Estrenaron primer filme nacional en tercera dimensión

Un retrato de todo lo que existe, la aparición del ser humano, su efecto en el entorno hasta el fin del mundo -el cual

Un retrato de todo lo que existe, la aparición del ser humano, su efecto en el entorno hasta el fin del mundo -el cual no es visto como un evento cataclísmico, sino como un punto de llegada- y el futuro como la posibilidad de empezar de nuevo.

Con esas palabras describe el artista y cineasta costarricense Brian Brenes, el contenido de su largometraje “21/12 Bienvenido al futuro”, una animación estrenada por doble partida en diciembre y el pasado 21 de enero, en el cine Variedades.

“Es una visión muy idealista del fin de todo lo dañino y un nuevo comienzo, tomando en cuenta que ese renacimiento parte de la experiencia y comunicación que ya se tiene; la humanidad ha alcanzado cúspides exageradas y ha vuelto a caer”, apuntó.

 

Brenes detalló que no solo es la primera película costarricense en tercera dimensión (3D), sino que es la primera en el mundo hecha con la técnica de la profundidad cromática, la cual funciona con base en el espectro de la luz, de manera que los lentes son prismas.

Según explicó el realizador, se trata de una tecnología muy usada en las casas de sustos de los parques de atracciones y también se ha utilizado en algunos videos musicales, aunque el suyo es el primer largometraje.

“Escogí esta tecnología, a pesar de que no se había utilizado en cine, porque ofrece una calidad superior y permite que se pueda apreciar el efecto 3D en muchos soportes sin necesidad de un equipo especial, ya que tengo un fuerte objetivo de distribución masiva a través de Internet”, puntualizó.

GEOMETRÍA COMO LENGUAJE

“21|12 Bienvenido al futuro” consta de siete capítulos; cada uno corresponde a un día de la semana y a una palabra o concepto que lo define. Así, esos capítulos se titulan Nada, Todo, Humano, Historia, Presente, Fin del Mundo y Futuro.

El protagonismo de este largometraje recae en una serie de figuras geométricas, específicamente octágonos, que muestran diferentes elementos filmados y cuya distribución y movimiento varía.

“Por medio de la yuxtaposición de elementos geométricos, la película funciona como una regla de espacios y conceptos. El octágono trae a colación el mandala, que representa lo más pequeño y lo más grande del universo, aunque también se relaciona con el número ocho y con el infinito”, explicó Brenes.

Una imagen fractal es una figura compuesta de infinitos elementos, cuyos aspectos y distribución estadística se mantienen invariables, sin importar la escala con que se observen.

Por otra parte, a lo largo de todo el filme, se escucha un reloj, ya que los tiempos son exactos: “Todas las secuencias duran 12 minutos; pero, según lo que sienten los espectadores, quedan con la sensación de que algunas duran más”, apuntó.

En su mayor parte se trata de un filme en blanco y negro, cuyas secuencias el artista describió como ciclos continuos de “pinturas virtuales de alta definición”. En ellas, introdujo algunos elementos coloridos, con el fin de lograr la sensación de profundidad, al igual que un prisma con la dispersión de la luz, “pero traté de ser lo más limpio y neutral en cuanto a la idea de transmitir la naturaleza”, expresó.

Sobre la banda sonora de la película, Brenes hizo ver que consiste en la “traducción en notas musicales de los días de la semana”, de manera que en cada sección lo que se escucha es una elaboración musical del nombre del día correspondiente.

Añadió que, dado que es una película sobre el futuro, “era importante hacer todo yo mismo, pues en el pasado un proyecto como este hubiera sido imposible para una sola persona, menos en la casa como lo hice yo y con una computadora portátil”.

Considera su trabajo como un “cine orgánico” y que esta es apenas la primera versión de la película, pues la idea es que el proyecto tenga una “respuesta inmediata”, según los programas de cómputo nuevos que aparezcan, de manera que vendrán versiones subsecuentes, con animaciones diferentes e interactividad; “la idea es que eventualmente el espectador pueda jugar con los diferentes elementos en pantalla, variar su tamaño o hacerlos girar”.

“Mi idea es explorar el cine como una pintura, no de una manera pretenciosa, sino con el objetivo investigativo de realizar la película como un pintor o escultor”, acotó.

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