El asombroso hallazgo de los mnemonautas

El álbum de FigueroaAutores variosUn viaje por las páginas del tiempoEDUPUC y Archivo Nacional2011Geografía, genealogía, historia, antropología, arte, ambiente, política, humor todo confluye y

El álbum de Figueroa

Autores varios

Un viaje por las páginas del tiempo

EDUPUC y Archivo Nacional

2011

Geografía, genealogía, historia, antropología, arte, ambiente, política, humor todo confluye y se destaca en eso que el historiador Víctor Hugo Acuña llamó artefacto cultural: el Álbum de Figueroa.

Un grupo interdisciplinario de nueve acuciosos investigadores aborda, desde sus distintas perspectivas, el estudio de algunos de los aportes de ese insólito documento de 191 folios elaborado por José María Figueroa Oreamuno presumiblemente entre los años de 1850 y 1900.

Ese gigantesco documento, por sus dimensiones y por sus contenidos, es visitado por los especialistas que señalan el gran valor cultural y contribuciones a distintas disciplinas que hizo el erudito autor Figueroa con su singular documento.

El primer capítulo del libro introduce al lector en el personaje autor de este célebre manuscrito. El dramaturgo e investigador Jorge Arroyo presenta una agradable y provocadora semblanza de Figueroa; refiere sus andanzas de pícaro y erudito que lo llevan a sufrir el exilio, la cárcel, escapar a una condena de muerte, ser acusado por inmoral y pornógrafo, pero también sus investigaciones arqueológicas, su extraordinario talento para el dibujo científico y artístico, el rigor de sus registros.

Esta primera parte destaca, además, el gran valor del documento y su carácter difícil de clasificar. Ubica la época y circunstancias en que fue creado y algunas de las distintas aristas que resaltan al repasar sus folios.

Dice Arroyo: “Al viajar por el Álbum, los temas carecen de lógica secuencial y la lectura se torna muy fragmentaria. Usando un terminología actual, podríamos decir que solamente podremos tener una visión comprensiva del Álbum haciendo zapping sobre el documento. La suma de disímiles formulaciones de comunicación sugiere la intención de componer una ampulosa misiva personal, que compendia una visión de mundo. La totalidad del Álbum enarbola un concepto global de la historia y de la sociedad. Es el legado de un activo protagonista de los convulsos orígenes de la nacionalidad costarricense, de su inquieta concreción.”

Cartografía y geografía

En la segunda parte, el geógrafo Gilbert Vargas se encarga de la gran riqueza del trabajo en cuanto a la cartografía costarricense. Figueroa no solo emplea técnicas cartográficas de gran precisión y rigor científico, pese a no ser profesional en esa rama ni en geografía, sino que sus múltiples viajes por todo el territorio nacional le permiten levantar un registro de gran valor que a veces contradice los trabajos de otros especialistas.

Indica Vargas que: “José María Figueroa dibujó el mapa de Costa Rica en setiembre de 1896 y constituyó la obra cartográfica más exacta del país a finales del siglo XIX.”

Y agrega:”El mapa es de una gran riqueza y le permite al geógrafo realizar estudios muy diversos como distribución de grupos indígenas, relieve, toponimia, ríos, distribución de poblaciones, división política y administrativa y caminos, entre otros. Sobre los aspectos anteriores, se debe destacar la división territorial político administrativa de provincias y cacicazgos utilizada por José María Figueroa, ya que la actual división política administrativa de la República se inició en 1910, lo que explica que no aparezca ninguna de las actuales provincias.”

Cierra Vargas con la siguiente apreciación: “El aporte de José María Figueroa fue muy valioso a la geografía y a la geología, pero quizás por su carácter bohemio, aventurero y crítico no tuvo la aceptación en los círculos académicos. Pero, conociendo en parte su obra, es necesario profundizar los estudios geográficos en el Álbum de Figueroa.”

Genealogías

La disciplina de la genealogía es la que ocupa el tercer capítulo y está a cargo del especialista en esa rama científica Mauricio Meléndez.

Abundantes en información, los árboles genealógicos presentes en el Álbum contemplan tal cantidad de información que pueden parecer abigarrados y hasta confusos. Señala Meléndez: “En las genealogías de Figueroa se puede encontrar información diversa de las personas y las familias: nombres, apellidos, apodos, fechas, anécdotas, nacionalidades, acciones heroicas, defunciones, lugares de residencia, profesiones u oficios, puestos o cargos relevantes y hasta defectos.”

Basado en estudios documentales, pero sobre todo en entrevistas, Figueroa destapa vínculos y procedencias que, de no ser por sus investigaciones, no se conocerían. Tal el caso, muy frecuente, de las descendencias de sacerdotes, hijos fuera de matrimonio, enredos amorosos o de circunstancias no formales que mezclan clases y procedencias sociales.

En las ilustraciones de sus genealogías el autor no deja de ser crítico, irreverente y jocoso con la doble moral social y en particular con la de la iglesia católica.

Ambiente

Los aportes en la historia ambiental costarricense del Álbum de Figueroa son también vastos e integrales. La relación naturaleza-sociedad resulta muy reveladora y de ella se ocupa el historiador Anthony Goebel en el cuarto capítulo.

A la manera del siglo XIX, Figueroa fue un explorar del territorio costarricense. Anotó geografía, flora y fauna, costumbres, poblaciones y aplicó su valioso talento como dibujante para retratar los sitios y las actividades como pesca, comercio o cultivo que allí se desarrollan. En el caso de los impactos de las condiciones meteorológicas, como las inundaciones en Cartago en 1897, Figueroa incluye fotografías de los estragos.

Antropológico

En la parte antropológica, también se describen los efectos que tienen en la población y su vida cotidiana algunos de estos fenómenos naturales. La representación de la vida cotidiana se desarrolla en el quinto capítulo por parte de la historiadora Carmela Velázquez. Aquí se destacan aspectos de esa cotidianidad, de las relaciones sociales, la vestimenta, los valores y actitudes que están presentes, dibujados y relatados con detalle en el Álbum. El registro de este cronista excepcional conlleva un gran valor para comprender la sociedad costarricense del siglo XIX.

Conquista y colonia

Pero además, Figueroa se las da de historiador e indaga en el proceso de conquista y colonización de Costa Rica. En este apartado, Elizet Payne, historiadora, analiza los aportes del documento y lo contrasta con investigaciones históricas más recientes.

Este cuidadoso análisis hace notar la seria y profunda indagación de Figueroa acerca de los procesos de conquista y colonización.

Los estudios e ilustraciones de Figueroa no dejan de lado la forma de vida de los indígenas y sus relaciones con los colonizadores. Las formas de explotación, las rebeliones, la resistencia y también la convivencia. Esa parte de la historia costarricense fue muchas veces obviada por la oficialidad. Otro tema tratado en el Álbum es el de las acciones de la piratería en ambas costas nacionales.

Pero Figueroa no solo estudió los pueblos indígenas costarricense durante la colonia, sino que personalmente visitó comunidades a lo largo de su vida en el siglo XIX. De ahí que es conocedor del tema y retrata en sus dibujos con gran cuidado y precisión desde su visión de los albores republicanos en retrospectivas hasta la conquista.

Indígenas

De este aspecto se ocupa la historiadora Giselle Chang en el séptimo capítulo. La diversidad etnográfica de los pueblos indígenas, sus formas de vida, sus labores y producciones y la relación con los conquistadores y colonizadores despliegan un gran interés con los ricos dibujos del Álbum.

Concluye Chang que “…aunque Figueroa de una imagen romántica y algo idealizada de los pueblos indígenas, interviene elementos de diversa índole, que dan dinamismo a los textos visuales, que construye tanto a partir de abstracciones de otras fuentes, como de su experiencia directa con la otredad indígena. Su obra es un proceso comunicativo que retoma los valores culturales y les otorga un sentido diferente al discurso oficial.”

Artes plásticas

La investigadora y curadora de arte María Enriqueta Guardia, en el octavo capítulo, le da una mirada al Álbum desde las artes plásticas.

Aunque destaca la “factura primorosa” y “belleza plástica” de los dibujos de Figueroa, Guardia explica que “Sus obras no son propiamente académicas, aunque demuestra gran meticulosidad en el dibujo y en el detalle, una técnica bastante depurada y formas naturalistas.”

Este apartado hacer referencia además a otros trabajos de Figueroa que no se incluyen en su celebrado Álbum.

Dice María E. Guardia: “¡Qué lejos estaba José María Figueroa de ser un pintor ingenuo!, ni conceptual ni plásticamente. Basta conocer la obra artística de los álbumes que el expresidente Rafael Yglesias les compró a los descendientes del artista y que están en la colección de su familia, para crear conciencia de todo lo contrario. No solo no se manifiesta pictóricamente como un ingenuo, sino que con gran fluidez, y con saña, desnuda a la sociedad, a la autoridad eclesiástica, así como a la clase política y gobernante de su tiempo.”

Agrega la investigadora que “Su inquietud artística, tanto en el dibujo como en la escritura, se manifestó desde que era muy joven, sin embargo es toda una incógnita de qué manera incidieron en su obra los artistas extranjeros que visitaron Costa Rica. Otro de los enigmas es en dónde, cuándo y con quién estudió arte, ya que su conocimiento al respecto va más allá de un aprendizaje autodidáctico, lo que sí es seguro es que Figueroa conocía el arte europeo del siglo XIX, así como el arte del Renacimiento, como lo demuestran algunos de sus dibujos pertenecientes a los álbumes de los que hacíamos referencia.”

Artefacto cultural

En la parte final de este bello libro acerca del Álbum de Figueroa, producida además con un excelente presentación, el historiador Víctor Hugo Acuña retoma toda la trascendencia de este autor y su obra excepcional. “Convendría agregar que puede ser considerado un documento-monumento de la memoria de la nación costarricense en la época misma en que esta se fue constituyendo a lo largo del siglo XIX, después de la independencia y el fin de la República Federal Centroamericana.”

Para su mayor comprensión, Acuña no solo indica el carácter monumental de este documento, sino que indaga en su concepto de artefacto cultural y sus características:

“En efecto, a pesar de su carácter personal, único e idiosincrásico, el Álbum de Figueroa es un “libro de recortes”, un tipo de artefacto cultural, cuyos antecedentes se remontan al Renacimiento y que alcanzó una primera gran difusión entre mediados del siglo XIX y los inicios de la Primera Guerra Mundial.”

Este ensayo final que cierra el libro despierta un gran interés no solo por la obra, sino por la figura vida del autor, particularmente su pensamiento y acciones políticas.

Se trata pues este libro de una provocadora e interesante aproximación a un documento único en su género en el país y que complementa mucha de la información y documentos históricos existentes. Una lectura recomendada, bien prepara y presentada y además, entretenida.

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