El Casas… ¿para Costa Rica?

En esta oportunidad se trata del «Comprehensive Adult Student Assessment System» (Casas), una prueba comercial estandarizada mencionada en el reporte del National Reporting System

Pulula en el ambiente una nueva «iniciativa» en la importación acrítica de metodologías, pedagogías y currícula en la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación de lenguas, en particular del inglés.

En esta oportunidad se trata del «Comprehensive Adult Student Assessment System» (Casas), una prueba comercial estandarizada mencionada en el reporte del National Reporting System (NRS) de los Estados Unidos de América (EE.UU.).
Pero, ¿qué es el Casas? y ¿cuáles serían algunas preguntas básicas que deben ser contestadas antes de que esa prueba sea implementada en Costa Rica? 
Como parte de la respuesta a la primera pregunta, el Casas nace en 1980 de la asociación entre el Departamento de Educación del Estado de California y un consorcio de agencias de educación para adultos en ese estado –se desconoce cuál consorcio y quiénes son sus representantes.
La prueba –o serie de pruebas– ha sido aprobada y validada por los Departamentos de Educación y Trabajo de EE.UU. y satisface los requerimientos de la «Workforce Investment Act» de 1998 para ese país.
No obstante, la investigación científica sobre el Casas y el propio sitio web que lo promociona, señala claramente que es una prueba para el contexto del «English as a Second Language (ESL) –»inglés como segunda lengua»– concepto mal empleado en Costa Rica, a raíz de la confusión teórica que ha conducido a prácticas erróneas en la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación de esa lengua en las ultimas dos décadas y exacerbadas en los últimos tres o cuatro años. 
Costa Rica no ha sido pionera —ni tampoco destaca— en la investigación científica sobre la enseñanza, el aprendizaje, o la evaluación del inglés, más se le ha obligado a ser importadora de paradigmas exógenos que no han rendido ningún resultado positivo y proporcional a la inmensa cantidad de fondos públicos gastados.
En esa importación ha surgido la costumbre de mal llamar «inglés como segunda lengua» a cualquier ocurrencia que se implementa y que continúa modificando, no positivamente, todas las estructuras educativas en este país.
Brown (2000), en «Principles of Language Learning and Teaching», establece una diferencia básica entre ESL y el «English as a Foreign Language (EFL). Brown señala que «el aprendizaje del ESL, es decir, el inglés dentro de una cultura donde éste se habla como lengua materna, puede ser claramente definida en el caso de un árabe que aprende ese idioma en los Estados Unidos…» y que «el aprendizaje del EFL sucede en la cultura propia del estudiante, con pocas oportunidades inmediatas para usar el idioma dentro del entorno de esa cultura (por ejemplo, un japonés que aprende inglés en Japón)»…
De lo anterior, entonces, no es lo mismo enseñar, aprender y evaluar el inglés en nuestra capital, que en, por ejemplo, Boston, Massachusetts.  Los contextos del ESL y del EFL exigen diseños curriculares distintos, por lo que no es pertinente que se insista en la importación acrítica de estándares creados para personas inmersas en países donde el inglés «se habla como lengua materna». 

En cuanto a algunas de las preguntas básicas que aún deben contestar quienes promueven esa «iniciativa», se encuentran:
¿Cuáles son las investigaciones científicas independientes conducidas en y para Costa Rica acerca del Casas? ¿Dónde están disponibles al público?
Si el Casas es para contextos ESL, ¿cuáles son los criterios educativos para implementarlo en Costa Rica, un contexto EFL? ¿O es que criterios educativos erróneos no afectan, por ejemplo, a los estudiantes, a los educadores y a la industria y al comercio en general de este país?
Costa Rica, lamentablemente, ha sido invadida, desde hace tiempo, por aquella obsesión similar a la reportada por el autor estadounidense Peter Sacks sobre los EE.UU. en «Standardized minds: The high price of America’s testing culture and what we can do to change it» («Mentes estandarizadas: El alto precio de la cultura de los exámenes en EE.UU. y que podemos hacer para cambiarla»).
Más lamentable es aún que quienes se encuentran a cargo de la educación en lenguas en este país –desinformados, hasta sobre los conceptos básicos– sigan copiando fórmulas que han demostrado servir para nada y anuncien la contratación de «expertos» internacionales para la imposición de metodologías «talla única» en la enseñanza del inglés.
Un nuevo ciclo, similar a aquel iniciado en 1994, cuando a través del proyecto LEARN se impuso el enfoque comunicativo para que nuestros estudiantes de primaria y secundaria públicas aprendieran inglés y francés, ha comenzado. Hoy como adultos, aquellos estudiantes se encuentran incomunicados en esas lenguas, y ahora se les pretende someter a pruebas estandarizadas comerciales impertinentes, no aptas para Costa Rica.

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