Piden mejor formación para docentes universitarios

Una mejor formación en docencia para el personal docente universitario fue la principal petición de un grupo de 37 reconocidos académicos y ex-rectores de

Expertos sugieren la creación de un centro de “formación de formadores” para capacitar a docentes de la educación superior.

Una mejor formación en docencia para el personal docente universitario fue la principal petición de un grupo de 37 reconocidos académicos y ex-rectores de universidades que participaron en el estudio Calidad de la Educación Superior en Costa Rica.

El Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES) y el Centro de Estudios Democráticos de América Latina (CEDAL), organizaron una serie de grupos focales con especialistas para determinar cuáles son los 11 principales problemas de la educación superior. También se determinaron dos situaciones problemáticas de la educación “parauniversitaria”.
Maite Cepra, coordinadora del estudio, explicó que si bien los autores señalaron varias deficiencias, el aspecto más señalado fue la necesidad de formación para personas docentes universitarias.

“Hay una queja de que la formación en este país tiene múltiples carencias.  Las personas no solo deben ser especialistas en sus áreas, sino también tener formación en didáctica y pedagogía”, comentó Cepra.

Otro de los señalamientos es que en su gran mayoría los y las docentes son “dadores de clases”, pero no facilitadores para que el estudiantado genere conocimiento. Además, muchos tienen dificultades para hacerse entender al dar sus lecciones.
A los invitados de estos grupos focales también se les solicitó recomendar posibles soluciones a los problemas expuestos, por lo que indicaron la necesidad de crear un centro nacional de “formación de formadores”.

También sugirieron que los docentes hagan “carrera universitaria” y que sus remuneraciones se adapten a sus condiciones de formación y excelencia en su campo.

“Los profesores y profesoras universitarias no pueden ser profesionales en un campo que simplemente lleguen a redondear su salario dando clases por las noches”, aseveró Cepra.

Los panelistas consultados resaltaron la desarticulación entre las universidades privadas,  las públicas y los centros parauniversitarios, para lo cual recomendaron fortalecer los vínculos entre estas instituciones.

Se apuntó además que el país no tiene un proyecto claro como nación, y mucho menos un proyecto nacional educativo debidamente articulado, por lo que aseguran es necesaria una reforma integral del sistema educativo y su despolitización.
 
ENTIDADES SIN PRESTIGIO

El trabajo de entidades como el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), el Consejo Nacional de Consejo Nacional de Educación Superior Privada (CONESUP) y el propio SINAES apareció en la opinión de los consultados como uno de los puntos bajos del sistema.

“Organismos relacionados con la educación superior no gozan del prestigio en los académicos participantes.  Hay que hacer análisis en la funciones de las entidades para no duplicar las labores, y agilizar sus tareas. Muchos recomendaron incluso que se valoren otros modelos en los procesos de acreditación”, afirmó Cepra.

En general la forma en que se evalúan los procesos en la educación superior fue de gran inquietud para los especialistas, pues no hay claridad en la filosofía ni el enfoque educativo.

“No se forman profesionales integrales, con visión de conjunto hacia la sociedad, críticos,  proactivos, con capacidad de aprender a aprender”, citó Cepra del estudio.

En el análisis se criticó el hecho que existan pocos perfiles elaborados sobre las carreras, el personal docente y el estudiantado, que permita a todos los participantes de un proceso educativo tener claro en qué consiste determinada carrera y quiénes pueden ser exitosos en ella.

De igual forma señalan que en el sistema hay una tendencia a privilegiar las carreras cortas, con proyectos de graduación que se elaboran a corto plazo, por lo que se relega la excelencia, el “emprendedurismo” (fomentar la creación de empresas) y la innovación.

Para estas carencias, algunas alternativas apuntadas son la elaboración de perfiles necesarios que orienten el desarrollo de las carreras y los principios filosóficos que los definen. A la vez,  buscar formas de estimular los trabajos de investigación de calidad, por medio de becas o remuneraciones.

En todas estas tareas, los participantes del estudio insistieron en la necesidad de replantear las funciones de supervisión y evaluación de entidades como CONARE, CONESUP y SINAES; y que las evaluaciones que se hagan se aprovechen efectivamente para mejorar los procesos.

CARRERAS SIN SEGUIMIENTO

Cepra comentó que otra gran preocupación expresada es la falta de seguimiento a las personas profesionales después de que se gradúan. Los centros educativos no les brindan luego oportunidades de actualización, ni se interesan por la inserción laboral y social de los egresados.

“No le damos seguimiento a las personas una vez graduadas. Los centros educativos no brindan “educación continua” y frenan el proceso de aprendizaje de sus estudiantes tras la graduación. Esto es necesario cambiarlo”, afirmó Cepra.

De las opiniones de los especialistas consultados también surgió la idea de crear una especie de “observatorio de la educación superior”, en el que se tenga un foro permanente para discutir y recomendar las mejoras que el sistema necesita.
De igual manera criticaron el manejo de la acción social y la extensión en algunas universidades, las cuales están reemplazando los aportes a la comunidad por una venta de servicios.
 
¿PARAUNIVERSITARIOS?

Para los centros de educación parauniversitaria los problemas inician desde su misma definición, pues según estos expertos esa palabra solo se utiliza en Costa Rica, lo cual crea problemas de reconocimiento internacional. Ello debe obligar a que se internacionalice la nomenclatura.

Además, la educación parauniversitaria no cuenta con la supervisión ni el apoyo de los entes que dirigen la educación superior, por lo que casi se consideran como si estuviesen fuera del sistema.

“El nivel técnico, parauniversitario, diplomado universitario público o privado debe contar con la posibilidad de acreditación y otras facilidades con las que cuenta la educación universitaria”, dice el estudio.

Cepra aseguró que la educación superior tiene ya suficiente de evaluaciones y recomendaciones, por lo que instó a las autoridades a que tomen acciones concretas para mejorar la calidad del sistema.

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