Dietrich Bonhoeffer: teólogo y mártir

El pasado 9 de abril, se cumplieron 68 años de la muerte del gran teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer, quien murió asesinado por los nazis

El pasado 9 de abril, se cumplieron 68 años de la muerte del gran teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer, quien murió asesinado por los nazis a los 39 años de edad, y a pocos días de finalizar la guerra. Había nacido en Breslau en 1906 y se formó en Tubinga y Berlín, en el contexto de la teología liberal, aunque pronto se identificó con la nueva teología dialéctica, pero su teología no se caracterizó por ser especulativa sino más bien marcada por las situaciones de la vida real y concreta.

A la luz de su memorial y martirio, hay que señalar que la llegada del régimen  nacional-socialista a la Alemania Nazi, fue uno de los episodios más atroces en la historia de la humanidad, el cual significó la muerte de millones de personas y pérdidas materiales incalculables. Sus causas han sido objeto de numerosas explicaciones por parte de toda clase de pensadores y estudiosos. ¿Dónde estaba Dios durante Auschwitz? se convirtió en la gran pregunta que condujo a muchos al ateísmo y a la desesperanza. Sin embargo, en medio de la situación infernal, de la muerte y del sufrimiento humano de este genocidio, también florecieron héroes y acciones dramáticas de solidaridad, de valentía y de entrega sublimes,  como es el caso de marras.

Recordemos que ante el régimen nazi la mayor parte de las iglesias, tanto la católica como las protestantes, principalmente su jerarquía u órganos oficiales, aprobaron al nuevo gobierno, o más bien simplemente decidieron no intervenir en política o en materia propia de gobierno por no ser de su competencia, comportamiento muy común  en las jerarquías religiosas. Pero entre las iglesias cristianas alemanas, no sólo hubo conformistas y colaboradores entusiastas del régimen, sino también flancos de resistencia en diversas formas y grados, a pesar de la intervención estatal en los asuntos eclesiásticos, que incluían la seducción y la presión mediante estrategias de sometimiento. Será la iglesia luterana y particularmente uno de sus pastores: Dietrich Bonhoeffer, quien intentará jugar un importante papel en contra de Hitler y de su régimen, con el fin de lograr la liberación de una parte de sus víctimas.

Como integrante de la conocida “iglesia confesante”, constituida por los distintos grupos cristianos de resistencia y rechazo de la represión, Bonhoeffer siempre mantuvo una relación relativamente tensa con dicha iglesia, pues para él su resistencia a Hitler era tímida.  Ante esto, y a pesar de que tuvo la oportunidad de escapar fuera de Alemania, sus convicciones cristianas y el amor por su pueblo lo llevaron a permanecer en su país, y asumir una postura de creciente actividad política y conspirativa en contra de Hitler; conspiración que fracasará y concluirá finalmente en 1943 con su arresto por parte de la Gestapo, acusado de participar en un complot contra Hitler y el Tercer Reich. Es encarcelado en Berlín y posteriormente enviado a un campo de concentración, y finalmente muere ahorcado el 9 de abril de 1945 en manos de los nazis.

Parte del plan que se tramaba consistía en asesinar a Hitler y así desestabilizar al régimen y sobre todo al ejército, lo cual daría a los aliados una oportunidad inigualable para derrotar a Alemania en la guerra.  Para esto fue introducido en los círculos de la inteligencia militar (“Abwehr”), con el fin de que realizara algunos viajes al extranjero para establecer contactos de espionaje y además, participar en una operación para sacar y liberar a grupos de judíos del país.  Pero toda la operación fue descubierta y Bonhoeffer fue detenido. Antes de ser ejecutado, en el centro de exterminio nazi de Buchenwald (Flossenburg), estuvo dos años bajo arresto, encarcelamiento que según sus biógrafos le permitió escribir una parte importante de sus obras conocidas, principalmente correspondencia, hoy accesible en español y editada en libros como: “Resistencia y Sumisión”, “Cartas del noviazgo” y la “Ética” (obra filosófica inconclusa).

Uno de sus biógrafos, el filósofo Manfred Svensson, señala que la última persona que lo vio en vida antes de su muerte escribirá posteriormente: “Antes de que dejara la ropa de prisionero vi al pastor Bonhoeffer arrodillarse en concentrada oración a su Señor. La forma de la oración de este hombre extraordinariamente simpático, entregada y segura de ser oída, me remeció de modo profundo. También en el lugar de ejecución volvió a realizar una breve oración y subió entonces valiente y sereno la escalera hacia la horca. La muerte llegó en pocos segundos. En mis cincuenta años de trabajo médico jamás había visto a un hombre morir entregado a Dios de ese modo”.

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