Monseñor Hugo Barrantes: Obispos no se han dejado aconsejar

En la siguiente entrevista Monseñor Hugo Barrantes afirma que impulsará la tolerancia cero en casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes y abogará

En la siguiente entrevista Monseñor Hugo Barrantes afirma que impulsará la tolerancia cero en casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes y abogará por una mayor participación de los laicos en las tareas eclesiales.

Monseñor Hugo Barrantes: «La Iglesia costarricense podría renunciar a privilegios que el Estado le reconoce».

A partir del 16 de octubre, Monseñor Hugo Barrantes será el nuevo arzobispo de San José, una diócesis con 300 curas y 145 parroquias que atiende a más de un millón de bautizados.

El reto pastoral que implica esta designación lo obligará a mejorar la administración, por ello acudirá a laicos formados para que le ayuden y abogará por un mayor compromiso sacerdotal donde el servicio sea prioritario.

En una entrevista concedida a Universidad el pasado 29 de agosto, Barrantes conversó sobre sus preocupaciones como nuevo pastor y esbozó algunos de los cambios que impulsará como responsable de la diócesis más antigua y grande del país.

A continuación un resumen de la conversación.

 

Usted ha dicho que la Iglesia debe salir a la calle. ¿Implica esto un concepto nuevo de pastoral?

-En el país está cambiando el sentido de la cristiandad. No podemos pensar que si Costa Rica tiene 4 millones de habitantes, hay un número igual de católicos. La Iglesia católica está en una diáspora donde uno de cada cuatro costarricenses no es católico. Además no todos los bautizados siguen vinculados en las actividades religiosas. A los templos no llega ni siquiera el 30% de los bautizados.

Necesitamos pasar a la acción misionera y no vivir en el engaño de que todos son católicos. Hay que superar la pastoral de conservación o de supermercado, donde el cura atiende a quienes llegan; y pasar a acciones más concretas para buscar a los creyentes que no se acercan a la iglesia.


¿Implica esto un protagonismo mayor de los laicos?

-Sin duda. El laico es mayoría en la iglesia y la vocación de ellos es transformar la sociedad, lo político, lo económico, la familia y los medios de comunicación. Sin embargo hay que formar a nuestros laicos para que conozcan mejor la doctrina y lo que significa ser iglesia.

Si una empresa no prepara a su personal, no tiene futuro. Igual pasa con la Iglesia.

¿Están los sacerdotes convencidos de abrir a los laicos los espacios que necesitan?

-Sobrevive el clericalismo y una visión piramidal de la iglesia en algunos sacerdotes. **Puede que no afirmen en la doctrina, pero en la práctica hay dificultades para delegar en los laicos las funciones que son propias de ellos.

¿Ha pensando en nombrar un obispo auxiliar para la Arquidiócesis de San José?

-No lo he decidido.  Hay que hacer cambios estructurales a mediano plazo, pero primero debo conocer el territorio y con quiénes cuento para realizar el trabajo. Pienso dividir la arquidiócesis en vicarías episcopales territoriales y nombrar a la cabeza de ellas a sacerdotes con una autoridad similar a la de los obispos. Nombraré un buen Vicario General y 3 vicarios episcopales: uno para el anuncio del evangelio, otro que coordine lo litúrgico y otro que dirija la acción social.

Un arzobispo no puede llevar sobre sus espaldas la responsabilidad inmediata de un millón setecientos mil habitantes, 143 parroquias y más de 300 sacerdotes. Por eso crearé vicarías foráneas para que realicen parte del trabajo administrativo y pueda dedicarme más a las labores pastorales.

¿El arzobispo en Costa Rica siempre ha jugado un papel preponderante en la Conferencia Episcopal… ¿se continuará con esta tendencia?

-Hay que superar la idea de que solo el arzobispo sea el presidente de la Conferencia. El arzobispo es un obispo más dentro de la Conferencia. La gente ha confundido la idea que el arzobispo es la cabeza de toda la Iglesia costarricenses y eso no es así. Creo que la presidencia debe ser rotativa.

¿Qué impidió que en el pasado ese cambio no se diera?

-La capacidad y la personalidad de Monseñor Román Arrieta y su protagonismo en el ámbito regional y latinoamericano impidió que la presidencia se rotara. Ahora cambian las cosas y se podría impulsar esta nueva fórmula y así se fortalece la idea de la Conferencia como una instancia de comunión.

¿Qué pasará con el padre Mainor Calvo cuando usted asuma la Arquidiócesis?

– Lo analizaré y estudiaré con detalle antes de tomar decisiones. Lo que conozco del padre Mainor ha sido a través de la prensa y para tomar decisiones yo tengo que tomar en cuenta los valores de la verdad, la caridad y la justicia.

La Iglesia debe actuar en verdad pero debe ser justa. Además hay que buscar no solo el bien de la persona, sino también de la comunidad. No es posible que el pueblo de Dios se afecte  por el protagonismo excesivo de alguien.

En relación con Radio María, todavía no se han dado a conocer los estados financieros de la emisora. Queda la impresión de  que no ha querido mostrar a la opinión pública aspectos del manejo de recursos en esa radio.

-Tengo entendido que se hizo una auditoría externa, la cual podría hacerse pública. Monseñor Arrieta si nos informó a la Conferencia Episcopal que no habían problemas serios en la radio. Nunca me he preocupado por conocer el informe, pero debo darle seguimiento.

El periódico El Financiero, del grupo La Nación publicó recientemente un artículo donde revela que la Iglesia Católica genera recursos del orden de los ¢10.000 millones al año…

-Desconozco cuánto dinero tiene la Iglesia. Pero sea cual sea el monto, ella debe administrar los recursos que tiene. Los fondos invertidos son de toda la iglesia del país. En Servicios Pastorales (el ente financiero de la iglesia) hay dineros de órdenes religiosas, parroquias y de la misma Conferencia.

Varios economistas nos han dicho que estamos haciendo bien en administrar los recursos.

Se ha criticado que se inviertan montos en la Bolsa de Valores, pero la Iglesia debe velar porque no se devalúen los dineros. Además buena parte de estos se destinan a obras sociales. Hay que mirar todo el bosque y no solo un árbol. La Iglesia utiliza el dinero como medio de evagenlización.

Pero la Iglesia se beneficia al no pagar impuestos y está en mejor posición que muchas empresas privadas…

-Desconozco lo técnico.

¿Es moral que la Iglesia compre bonos de la deuda externa cuando el Vaticano mismo hizo hace dos años campañas para que condonaran las deudas que los países más pobres tienen con organismos internacionales y de financiamiento bilateral?

-Nunca he estado en esa comisión. Otros obispos han manejado el tema y a ellos habrá que preguntarles.

Las denuncias sobre abuso sexual de menores por parte de sacerdotes han incidido en la baja credibilidad de los costarricenses hacia la Iglesia Católica.

-El tema se ha tratado con cierto amarillismo en los medios de comunicación. Se ha exaltado una patología y se ha generalizado tanto como se asocia la corrupción con la política.

Esto causa mucho daño especialmente en quienes no están firmes en la fe. Estos hechos duelen y hay que mirar los casos que existen con atención, pero no se puede generalizar que todos los curas son pedófilos.

Estos casos son una voz de alerta para mejorar los mecanismos de selección de candidatos al seminario.

Hay documentados al menos 6 casos que se investigan y hay cuatro condenas judiciales contra 4 sacerdotes costarricenses. ¿Hay controles adecuados en la iglesia sobre estos casos?

-El Papa Juan Pablo II emitió la directriz de tolerancia cero y hay que acatarla. Si se prueba que el sacerdote tiene esa debilidad, el derecho canónico habla de suspensión o reducción al estado laical. Estas medidas son prudentes y si el obispo conoce de estos casos debe ser prudente y sacar al sacerdote de los ambientes donde pueda perjudicar a otros.

Cuando un sacerdote se convierte en un peligro para la comunidad hay que actuar, porque debe preservarse el bien común sobre los intereses particulares. Sin embargo hay que actuar con caridad, de cara a la verdad y procurando la justicia.

Los hechos deben comprobarse en tribunales civiles o eclesiásticos.

Estos casos, junto con los hechos de sacerdotes que tienen hijos, ponen en tela de juicio la vigencia del celibato…

-No lo creo. El celibato es un regalo de Dios. En los seminarios debe madurarse la vocación sacerdotal para que quien no tenga ese don, no llegue a ordenarse. La Iglesia tiene claro que un sacerdote no debe tener relaciones de concubinato y de existir deben ser analizados por el obispo y tomar decisiones al respecto.

El obispo no debe ser policía o bombero, pero a veces debe realizar esa función.

¿Qué cambios implementarán los obispos en el Seminario Central?

-Creemos que deben mejorarse los procesos de selección. No solo visitar los hogares de los muchachos, sino los colegios o los centros de trabajo para detectar problemas y tomar decisiones

¿Cómo percibe las relaciones Iglesia-Estado en su condición de nuevo arzobispo?

-Hay que reconocer la independencia de poderes. Pero la Iglesia y el Estado tienen como bien la búsqueda de bien común y aquí pueden coincidir acciones conjuntas.

La Iglesia ilumina y sirve a la sociedad, ella no pude servirse del Estado sino promover la dignidad de la persona en las acciones estatales.

Siempre que se busque el bien común en las acciones estatales, yo las apoyaré.

¿Hay clientelismo político con las donaciones del Estado a la iglesia para construcción de obras o el pago dado a los obispos como registradores auxiliares?

-No lo veo inmoral. El artículo 75 de la Constitución Política reconoce al catolicismo como la religión del Estado. Además en la relación Iglesia-Estado, el que más se beneficia es el Estado con la atención de obras sociales, educación de las familias, propiciando alternativas de formación para los jóvenes, etc.

En algún momento la iglesia podría renunciar a las contribuciones que le da el Estado. En el pasado renunciamos a las exoneraciones de vehículos.

Creo que en ciertos momentos la Iglesia ha actuado poco informada. Por eso debe dejarse aconsejar.

Los obispos han actuado de buena fe, pero puede que algunas veces no se hayan dejado aconsejar.

¿Peca la Iglesia católica de clericalista?

-Creo que sí al no dejarse acompañar y asesorar por los laicos y por especialistas.

¿Usted ha dicho que los sacerdotes se han aburguesado, implica esto que no están comprometidos con lo social?

-El clero ha sido de gran desarrollo para el país. En las comunidades han llegado muchas veces la iglesia y la cancha de fútbol. Sí veo el peligro del aburguesamiento producto de la sociedad de consumo.

Hay que recobrar el sentido del servicio, no cuestionar adonde me envían a servir y por qué.

No podemos permitir que los curas condicionen sus servicios a aspectos de clima y comodidad.

Aunque ser sacerdote coloca a las personas en un cierto estatus, esto no pude hacer que se pierda la finalidad del servicio. El problema no es que los curas tengan carro, sino para qué lo usan.

¿Espera la creación de la nueva diócesis de Cartago?

-Ojalá se cree lo más pronto posible para alivianar el trabajo pastoral. Soy partidario de que además de Cartago, también Heredia sea diócesis. El pastor debe conocer a sus ovejas y muchas veces son tantas que el pastor no sabe siquiera quienes son. Por eso delegaré todo lo que pueda para ser más pastor.

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