Sobre algunos escritores de pseudo-ciencia ficción

Don Iván, si yo escribiera en un correo masivo algo así como: “Vamos a ver las estupideces con las que va a salir ahora

Don Iván, si yo escribiera en un correo masivo algo así como: “Vamos a ver las estupideces con las que va a salir ahora el neohistoriador” (que en ningún momento menciona su nombre) y alguien se siente aludido, ni modo: ¡al que le cae el guante que se lo plante!

En el caso que usted alude más que una ofensa pareciera una premonición.

Insisto yo no soy culpable, por ejemplo, que sus textos académicos (Revolucionar el pasado), literarios (cuentos de pseudo-ciencia ficción) y periodísticos (artículos de opinión) estén carentes de argumentación, actualizado conocimiento y un buen desarrollo lógico-teórico. En claro, que sean tan malos.

Yo entiendo que no todos estamos en un percentil arriba de 90, pero yo no puedo responsabilizarme de la mala calidad de sus textos. Por cierto, yo he publicado en España, Argentina, México, Venezuela y Costa Rica. Además, tengo traducciones publicadas del inglés, francés y alemán al español (me muevo en 7 idiomas) y estoy ya introduciendo los nuevos estudios marxistas de la cultura y los medios a Latinoamérica. Todo esto es investigación independiente totalmente actualizada. La investigación independiente, sabe, es un fenómeno reconocido a nivel mundial, por sus aportes críticos y sin ataduras.

¿Qué hacen ustedes? ¿Repetir y repetir como con la nueva historia, el hembrismo o las identidades?

Por cierto, en el extranjero tanto “El novum en la ciencia ficción costarricense”, como “La ficción de Iván Molina Jiménez” han tenido buen suceso. En palabras de un investigador europeo, se lee: “de lo más interesante que he leído últimamente sobre la ciencia ficción en nuestra lengua”.

No se le olvide que usted autorizó a publicar su dirección de correo electrónico en los libros de pseudo-ciencia ficción de la EUNED, que en cuanto medio de masas hace de acceso público tal dirección.

Si fuera cristiano rogaría hincado sobre maíz crudo y quebrado, para que los escritores de pseudo-ciencia ficción se convirtieran en buenos escritores, pero los milagros no existen, más tomando en cuenta la edad de muchos de ellos.

Si como dice mi estimado Carlos Villalobos el problema está en Suvin y en el carácter utópico que este le atribuye a la ciencia ficción, lo cierto es que hasta en una versión burguesa, distópica, los escritos suyos y los de Laura Quijano, Daniel Garro, Evelyn Ugalde, etc., siguen sin hacer ciencia ficción, ya que hay una incapacidad en todos sus textos para manejar un conocimiento científico-tecnológico que se desprenda del contexto de escritura y se establezca diegéticamente como una probabilidad plausible del desarrollo de la ciencia y la tecnología, y no como una simple serie de infelices y poco inteligentes ocurrencias. ¡No todo vale!

Mas, la mala calidad de los textos de Molina, así como de una filosofía costarricense carente de una verdadera reflexión filosófica o el desperdicio de recursos en pseudo-investigaciones sobre identidad, son también responsabilidad de una academia que fomenta la mediocridad asentada en amiguismos corruptos. Decía con una naturalidad pasmosa una profesora de humanidades que la señora “Pérez” al pensionarse dejó sus cursos a su asistente. ¿Eran de ella los cursos y la universidad? ¿O eran algo más que profesora y asistente los involucrados? ¡Simple corrupción universitaria! Y no olvidemos lo que pasó en una maestría en la Sede de Occidente hace pocos años.

Saludos, don Iván. Feliz año.

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