Académico costarricense afirma que transición boliviana enfrenta intereses poderosos

Henry Mora, economista de la Universidad Nacional (UNA) y exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales. (Foto: archivo)En un escenario de renovados conflictos sociales

Henry Mora, economista de la Universidad Nacional (UNA) y exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales. (Foto: archivo)

En un escenario de renovados conflictos sociales y de debates sobre el proceso de transición de las economías hacia una etapa postneoliberal o, incluso, postcapitalista, Bolivia es hoy un importante laboratorio de los cambios políticos que están ocurriendo en América Latina.

Henry Mora, economista de la Universidad Nacional (UNA) y exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales, visitó Bolivia el mes pasado, invitado por la vicepresidencia de ese país, para impartir una serie de conferencias en universidades y en la misma vicepresidencia, a finales de junio, y para presentar el libro “Hacia una economía para la vida”, que escribió con Franz Hinkelammert, tratando de retomar la idea de los modelos de transición postcapitalistas, de construcción de economías alternativas.

Las presentaciones se inscribieron como una continuación de un seminario, realizado en abril pasado, sobre economías alternativas y el “vivir bien”, un paradigma que se asienta en la filosofía de la Pachamama y que tiene una dosis importante de indigenismo andino, explicó Mora en entrevista con UNIVERSIDAD.

CARRETERA DEL PARQUE TIPNIS

Su visita a Bolivia coincidió con la llegada a La Paz de la marcha de indígenas que se oponían a la construcción de una carretera por el parque nacional Tipnis (“que es inmenso, mayor que Guanacaste, tiene como 12 mil kilómetros cuadrados”), uno de los conflictos que ha enfrentado el gobierno de Evo Morales en el último año.

Algunos la apoyan, agregó, “principalmente indígenas y campesinos que se verán beneficiados por la integración, vía carretera, a las grandes ciudades del país. Pero sectores indígenas que están en el interior del parque se oponen”.

La salida del gobierno de Evo fue hacer una consulta. “La población indígena, que está metida en el parque y se opone al paso de la carretera, es minoría. Los cocaleros son mayoría y el Gobierno piensa que, si hace la consulta, gana. Como los sectores que no apoyan la carretera saben que van a perder, siguen marchando y protestando contra esa obra”, explicó Mora.

El día de la marcha contra la carretera hubo una contramarcha de quienes apoyaban el Gobierno. Según Mora, en la primera había de mil a 1500 personas. Era una concentración de poco más de una cuadra. “En la otra, vi pasar gente más de una hora, era mucho mayor”.

DISCURSO RADICAL

El discurso oficial es bastante radical, dijo Mora. Evo habla contra el capitalismo, la globalización y el imperialismo, haciendo alianzas importantes particularmente con Ecuador, Venezuela o Cuba.

La crítica de ciertos sectores de izquierda —que estuvieron con el Gobierno en el primer período de Evo, pero que ya no lo apoyan— es que hay una discrepancia entre ese discurso y la realidad.

“Es cierto que se han hecho importantes nacionalizaciones de recursos naturales, que Bolivia posee en abundancia, como gas, petróleo, cobre o litio. No obstante, las críticas vienen de dos frentes. La primera es que, a pesar del discurso anticapitalista, hay es un ‘desarrollismo’ con muchas características ‘extractivistas’. Esa es una crítica que los sectores de izquierda ambientalista hacen a los gobiernos de Bolivia y también al de Ecuador. Nacionalizar los recursos está bien, dicen, pero continúan aplicando una política extractiva de los recursos naturales”.

Luego hay otra crítica, más política, de sectores de tendencias anarquistas y trostkistas, pero también algunos oportunistas, que acusan al gobierno de no estar haciendo mayor cosa para transformar las estructuras capitalistas, la cultura colonialista del país, dijo Mora.

Eso se evidencia, según ese sector, “en un intento de no ‘democratizar’ el Estado, sino de centralizarlo; de tomar decisiones autoritarias, de no consultar a la población”.

“La intelectualidad de izquierda de Bolivia se apoyó mucho en la figura y en el trabajo del vicepresidente Álvaro García Linera, un matemático de profesión con amplia cultura en política y en economía. Alrededor de él, giró la discusión sobre el actual proceso de transición en Bolivia. Algunas personalidades muy reconocidas en Bolivia, sectores intelectuales que apoyaban a Álvaro y a Evo, ahora los critican duramente por esa visión centralista y antidemocrática que les achacan”.

DERECHA DISMINUIDA

En cuanto al papel de la derecha boliviana en ese escenario, Mora afirmó que está “muy disminuido”. “La derecha que, en su momento propició una escisión de la llamada ‘Media Luna’, con la ciudad de Santa Cruz a la cabeza, está muy disminuida, ha perdido algunas alcaldías importantes y prácticamente no participa en el debate nacional”.

“El debate se da entre la izquierda: la que está en el Gobierno y la ‘hiperizquierda’, como le dicen allá, en la que están ahora muchos de los que apoyaron a Evo inicialmente”, añadió.

Estos sectores critican la tendencia del Gobierno a centralizar el poder. “Pero Bolivia tiene un estado tradicionalmente débil. En Costa Rica, el problema es como descentralizar; allá, una descentralización corre el riesgo de atomizar y desmembrar el Estado. El desafío es fortalecer la construcción del Estado nacional popular, como ellos lo llaman”.

ECONOMÍA BIEN

En cuanto a la situación económica del país, los resultados son positivos. “La macroeconomía está muy bien. El país ha crecido un 5% en promedio, en los últimos años, el desempleo está en niveles manejables, no tienen déficit fiscal ni en cuenta corriente, y han acumulado  cerca de $12 mil millones en reservas internacionales”.

Eso es otra cosa que se le critica, dijo Mora. “¿Para qué quieren tanta reserva? ¿Por qué no usan ese dinero para hacer mejoras sociales?, se preguntan. Ha habido, sin embargo, un apuntalamiento de la política social”.

Quienes gobiernan el sector de la economía en el Gobierno “son tecnócratas; socialmente sensibles, pero tecnócratas”, explicó. “Esto ha permitido al Gobierno mantener controlado el frente de los resultados macroeconómicos que, en otros gobiernos de izquierda, se desborda, como la inflación. Esto ayuda a hacer la tarea”, enfatizó.

FAVORITO

Pese a los conflictos sociales, al manejo inadecuado que se les dio en algunas oportunidades y a que las encuestas denotan una disminución del apoyo al presidente, Evo Morales sigue siendo el candidato favorito para ganar elecciones del 2014. “Difícilmente va a ganar con el 60% con que ganó la segunda vez, pero los candidatos de la derecha están muy atrás. La hiperizquierda lo critica por su intención de postularse nuevamente y pide dar campo a otro”.

Algunos de esos conflictos que han desgastado la imagen del presidente fueron el de los médicos, cuando el Gobierno propuso aumentarles su jornada de trabajo, de 6 a 8 horas, pagándoles la diferencia. La población no estuvo de acuerdo con esa propuesta.

También, más recientemente, hubo una huelga de policías. “Les preocupó mucho, pues se recordaba en La Paz una rebelión policial en Ecuador que el Gobierno calificó como un intento de golpe. Cerraron los cuarteles, no se veían policías por ningún lado. Finalmente, llegaron a un acuerdo de aumento salarial”, dijo Mora.

“Ha habido errores, como el ‘gasolinazo’, cuando el Gobierno tuvo que dar marcha atrás en su intento de aumentar los precios de los combustibles, que están subsidiados. Lo hicieron de mala manera”, estimó Mora.

“También vemos que cuesta mucho tender puentes para el diálogo con la izquierda, se ha perdido la tolerancia”, agregó.

“Esta situación ha resultado en brotes intermitentes de conflicto social y algunos de estos sectores sociales logran un cierto protagonismo”.

TRANSICIONES DIFÍCILES

Para Mora, este tipo de transiciones políticas y económicas como las que se están viviendo en América Latina y, en particular, en Bolivia, “son muy difíciles”. Una transición al estilo cubano, estimó, es imposible en cualquier país latinoamericano, actualmente.

“No es que se carezca de una teoría de la transición. Se conoce la cubana y la soviética; en ambos casos se acudió a un partido único, lo que también está desechado en la actualidad. Esas reformas van a ser largas. Para lograr sus objetivos, deben ser continuas y deben tener un horizonte; no puede ser un reformismo que no haga cambios sustanciales”, dijo Mora.

Tampoco se puede olvidar, agregó, “el hecho de que la transición es delicada, que se enfrenta a intereses poderosos, a Estados Unidos y a los agentes de derecha que tratan de llevar agua a sus molinos y complican las cosas”.

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