Urgen medidas para mitigar cambio climático

Según un estudio, las zonas más vulnerables son las menos amenazadas por el clima.Lluvias de poca duración pero gran fuerza afectan las principales ciudades

Según un estudio, las zonas más vulnerables son las menos amenazadas por el clima.

Lluvias de poca duración pero gran fuerza afectan las principales ciudades del área metropolitana.

El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) advirtió la necesidad de tomar medidas para mitigar las consecuencias que algunos fenómenos climáticos fuertes podrían causar en el país.

Para llegar a esta conclusión realizaron un estudio detallado de 13 cantones y 60 distritos de las provincias de Alajuela, San José y Heredia.

Esta investigación, iniciada desde hace más de dos años, busca identificar qué condiciones tiene el país para enfrentar el aumento de eventos climáticos extremos -como los que sufrió la vertiente atlántica a principios de año- producidos por un cambio climático, con el fin de evitar un mayor impacto en la población.

Los resultados de la primera etapa se presentaron el pasado 20 de julio, fase en la cual se contó con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (CATHALAC).

 

 

REDUCIR LA VULNERABILIDAD

Este proyecto seleccionó una pequeña parte del país para encontrar los indicadores que puedan aplicarse en el análisis de la realidad climática nacional.

La vulnerabilidad es definida como un conjunto de debilidades del sistema, en este caso para hacer frente a efectos adversos del cambio climático, ya sea de variabilidad (como el Niño o la Niña) y eventos extremos.

Para llegar a los resultados se tomaron en cuenta cuatro grandes componentes que analizan el estado de la población y su capacidad de enfrentar al clima.

Primero se estudió el acceso de la gente al agua potable, la seguridad social y la energía eléctrica. Luego se identifica la infraestructura de las viviendas y si tiene capacidad de soportar un evento climático.

A esto se suman los recursos financieros de las familias involucradas y las posibilidades que tienen de tener acceso a información y entenderla.

José Retana, del IMN y quien coordinó la investigación, explicó que si una familia, persona o comunidad tiene todos estos elementos, tiene la seguridad necesaria para enfrentar eventualidades climáticas.

Retana comentó que crearon 15 indicadores para que las autoridades puedan tomar decisiones en el nivel distrital y nacional. Para todos ellos existe una institución involucrada.

Con todos estos datos llegaron a la conclusión de que las zonas más vulnerables son las más altas y las más bajas, que al mismo tiempo son áreas rurales, con gran porcentaje de uso agrícola, hacinamiento, analfabetismo, mal uso del suelo y viviendas de calidad deficiente.

Es decir que las zonas bajas en Alajuela (como La Garita, Guácima o Turrúcares), las zonas altas de Heredia (San José de la Montaña, Ángeles o Concepción) y Vásquez de Coronado en San José son las más vulnerables.

Las regiones menos vulnerables o más preparadas están en el centro de la zona de estudio a una altura media y corresponden a los centros de mayor población (como Heredia centro, Santo Domingo o San Juan de Tibás).

Estas cuentan con menores índices de pobreza, hacinamiento y analfabetismo, tienen mejores oportunidades, infraestructura más desarrollada y servicios básicos. Sin embargo, también presenta poblaciones vulnerables como niños y adultos mayores, y problemas de salud como el asma.

Estos lugares de poca vulnerabilidad tienen alta concentración de tanques sépticos (que podrían contaminar las aguas subterráneas debido a que por esta zona pasan los acuíferos que abastecen de agua a gran parte del Valle Central) y mayor consumo de agua por persona.

AMENAZA INEVITABLE

Según datos del IMN a partir de la década de 1990 se presenta un fuerte período de variabilidad climática en Centroamérica: de 1990 a 1994 se inició el fenómeno del Niño más largo registrado; de 1995 a 1996 La Niña provocó condiciones muy lluviosas como el huracán César.

Entre 1997 y 1998 El Niño fue el más fuerte de la historia y produjo las mayores sequías en la región. Para 1998 La Niña causó el Huracán Mitch, el más destructivo desde hace 50 años; y finalmente del 2001 al 2004 hubo una extensa sequía en el pacífico centroamericano.

Es por eso que gracias a 7 indicadores de lluvias y sequías extremas, los expertos determinaron las zonas más amenazadas por el clima en la región estudiada.

Como resultado positivo los lugares que más golpea el clima son las menos vulnerables, es decir, la zona central del área de estudio y principalmente en cantones como San Juan de Tibás y San Vicente de Moravia.

Estos sitios y otros como el centro de Heredia y Alajuela en menor grado, experimentan condiciones secas recurrentes en las épocas de sequía; y lluvias de carácter intenso en el período lluvioso.

A pesar de que son los sectores más preparados para enfrentar estas condiciones climáticas, hay que recordar que se caracterizan por un gran desarrollo urbanístico lo cual impermeabiliza en terreno. Entonces cuando aparecen las lluvias fuertes, las alcantarillas se rebalsan y se producen las inundaciones urbanas, como sucede en Tibás.

RIESGO Y MITIGACIÓN

Paulo Manso, director del IMN, dijo que el cambio climático es una realidad tangible y científicamente comprobable, pero que no puede ser revertida. Ante esto es necesario que la cultura cambie y se tomen las medidas adecuadas para enfrentarse a un clima cada vez más adverso.

El proyecto piloto pretende encontrar cuáles son las zonas susceptibles de sufrir más daños -infraestructura o vidas humanas- haciendo un cruce de información entre las amenazas climáticas y la vulnerabilidad, por partes iguales.

Según los estudios no hay zonas con mínimo riesgo, pero son pocos los lugares con alto riesgo, por ejemplo, parte de La Garita en Alajuela y los distritos de San Francisco, Los Ángeles y Concepción en Heredia.

Las de mayor riesgo son las de la parte norte de Alajuela y Heredia, también Vásquez de Coronado que además presentan fuerte vulnerabilidad. Pero hay un sector cercano al centro de Heredia (San Pablo, San Isidro y Santo Domingo) que tiene recursos pero es muy amenazada por extremos climáticos.

Retana explicó que ya se han estudiado las medidas que se deberían seguir para disminuir la posibilidad de que el clima cause daños irreparables en la población, incluso tienen identificadas las instituciones responsables.

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