simbólica, estructural, patrimonial y sexual, así como diferentes formas de discriminación y exclusión que cometen estudiantes hacia sus propios compañeros.

 

La Licda. Carmen Cubero Venegas, investigadora del Instituto de Investigación en Educación (INIE) de la Universidad de Costa Rica (UCR), consideró que la violencia se ha “interiorizado en las escuelas como una forma para relacionarse” y es necesario cuestionarse los motivos de este comportamiento, ya que muchos se relacionan con el contexto en el que los estudiantes viven.

“Hay que estar en las aulas para darse cuenta la cantidad de prejuicios que los estudiantes tienen entre ellos, los profesores hacia los estudiantes y los estudiantes hacia los profesores”, afirmó Cubero, también profesora de la Escuela de Orientación y Educación Especial de la UCR.

Explicó que en las relaciones violentas participan agresores, víctimas y espectadores. Éstos últimos pueden ser estudiantes, docentes, personal administrativo y padres de familia, que son testigos de agresiones y que actúan con indiferencia, invisibilizan, normalizan y propagan los actos de violencia en las escuelas.

VIOLENCIA DE GÉNERO

De acuerdo con los especialistas, la violencia en los centros escolares refleja la violencia que se vive en otros ámbitos de la sociedad. Un ejemplo de ello, es la violencia de género, entendida como agresiones físicas, psicológicas, sexuales, patrimoniales, simbólicas y estructurales que se realizan contra las mujeres.

La M.Sc. Lucía Salas Camacho, coordinadora de Orientación del Liceo de Pocosí, encontró en un estudio que la reproducción de roles masculinos y roles femeninos no está exenta del espacio escolar y que tanto los niños como las niñas vinculan la violencia de género con el machismo y con casos de violencia intrafamiliar que observan en sus propios hogares.

En su tesis para optar al grado de maestría en la UCR, la investigadora analizó a estudiantes de quinto grado, con el objetivo de conocer sus vivencias y percepciones en torno a la violencia de género.

La metodología permitió detectar cuáles elementos del ambiente escolar favorecen la violencia, con el objetivo de proponer medidas preventivas.

Según Salas, la violencia de género en las escuelas está presente por medio de maltratos físicos, psicológicos y sexuales hacia las niñas. Éstas sufren también violencia patrimonial, pues les dañan los útiles y les roban las meriendas.

Los factores que vuelven vulnerables a las mujeres ante la violencia son el hecho de ser consideradas atractivas, rechazar peticiones de noviazgo, ser líderes o destacar en lo académico o deportivo.

Sin embargo, los hombres también son víctimas de violencia de género, afirmó Salas. Dijo que este tipo de violencia suele invisibilizarse y está fundamentada en estereotipos y roles de género, es decir, qué se considera correcto y socialmente aceptado como masculino o femenino. A la vez, aparecen otras formas de discriminación como la homofobia y la misoginia.

“La violencia de género también es ejercida hacia los chicos, pero no a cualquier tipo de chico, sino hacia los chicos que no se apegan a los roles dominantes de una masculinidad tradicional”, comentó la investigadora.

LOS RECREOS Y LA VIOLENCIA

El recreo es un espacio donde los estudiantes tienen la oportunidad de interactuar y relacionarse con sus pares, por medio de diferentes actividades como el descanso, compartir la merienda y el juego.

Sin embargo, la Dra. Jenny Artavia Granados, investigadora de la Sede de Occidente de la UCR, manifestó que los recreos también son espacios para la violencia. Ella estudió durante un año los turnos de recreo de un grupo de estudiantes de sexto grado de una escuela primaria y encontró que los varones practican más la violencia física, mientras que las mujeres la violencia psicológica.

Dijo que juegos como “el molote” o “policías y ladrones” promueven comportamientos agresivos entre los alumnos, pues generalmente implican tirones de cabello, patadas o zancadillas.

El estudio reveló también que la violencia sexual es recurrente hacia las niñas, quienes sufren manoseos en sus órganos genitales, y en relación con la violencia verbal, son comunes los apodos con una alta carga de xenofobia y misoginia.

 


¿Cómo prevenir?

Las diferentes manifestaciones de violencia a la que se exponen los estudiantes en los centros educativos pueden dejar secuelas en la autoestima de los niños que los marca para toda la vida.

Por ello, las expertas coincidieron en que se requiere una intervención urgente con la participación de estudiantes, docentes, personal administrativo, las familias y la comunidad donde se ubica el centro educativo.

El sector educativo debe contribuir a fomentar el respeto y promover que los hombres y mujeres construyan su propia identidad.

El personal docente debe tener herramientas que les permita tratar casos de violencia de forma integral, de manera que no se limiten a meras estrategias para castigar a los niños y niñas.

El Ministerio de Educación Pública (MEP) desarrolla el programa Convivir, una propuesta que pretende lograr una convivencia armónica en los centros educativos, por medio de la participación estudiantil y la creación de redes de cooperación para desarrollar estrategias preventivas.

Este programa se fundamenta en la educación sobre los derechos humanos y la cultura de paz, que busca fomentar formas de resolver los conflictos sin violencia.

Actualmente, el INIE desarrolla el Programa de capacitación nacional para la convivencia armónica en el aula, el cual forma parte de una red latinoamericana de convivencia escolar.


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