Según investigación 37% de hogares se «rota» la pobreza

Aproximadamente un 37% de hogares costarricenses ha experimentado la pobreza en los últimos tres años, y del total de hogares no pobres, un 12%

Aproximadamente un 37% de hogares costarricenses ha experimentado la pobreza en los últimos tres años, y del total de hogares no pobres, un 12% está en riesgo de caer en ella de un año a otro.

Estas son las principales conclusiones a las que arribó la investigación «Salir de la pobreza y entrar en ella: un enfoque dinámico del fenómeno», realizada por Pablo Slon Montero y Edwin Zúñiga Rojas, para optar por la licenciatura en Economía, de la UCR.

Estos hallazgos «podrían contribuir a explicar el hecho de que en la población costarricense existe la percepción de que la pobreza es bastante mayor que lo que indican los cálculos efectuados para medirla anualmente», explicaron.

La tesis fue dirigida por Juan Diego Trejos, especialista en el tema, y tuvo como lectores a Adrián Rodríguez, del Instituto Interamericano para la Cooperación Agrícola y profesor de la Escuela de Economía de la UCR, y Juan Rafael Vargas, director del Posgrado en Economía de la UCR

UN ENFOQUE NUEVO

Como ya es sabido, desde 1994 y hasta el 2002, la pobreza se encuentra «estancada» en alrededor del 20% de los hogares. En el 2003 habría bajado al 18,5% de los hogares, frente al 20,6% en el 2002.

La cifra de pobreza se obtiene a partir de comparar la información sobre los ingresos de las familias que cada año proporciona la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) con el monto de ingresos mínimo suficiente para que una persona promedio pueda adquirir los bienes y servicios necesarios para satisfacer sus necesidades básicas (a este monto se llama «línea de pobreza»).

Si el ingreso de un hogar resulta menor o igual que la línea de pobreza, el hogar -así como todos y cada uno de sus integrantes- se califica como pobre; si el ingreso per cápita del hogar resulta mayor que la línea de pobreza, el hogar y sus miembros se califican como no-pobres.

Por otra parte, un hogar se encuentra en «pobreza extrema» cuando su ingreso per cápita es menor o igual que la suma de dinero mínima suficiente para que una persona promedio pueda comprar los alimentos básicos.

Ambas mediciones permiten determinar cuántos «hogares pobres», frente a los «no pobres», hay en el país.

Sin embargo, con el enfoque dinámico de la pobreza, aplicado por Slon y Zúñiga, ahora ha sido posible establecer los flujos de hogares que a lo largo de un período de tiempo, «transitaron» dentro y fuera de la pobreza.

«Para llevar adelante la investigación, se aprovechó la circunstancia de que la EPHM se renueva aproximadamente en un 25% cada año, de modo que de un año al siguiente permanece un número considerable de viviendas en la muestra utilizada», dijo Slon.

De esta manera, se construyó un «archivo de panel» con la información demográfica y socio-económica de los hogares visitados en tres años consecutivos: 2000, 2001 y 2002. (Un archivo de panel se caracteriza por tener información sobre diversas variables, para un conjunto de individuos, en varios momentos del tiempo).

A partir de esa información «llegamos a la conclusión de que, en efecto, puede afirmarse que en nuestro país una cantidad importante de hogares sale de la pobreza cada año, y que un grupo también considerable de hogares entra a la pobreza cada año», explicó Zúñiga.

Así, encontraron que el 43% de los hogares que fueron pobres en el 2000, salieron de la pobreza en el año 2001, mientras que el 57% permaneció pobre. Para el siguiente período (2001-2002), un 40% de los hogares pobres salió de la pobreza, pero un 60% permaneció en ella.

Por otro lado, encontraron que del total de hogares no pobres, un 88% permaneció así de un año al siguiente, mientras que el 12% cayó a la pobreza, tanto en el período 2000-2001 como en el 2001-2002.

En cada caso -es decir, el paso de la pobreza a la no pobreza, como de la no pobreza a la pobreza- los porcentajes pueden interpretarse como las probabilidades de salir y caer, respectivamente, en la pobreza, dado que el hogar se observa como tal en un año determinado. (Ver cuadro «Hogares ticos según el número de ocasiones o momentos que estuvo en la pobreza»).

«En el período bajo estudio, un 37% de los hogares (18% + 10% + 9%) experimentó pobreza por lo menos una vez. Es decir, que si bien en cada uno de los años del período en cuestión el porcentaje de hogares que se observan pobres ronda el 20%, al considerar el período en toda su extensión, un 37% de los hogares han «sabido» lo que es experimentar pobreza, aunque no necesariamente hayan sido pobres todo el tiempo», se explica en la investigación.

Y se añade: «Esto podría contribuir a explicar el hecho de que en la población costarricense existe la percepción de que la pobreza es bastante mayor que lo que indican los cálculos efectuados para medirla en momentos específicos.»

Como puede verse, un 9% de los hogares fue pobre los tres años seguidos. Estos son los considerados «pobres crónicos». De ellos, el 61% habita en las zonas rurales y se concentran más en las regiones Brunca y Huetar Norte, y menos en la región Central.

En el 91% de los hogares pobres crónicos, la jefa o el jefe no tiene más educación que la primaria y, en los tres años, aquellos en los cuales esta persona tiene trabajo, no alcanzan más del 59% del total.

Además, en los hogares pobres crónicos en los que dicha persona tiene empleo, en su mayoría laboran en actividades agrícolas o ganaderas, por cuenta propia o empleadas de empresas privadas.

La investigación también determinó que «las probabilidades de salir de la pobreza son más altas, y las de caer en la pobreza son más bajas, para hogares que habitan en las zonas urbanas y en la región central del país, así como para hogares en los que el jefe del hogar tiene mayores niveles de educación, consigue al menos conservar un trabajo y se dedica a una actividad diferente a la agricultura.»

OJO A LA VULNERABILIDAD

También, «es casi 3 veces más probable que un hogar que acaba de salir de la pobreza regrese a ella el año siguiente, que un hogar no-pobre promedio caiga a la pobreza, y la probabilidad de salir de la pobreza para un hogar que acaba de caer a ella es alrededor de 1,4 veces mayor que la probabilidad de salir de la pobreza para el promedio de los hogares pobres.»

«En resumen, la condición de pobreza o de no-pobreza ejerce un cierto efecto de «imán», es decir, el hogar pobre, si sale, tiende más a regresar a la pobreza, y el hogar no-pobre, si cae, tiende más a salir de la pobreza», dijo Slon.

Dado lo anterior, una de las principales recomendaciones del estudio es que «las políticas de combate a la pobreza se enfoquen no solo hacia la condición de los hogares pobres, sino también a las de los hogares no-pobres, en especial al sector más vulnerable de estos, dado el flujo observado de no-pobres hacia la condición de pobres.»

¿Cómo se determina que un hogar está en riesgo de caer en la pobreza?

«Existen características particulares que, si se presentan en un hogar o en el jefe del hogar se traducirán en una mayor probabilidad de caer en la pobreza (por ejemplo, pérdida de empleo o de miembros del hogar que perciben ingresos). Otro elemento que se consideró es la diferencia entre el nivel del ingreso per cápita del hogar y la línea de pobreza. Se pudo observar que cuanto más cerca de la línea de pobreza se encuentre el ingreso de un hogar no-pobre, mayor es la probabilidad de que el hogar caiga en ella. Además, los hogares que eran no-pobres en el 2001, pero que habían sido pobres en el 2000, mostraron una tasa de caída a la pobreza en el 2002 del 35%, es decir, de casi el triple de la tasa de caída a la pobreza de la globalidad de los hogares no-pobres», respondió Zúñiga.

¿Qué problemas estructurales estaría revelando el hecho de que haya prácticamente una rotación constante de hogares que se «turnan» la pobreza?

«La rotación constante significa que, a pesar de que cada año salen hogares de la pobreza, hay otro grupo de hogares que cae, y esta rotación explica el estancamiento de la incidencia de la pobreza observado durante el período 2000-2002. Al combatir la pobreza, los esfuerzos se deben enfocar no sólo en los pobres, sino también en los que aún no son pobres pero tienen una probabilidad alta de caer», agregó.

Pero, ¿cuáles son los elementos que hacen que un hogar salga de la pobreza? ¿Únicamente un aumento de ingresos porque sus integrantes encuentran empleo? ¿Las ayudas del IMAS o de Compensación Social, podrían incidir para que un hogar pobre aparezca como no pobre en un momento dado en la EHPM?

«Algunas de las características de los hogares que tienen mayor probabilidad de salir de la pobreza son: alto nivel educativo de los miembros del hogar, cambio en la rama de actividad económica a la que se dedica el jefe del hogar, aumento en la cantidad de miembros perceptores de ingreso y que el jefe del hogar encuentre empleo, entre otras. Con los datos de la EHPM, que realiza el INEC, no es posible conocer el efecto que, por ejemplo una ayuda del IMAS tiene sobre el nivel de pobreza, ya que no se cuenta con datos al respecto en dicha encuesta para el período analizado, aunque sería interesante conocer eso», detalló Slon.

Para Juan Diego Trejos, director de la tesis, el aporte principal de ella es que «sigue la pista, a través de tres años, a los mismos hogares para ver si cambian su situación socieconómica y determinar por qué lo hacen. Con ello es posible introducir una estratificación de pobres como la señalada anteriormente.»

Además, consideró que este nuevo conocimiento debería servir para desarrollar políticas públicas diferenciadas, tanto para prevenir que los hogares caigan en la pobreza, como para erradicarla. (Ver «Hacen falta políticas diferenciadas»)

Por su parte, los autores del estudio dijeron que su trabajo «está muy lejos de poner puntos finales en materia de dinámica de la pobreza en nuestro país. Al contrario, con él se plantea la posibilidad de discutir ese tema, con la esperanza de que sirva de estímulo para investigaciones continuas y más profundas.»

Juan Diego Trejos

«Faltan políticas diferenciadas»

Como especialista en el tema, ¿cuál es la importancia de los hallazgos de esta tesis?

-Presenta, por primera vez en el país, evidencia sobre el paso concreto de las familias de una situación de pobreza a no pobreza o en la dirección contraria. La caracterización de las familias que transitan puede dar luz al diseño de políticas y ofrece información sobre tipos de pobreza y vulnerabilidad de los hogares. El otro aporte es que mostró que sí se podía realizar este tipo de análisis con las encuestas de hogares que se vienen realizando desde 1976.

¿Qué desafíos de política pública plantea este nuevo conocimiento

respecto de la pobreza en el país?

-La constatación de una alta transición entre la pobreza y no pobreza, plantea la necesidad de políticas diferenciadas hacia cada tipo de hogar: siempre pobres, con alto riesgo de pobreza, con bajo riesgo de pobreza, etc., así como el enfrentamiento de los distintos tipos de riesgos que enfrentan los hogares.

¿De qué manera repercutirá, en los estudios sobre la pobreza en el país, la

aplicación de una nueva metodología este año en la Encuesta de Hogares? Por ejemplo, existe bastante descontento de los sectores laborales con el tipo de canasta básica que se utiliza para definir lo que es pobreza.

-Sobre la metodología para identificar a los pobres en cada encuesta, es claro que se puede mejorar en dos direcciones. Una, mediante la captación de los ingresos y actualizando algunos parámetros, como la canasta de alimentos y la proporción gastada en alimentos. Con la encuesta de ingresos y gastos en marcha ello va a ser posible. La otra dirección es introduciendo metodologías alternativas para identificar a los pobres, como las necesidades básicas o el método integrado. Eso ya se puede hacer con la información existente.

Dos casos en América Latina

Aunque sí se utiliza en otros países, esta es la primera vez que en Costa Rica se aborda el fenómeno de la pobreza desde una perspectiva dinámica, perspectiva que, según Slon y Zúñiga, «viene a complementar el enfoque estático-comparativo que teníamos hasta ahora.»

Por ejemplo, un estudio reciente realizado en Perú, para el período 1997-1999, reportó tasas de salida de la pobreza del 26% y de entrada en ella del 24%, es decir, que en ese país, en ese período, era mucho más difícil salir de la pobreza y mucho más fácil entrar a ella que en Costa Rica en el período 2000-2002.

También se encontró que, en Perú, los hogares pobres crónicos alcanzaron el 22% del total (9% en Costa Rica), y los hogares que experimentaron pobreza en por lo menos un año de ese período, sumaron el 57% del total (37% en Costa Rica).

Otro estudio reciente para el caso de Argentina, en el período 1998-2000, determinó tasas de salida de la pobreza que fluctúan entre el 23% y el 30% -de modo que también es más difícil salir de la pobreza en ese país- y tasas de entrada que oscilan entre el 10% y el 12%, de modo que es un poco menos probable caer en la pobreza para un hogar no-pobre en ese país, que para un hogar de Costa Rica.

Fuente: «Salir de la pobreza y entrar en ella: un enfoque dinámico del fenómeno». Pablo Slon Montero y Edwin Zúñiga Rojas, tesis de licenciatura en Economía, de la UCR.

 

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