Palabras huecas…

“El poder real es económico, entonces… no tiene sentido hablar de democracia.” SaramagoLo triste es que los sin cuenta que pretenden un cambio, se

El poder real es económico, entonces… no tiene sentido hablar de democracia.” Saramago

La presidente pretende contratar a un experto internacional en imagen para que mejore la percepción que los costarricenses tenemos del Gobierno. El  mal uso y el vaciamiento de la veracidad de palabras tales como democracia, bienestar social, gobernabilidad, gestión, han llevado al costarricense a vivir en la incertidumbre y en la desilusión. Pueden importar muchas palabras extranjeras, copiadas o inventadas; la percepción del mal gobierno de Chinchilla se alojó en nuestro imaginario y en su autismo, no comprenden “que obras son amores y no buenas razones”.

Lo triste es que los sin cuenta que pretenden un cambio, se dedican a hacer análisis y a proponer soluciones que sólo son más palabras; las mismas palabras corruptas, para trocar, lo que siempre quedará igual. Solo se dará un cambio cuando los que nos oponemos a este perverso modelo de sociedad, logremos recuperar el discurso y recuperar  e innovar el estado social de derecho que nos arrebataron. Con palabras no se cambia nada y menos con medias palabras. Y como muestra, la Proclama de Río Segundo.

Compatriota: Costa Rica se nos escapa de las manos.

Costa Rica no se nos escapa de las manos, pues es el nombre de un espacio geográfico limitado que solo se mueve al son de los temblores. A los costarricenses nos han arrancado, los Gobiernos que siguieron el modelo del Consenso de Washington, desde hace 30 años, un bienestar social que se inició con las grandes transformaciones sociales de los años 40. Nos quitaron la seguridad alimentaria, destrozaron la CCSS y día a día, atentan descaradamente contra el ICE. Decir que se nos escapa de las manos es culpar a los costarricenses que tendríamos que estarla sujetando bien.

Una sociedad cada vez más desigual fractura las reglas de la convivencia y amenaza el pacto social que nos unió.

Esta oración culpa a la sociedad costarricense, como la que fractura las reglas de la convivencia… Miedo les da a los redactores hablar de un gobierno que desobedece el mandato expresado en el “Artículo 50 de la Constitución. El Estado procurará el mayor bienestar a todos los habitantes del país, organizando y estimulando la producción y el más adecuado reparto de la riqueza”. No se menciona la mala distribución de la riqueza. ¿Será que les da miedo ser etiquetados como comunistas, izquierdosos, populistas? ¿De qué hablan? ¿Cuál pacto social queremos? Si no nos atrevemos a decir con palabras que resultan peligrosas, lo que queremos, menos vamos a poder transformar ni revertir procesos.
Hoy debemos iniciar un camino hacia la concordia.

¡Así de sencillo…! La transformación que requerimos se inicia con una caminata: ¿hacia la Virgen de los Ángeles, o a Puntarenas, a visitar la Virgen del Mar o a pedirle a Sor María Romero que nos guíe? No hay concordia posible cuando el Coeficiente de Gini revela que Costa Rica es el país en el cual más crece la inequidad. Los más ricos cada vez se alejan más de los pobres.

Ha llegado la hora de una revolución ética y de abrazar con patriotismo nuestras coincidencias.

Suena  muy lindo: ¡una revolución ética! Gran retórica irresponsable. Lo que tendrían que estar incitando a los patriotas, como los islandeses, es a meter a todos los políticos sinvergüenzas y a los banqueros inescrupulosos a la cárcel. No habrá cambio ético mientras campea la impunidad a vista y paciencia de todos. ¿Y cuáles coincidencias? ¿De quiénes? ¿Para qué? Si las coincidencias son una variación sobre el mismo tema, simples cambios cosméticos a un modelo neoliberal, nada va a cambiar. No olvidemos el Combo,  se echó atrás una ley que había sido aprobada en primer debate, y como no se revirtió la intención, hoy el ICE está herido de muerte.

Costarricense: la Patria nos convoca a construir una gran coalición que haga posible recuperar el Estado de Bienestar…

La Patria, como ente abstracto, no puede convocar a todos los costarricenses a una gran coalición sin reconocer que el  desempeño de los Gobiernos desde el 82 obedece a una ideología que señalan neoliberal y que es la que mueve a estos políticos empresarios y a sus sirvientes, que hoy, ostentan el poder. Antes de llamar a la coalición, se debe establecer el modelo de país que queremos, abiertamente, sin tapujos, llamando al “pan, pan y al vino, vino”. El Estado de Bienestar no se puede recuperar si no existe el compromiso de revertir, repito, revertir los estragos cometidos contra las instituciones solidarias. ¿Y qué es una Sociedad Libre? Acaso, ilusamente, pensamos que es una sociedad donde cada uno hace lo que le da la gana. ¿Qué sociedad nos están vendiendo? ¿Una sociedad libre de qué?  Más palabras huecas, impensadas, sin contenido. Somos tan libres, tan individualistas que renunciamos a la solidaridad. ¿Más libertad?

Como dijeran los zapatistas: “No queremos cambiar el mundo, basta con hacerlo de nuevo”.

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