En Talamanca dudan también del TLC

Cerca de 200 indígenas de Talamanca entregaron un manifiesto contra el TLC en la Asamblea Legislativa, el pasado 22 de abril.Al igual que en

Cerca de 200 indígenas de Talamanca entregaron un manifiesto contra el TLC en la Asamblea Legislativa, el pasado 22 de abril.

Al igual que en otras partes del país, entre los habitantes de Talamanca, el cantón más pobre del país -según el último censo nacional (2000)-, también hay serias dudas sobre los beneficios que podría aportarles la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Costa Rica y Estados Unidos, y sin «pelos en la lengua» se lo hicieron ver al ministro de Comercio Exterior (COMEX), Alberto Trejos.

 

En una demostración de que la pobreza del cantón y su lejanía de los principales centros urbanos del país no son obstáculo para estar informados y tener un espíritu crítico, vecinos de Talamanca escucharon el pasado 27 de abril con gran interés al ministro Trejos y cuestionaron las negociaciones del TLC o sus posibles beneficios.

El encuentro con el Ministro tuvo lugar en el Centro Cívico de Bribri -cabecera del cantón- a las 2 p.m., y asistieron más de cincuenta personas, algunas de ellas indígenas de la región.

Cabe mencionar que el pasado 22 de abril, cerca de 200 indígenas entregaron en la Asamblea Legislativa el «Manifiesto de Talamanca», en cual se oponen a que Costa Rica suscriba el mencionado TLC (ver recuadro: Manifiesto de Talamanca).

La discusión en Bribri fue promovida por el alcalde talamanqueño, Rugeli Morales, quien aseguró que existían muchas dudas de la población en torno a las repercusiones  que tendrá el TLC para el país.

Programada inicialmente para las 10 de la mañana, la actividad fue pasada a petición de Trejos para las 2 de la tarde. Aun así, acudió más de medio centenar de personas, cuando esperaban unas 35, dijo el alcalde Morales.

Trejos -quien junto con la embajadora especial para la negociaciones del TLC, Anabel González- ha liderado el proyecto gubernamental de alcanzar este tratado, llegó al Centro Cívico a la 1:45 p.m., acompañado de Amparo Pacheco, directora general de comercio exterior.

A las 2 p.m. el Ministro pidió arrancar el foro y el alcalde Morales solicitó al público que fuera conciso en sus preguntas, pues a las 4 p.m. Trejos debía estar en Limón centro. Sin embargo, la comitiva del COMEX no pudo marcharse sino hasta las 4:30, dadas las múltiples consultas y comentarios que surgieron.

¡YA PARA QUÉ!

En discusiones como estas es muy fácil meter miedo, confundir temas, mezclar un tópico con otro, y cuando está de por medio Estados Unidos también surgen factores ideológicos. Por eso es tan importante que hablemos con calma y con información sobre el tema, advirtió Trejos.

Al defender el TLC, aseguró que son varias las ventajas que tiene el país, al desarrollar actividades en el campo agrícola con gran potencial para la exportación.

Por ejemplo, exportamos tres veces más de lo que importamos y Estados Unidos es el mercado más importante: el 40% de la producción agrícola se vende allí. El TLC puede servir para mejorar ese comercio, puntualizó.

No obstante, aclaró que si bien el país tiene fortalezas productivas, también hay debilidades que hay que combatir, ya sea con tratado o sin él.

Acompañado en la mesa principal de la delegada de la Casa Presidencial -Cecilia Barrantes-, el alcalde Rugeli Morales, y los regidores Asisclo Romero y George Brown, Alberto Trejos comenzó una disertación general sobre el TLC que duró menos de 10 minutos, ya que prefirió atender las muchas dudas de los presentes.

Rosa Díaz Quesada, con su bebé en brazos y la frente sudorosa por el calor que imperaba a esa hora, abrió los fuegos contra el TLC tras agradecer a los funcionarios de COMEX su presencia en Bribri.

Su pregunta tenía que ver con un malestar que ya han expresado otros ciudadanos a lo largo y ancho del país, relacionado con la campaña de información-promoción que realiza el gobierno para lograr la aprobación del TLC: ¿para qué ser informados de un proyecto al cual no se le puede cambiar nada y afectará a todos?

Díaz también criticó que decisiones como la de impulsar un TLC son tomadas desde el Valle Central, y los compromisos que se adquieren afectan al país, a la comunidad talamanqueña, la autonomía local y el desarrollo propio.

Al respecto, Trejos alegó que hubo un proceso de consulta muy amplio y negó que el tratado afecte a las municipalidades -por ejemplo-, en materia de compras.

Por su parte, Guillermo Rodríguez -miembro de la junta de salud del lugar y de la Comisión para la Defensa de los Derechos Indígenas-, preguntó cómo el TLC incidirá sobre el «Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes».

Otras de sus inquietudes es que «los productores tienen limitaciones tecnológicas serias, y por ejemplo, concesionarios nacionales podrían estar en desventaja con Estados Unidos frente a proyectos de megaturismo».

Rodríguez también cuestionó la redacción de los textos del tratado, «hecha de tal manera que el campesino no entienda. Igual hicieron cuando le quitaron la tierra a los indígenas; por eso tienen desconfianza». Además, expuso dudas acerca de temas como agua, propiedad intelectual y áreas de amortiguamiento de los parques nacionales.

Al responderle, el Ministro explicó que el tratado no toca el tema del agua y el capítulo 17 referido a ambiente lo que habla es del compromiso de cada país para no disminuir la protección del ambiente hacia el futuro y de cumplir con la legislación vigente, pues de lo contrario se expone a castigos.

Lo que no dijo es que al tener Costa Rica una legislación tan amplia en protección del ambiente e instancias estatales débiles a la hora de hacer cumplir las leyes, el país estará expuesto a muchas demandas por su incapacidad para vigilar que se respeten.

En relación con el Convenio 169, Trejos aseguró que el TLC no contiene nada que contradiga la protección de los pueblos indígenas; en cuanto al tema de propiedad intelectual, el caso de la Convención para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV, por sus siglas en inglés) quedará en el texto una aclaración que tiene que ver con las preocupaciones de los indígenas y el uso de semillas.

En este sentido, Silvia Rodríguez -de la Red Nacional de Biodiversidad-, acusó de engaño al gobierno, porque se había comprometido -incluso por escrito- a no incluir el UPOV dentro del tratado y no cumplió. «No es posible que se despache un problema tan serio de una manera tan simple», censuró.

Trejos se defendió con el argumento de que hubieran querido que este tema no se incluyera en el texto, pero esto forma parte del estira y encoge de cualquier negociación.

COMERCIO ¿PARA QUIÉNES?

Wilbert Gómez -de la Asociación de Pequeños Productores de Baja Talamanca (ASOPARAISO)-, Helen Simmons -presidenta de la Asociación de Desarrollo de Cahuita, y Mercedes Mayorga -de la Comisión de Mujeres Bribris-, manifestaron inquietudes similares, acerca de quiénes y cómo se beneficiarán en la región talamanqueña con el comercio que fomentaría el tratado.

Para Wilberth Gómez, el TLC beneficiará a las transnacionales y los productores extranjeros. «Ustedes -dijo- nos hablan de un TLC, pero nosotros la mayoría somos personas que el asunto del comercio exterior lo manejamos poco, ya que tenemos muy pocas oportunidades de participar en él; nos cuesta mucho entrar a los mercados internacionales en una forma directa».

Detalló que «desde 1993 producimos plátanos de exportación a Estados Unidos, pero los gringos compran por medio de empresas como Standard, BANDECO o Dole. ¿Quién entonces se beneficia de la exportación de plátanos? Ellos nos fijan los precios y tenemos muchos años de luchar para que nos paguen mejor. Hay una utilidad de $0,35 centavos por caja para ASOPARAISO y con el riesgo de que no nos paguen la fruta, en razón de alguna queja fitosanitaria o de calidad en Estados Unidos. Nosotros no tenemos forma de verificar si las quejas tienen fundamento», lamentó.

Las quejas de Gómez no terminaron allí, pues pasó a mencionar un aspecto que ya forma parte del menú nacional de críticas contra el TLC, y que remite a la duración que tendría este acuerdo con Estados Unidos.

«Algo que no me gusta de este tratado, es que es por tiempo indefinido. Ustedes en calidad de representantes del país salen y negocian en nombre de todos nosotros, pero dentro de diez o veinte años tendremos otra mentalidad, la cual responderá a las necesidades de ese entonces y nosotros para ese tiempo necesitaríamos otras cosas. Quizás hoy nos sean beneficiosas algunas medidas, pero dentro de veinte años ya no servirán y habrá que cambiarlas. Por eso, con el TLC nos estaríamos negando a que en el futuro otros puedan tomar decisiones que cambien las cosas en beneficio de Costa Rica y toda la población costarricense», aseveró.

A lo anterior, Trejos contestó que si bien un tratado lo firma hoy un presidente, en el futuro cualquier mandatario o Asamblea Legislativa puede cesar su aplicación. El tratado no es permanente, sino de duración indefinida, aclaró.

Entretanto, Helen Simmons, preguntó que quién garantiza que no ocurrirá aquí lo mismo que en el TLC con México, «en donde casi no se ven los productos de Costa Rica, mientras aquí solo falta tener a Vicente Fox» (mandatario mexicano).

La dirigente cahuiteña también desaprobó que decisiones que les atañen -como la tramitación del TLC- se tomen desde San José sin consultarles. «Este cabildo que están viendo aquí deben hacerlo antes de firmar cualquier documento, para que escuchen a las fuerzas vivas, y no que vengan después y nos digan: tienen tres horas para exponer lo que ustedes tienen, y se van, quedando dudas más grandes».

«Efectivamente -admitió Trejos-, muy a menudo Costa Rica se comporta como si fuera el Valle Central el punto de toma de decisión. Es precisamente por eso que hemos estado tratando de hacer foros y actividades fuera del Valle Central, y no solo ahora, sino durante todo el proceso de negociación».

En defensa del TLC con México, adujo que desde que está en vigencia, las exportaciones a ese país han subido un promedio de 36% por año, y las exportaciones de México hacia Costa Rica crecieron un 12% en promedio anual.

Por otro lado, Wesley Chavez -funcionario de la Municipalidad de Talamanca- planteó algunas inquietudes como usuario de la telefonía celular. El tema de las tarifas y si el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) podrá seguir invirtiendo en obras en zonas rurales, fueron puntos que citó.

El jerarca del COMEX recurrió en este caso a la consabida fórmula de que cuando en un mercado hay más competencia entre proveedores, las tarifas bajan y los servicios se vuelven más asequibles, lo cual no ha ocurrido en naciones latinoamericanas en donde las telecomunicaciones ya fueron privatizadas.

Agregó que en el capitulo 13 del TLC sobre telecomunicaciones, se estipula que no solo el ICE va a tener un servicio universal y solidario como proveedor, sino que las empresas que participen en la apertura estarán obligadas a ello. Además, estima que el ICE podrá invertir en su desarrollo y para eso se contempla en el tratado la aprobación del proyecto que lo modernizará.

Tener competencia a veces asusta mucho, pero tenemos que acordarnos de otras experiencias como en el sistema bancario. Creo que el ICE no va a tener competencia en todas las áreas, sino en algunas; seguirá monopolista en muchas. De hecho, los servicios en los cuales se abre a la competencia: celulares, Internet y redes de datos, no se pueden brindar si uno no se enlaza a la infraestructura del ICE; es decir, aquí el ICE cobrará peaje por prestar sus instalaciones, argumentó.

Antes de concluir el foro, Eduardo Montes -de la organización «Talamanca por la Vida y la Tierra» increpó con una moneda en sus manos al Ministro, por llegar a presentar una sola cara sobre el TLC y lo retó a debatir en esa comunidad con el exmandatario Rodrigo Carazo Odio.

Aunque no se habló de una fecha, Trejos aceptó el reto y afirmó que ya se ha  enfrentado a Carazo en varias mesas redondas que han discutido sobre el TLC. Clamó porque en la discusión acerca de este tratado, al menos los costarricenses le concedan el beneficio de la duda.




Manifiesto de Talamanca

Cerca de 200 indígenas de Talamanca llegaron hasta la Asamblea Legislativa el pasado 22 de abril, para entregar el «Manifiesto de Talamanca», en el que exponen sus razones para oponerse al Tratado de Libre Comercio (TLC) que el país firmaría con Estados Unidos.

Ellos se reunieron en un cabildo  popular el pasado 20 de marzo en la comunidad de BriBri, para analizar y discutir las consecuencias que tendrá el mencionado TLC para esa región. Algunas de sus conclusiones fueron:

* La información que hasta el momento se entrega a la ciudadanía no es satisfactoria en cuanto a que es propaganda parcializada en la medida en  que no aporta los elementos necesarios para analizar las consecuencias y el impacto a nuestro ordenamiento político, social y productivo que el Tratado tiene.

* El Tratado nos hiere en lo más profundo de la cultura al sentir que nos arrebata todo aquello propio de nuestras costumbres ancestrales.   Viola el Convenio 169 sobre  Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes. Ley de la República 7316 del 16 de octubre de 1992.

* Lesiona nuestro sistema jurídico al usurpar potestades constitucionales.

* El gobierno de Costa Rica, frente a la inminente ruina de los pequeños y medianos productores agrícolas,  sigue proponiendo opciones  no viables para las diferentes actividades productivas acordes a cada zona.

* Al orientarse la agricultura hacia la producción de flores, plantas ornamentales, frutas tradicionales y exóticas, se deja de lado la producción nacional del alimento básico (arroz, frijoles y maíz) haciéndonos perder la soberanía alimentaria, al depender de la  importación de estos productos.

* Las obligaciones del Tratado en materia de propiedad intelectual que obligan a patentar  variedades de plantas que afectarán directamente los derechos ancestrales de los agricultores para guardar, resembrar, intercambiar y vender su propia cosecha; dejando de lado que el conocimiento tradicional es colectivo, recibido de generación en generación y que crece al compartirse.

* Los derechos de propiedad intelectual sobre formas de vida se orientan a la protección monopólica de inventos individuales que en muchos casos son robos de  plantas y del conocimiento tradicional asociado.

* Las ventajas que se dan a los inversionistas atentan directamente contra la protección de los recursos naturales.

En vista de estas objeciones, los indígenas demandaron a los poderes de la república no avalar dicho tratado.

En relación con el manifiesto, el jerarca de Comercio Exterior, Alberto Trejos, se mostró respetuoso de lo expuesto por los indígenas, aunque rechazó que este viole el Convenio 169 y que requiera de 38 para ser aprobado por la Asamblea Legislativa.

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