Los aranceles a la importación de frijoles

“El frijol importado es más barato que el de producción nacional, aun cuando se paguen los aranceles vigentes de 20% para grano rojo y

“El frijol importado es más barato que el de producción nacional, aun cuando se paguen los aranceles vigentes de 20% para grano rojo y 30% para el negro”. Jorge Chaves (CANIGRA), “afirmó que el frijol rojo importado de China se coloca aquí en un promedio de ¢35.000 a ¢36.000 el quintal (46 kilos), pagando el arancel, mientras el local se les ofrece por arriba de los ¢40.000 por quintal. Kenneth Serrano, del CAC de Los Chiles, dijo que “algunos industriales ofrecen entre ¢19.000 y ¢26.000 por quintal, mientras que ellos creen que el precio mínimo debería estar entre ¢30.000 y ¢36.000 el quintal de negro, y ¢43.000 el rojo” (http://www.nacion.com/2011-05-03/Economia/NotasSecundarias/Economia2765513.aspx).

El precio internacional del frijol (rojo, negro, etc.) es en este caso el precio pagado por los industriales al demandar frijoles en China. A este precio se le adiciona, entre otros, los costos de transporte, oportunidad y transacción, al importarlo. Se define así el precio de costo para el importador. Este precio se eleva artificialmente cuando, al ingresar el producto al mercado nacional, se debe pagar en aduanas una tasa de arancel (20% o 30%). El consumidor nacional, al comprar ese frijol, enfrenta tales costos en el precio de mercado.

No obstante, los industriales señalaron que a pesar del arancel, el precio al consumidor del frijol importado de China es mucho más bajo que el frijol ofertado por los productores nacionales. Sin el arancel, el consumidor nacional del frijol chino pagaría un precio al menos 20% o 30% más bajo aun, y el frijol del productor nacional podría tornarse inofertable. El arancel no logra que el frijol importado sea superior al precio de oferta del frijol nacional, pero sí promueve la posibilidad de que al menos un 20% del frijol consumido en el país provenga del productor nacional. Esta situación podría inducir a que los consumidores paguen un precio cercano o igual al precio de mercado del frijol nacional, con lo cual su bienestar se ve empeorado.

Tal política arancelaria es un irracional subsidio al precio de oferta de los productores nacionales de frijol. Podría llegar hasta aquel punto en el cual el precio de oferta del frijol nacional sea aparentemente más bajo que el frijol importado. Ese subsidio es un beneficio aparente para los productores, y su par es una pérdida de bienestar del consumidor nacional. El subsidio al productor y la pérdida del consumidor son males gemelos, mayores cuanto menor es la tasa de ganancia del importador. Incluso cuando la tasa de ganancia del importador y el productor nacional sean idénticas, y el precio que paga el consumidor es el mismo para el frijol importado y el nacional, significaría que la tasa de ganancia efectiva que recibe el productor nacional es mucho mayor que la percibida por el importador. Esto es así debido a que a la tasa de ganancia nominal se le ha de agregar la tasa del arancel en tanto subsidio a su costo de oferta. El productor nacional recibe el monto del arancel, cuando el consumidor se ve obligado a comprar el frijol nacional. El consumidor pagaría al productor un sobreprecio apenas inferior al monto del arancel, respecto del precio internacional y los costos internacionales de importación. El consumidor transfiere al productor parte de su bienestar, el cual no solo debe medirse en término de precio pagado sino también en tanto calidad del frijol demandado.

Es esta la razón por la que los industriales ofrecen al productor nacional un precio entre ¢19.000 y ¢26.000 por quintal. Para ser justos con los productores -y los consumidores-, los industriales deberían pagar alrededor de ¢29.167 por quintal de frijol rojo, no ¢40.000, ni más. No obstante, para satisfacer la ineficiencia del productor nacional, a igual tasa de ganancia, el precio mínimo que debería pagar el industrial es ¢33.333. Con este precio, el industrial transfiere la ventaja comparativa del productor chino al productor nacional (¢33.333- ¢29.167 = ¢4.166,33). Esta diferencia es muy cercana a la existente entre el precio de oferta con arancel del frijol importado en el mercado nacional y el frijol nacional. El cálculo de los productores nacionales es exacto, puesto que al ofrecer el frijol rojo por ¢40.000 o más, el precio subsidiado de su frijol es ¢36.666,7, semejante al precio de oferta del frijol rojo importado con arancel (¢35.000 a ¢36.000).

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