Esperando a Godot, un elogio a la espera y a la ternura

Una de las obras más trascendentes del siglo XX que propone una reflexión con humor sobre la condición humana y la espera será llevada

Una de las obras más trascendentes del siglo XX que propone una reflexión con humor sobre la condición humana y la espera será llevada al escenario por los veteranos actores Rodrigo Durán Bunster y Óscar Castillo, bajo la dirección de Luis Fernando Gómez.

Se trata de Esperando a Godot, de Samuel Beckett, primer montaje del nuevo grupo Crono, que busca rescatar el valor del intérprete como fuente expresiva fundamental del hecho escénico.

Esta obra, escrita a finales de los años 40 y presentada en 1953 en París, es pionera del Teatro de lo Absurdo y es de las más representadas alrededor del mundo por su recurrencia al existencialismo y a la poesía teatral.

Esperando a Godot llega por segunda vez a las tablas costarricenses, caracterizándose por el humor de Beckett y acoplándose a un estilo clown, que promete a los espectadores un rato “seriamente” alegre y reflexivo.

Gómez llama a la obra un elogio al amor y a la ternura, donde –más que una interpretación intelectual– el texto apela, con sencillez y mediante un mensaje explícito, al sentimiento, para ser interpretado por actores con una experiencia de vida que suman muchos años.

“Es una reflexión de la condición humana en la hora otoñal de la existencia, donde se está esperando la noche, con toda una experiencia acumulada, llena de frustraciones y de esperanzas pisoteadas”, expresó Gómez.

El director explicó que esta obra es una propuesta dramatúrgica de posguerra, inserta entre dos conflictos bélicos y carniceros que vivió Beckett, quien llevó en sus espaldas el absurdo de la existencia, que luego el posmodernismo se ha llevado al suelo.

Sencillez, humor y poesía

Lo más atractivo para Gómez es la sencillez con la que esta obra se puede interpretar, al dejar de lado los abordajes intelectualizados. “Beckett siempre se quejaba de que le encontraran más interpretaciones de las necesarias, pues él no planeaba tomar posturas metafísicas profundas. Es una historia de la espera, una espera tremenda, y lo soluciona como el humano debe hacerlo: o ves el vaso medio lleno o medio vacío”, comentó.

Esa espera es una metáfora de la condición humana que el público puede llegar a interpretar desde un principio, sin mucha necesidad de profundizar; “es una espera dura, porque se supone que eso que espera le va a resolver necesidades, deseos”, externó Gómez.

El premiado actor y director de larga trayectoria comentó que “la travesía de la vida humana puede verse como la espera de la muerte, llenándola de muchos soportes, para hacer menos penosa esa espera. Beckett sonríe un poco a esta tragedia, con estos dos personajes que se ofenden y enojan, pero se abrazan y son solidarios cuando es necesario”.

“No me gusta pensar en una obra que satisfaga los novísimos intelectuales, sino que evoque muchas aristas, pues plantea la vida con multilateralidad y no solo desde una óptica”, detalló el director, ganador de premios nacionales de teatro en dirección y actuación.

Por su parte, Óscar Castillo interpretará a Vladimir; y Rodrigo Durán, a Estragón. Vivian Porras, Pablo Morales y Eu Fajardo también forman parte del elenco que llevará a Beckett a escena.

 

Con Vladimir y Estragón

Luego de un ensayo de casi dos horas, UNIVERSIDAD conversó con los galardonados y reconocidos actores Óscar Castillo, quien interpreta a Vladimir, y Rodrigo Durán, a Estragón, cuando sus vestuarios y sombreros yacían sudorosos y acomodados sobre una mesa arrinconada en el salón del segundo piso de la Compañía Nacional de Teatro.

¿Por qué montar Esperando a Godot?

OC: ¿Por qué no? Somos compañeros de esta profesión hace 50 años y quisimos retomar – con esta obra– muchos de los criterios teatrales que nos guían, tomando al actor como fuerza principal, con textos importantes dramatúrgicamente.

¿Y por qué Godot es importante dramatúrgicamente?

RD: La obra renueva absolutamente el teatro, abre el camino del Teatro de lo Absurdo con una propuesta que maneja la poseía, pero sobre todo la acción dramática y la usa para revertir todo lo clásico, cambiando todas las reglas y principios de Aristóteles.

OC: Además, la obra rompe con la tradición del desenlace, del conflicto y de la transformación de personaje. A cambio, esta obra empieza y termina con la misma condición de los personajes. Hay una ruptura de todo lo que se había hecho. Es como una noria, como la vida misma que da vueltas. Los personajes no cambian. Si hubiera un tercer acto sería exactamente igual.

RD: Aunque hay una peripecia que te lleva al punto de partida, lo que la hace no tener principio, medio ni fin. Contrapone dos realidades, dos lógicas, rompiendo más la del realismo. Hay una paradoja, pues esta es una experiencia de vida que al abordarla hay que hacerlo con el corazón, con una mentalidad de niño. El texto transmite estas ideas.

OC: Los dos personajes son como dos caras de la moneda.

¿Qué están esperando Vladimir y Estragón?

RD: Hay una necesidad muy próxima y básica como pasar la noche en una cama caliente, comer una comida caliente que les quite el frío.

Es una necesidad material pero también espiritual, la obra tiene capas…

OC: ¿Qué es Godot? Para mucha gente puede ser Dios. Para los inmigrantes puede ser el American Dream o Europa. Es la angustia de alguien cuando no sabe qué hacer con tu vida, o cuando sufrís una desilusión amorosa, de cualquier tipo. Buscar algo mágico que pase, una necesidad de que haya algo más allá, una esperanza que te ayude a enfrentarte al dolor y la angustia de la cotidianidad. Solo que en este caso lo estamos haciendo con humor, esperamos que la gente se ría a carcajadas, pero que piensen.

RD: Queremos que las personas que entren al teatro no sean las mismas que salgan, que su alma se enriquezca.

¿El montaje se apoya en la palabra poética y en el vínculo simbiótico entre los personajes?

OC: Es muy poco el teatro en que la interacción de los personajes se vuelve una figura poética, en la sutileza de la acción y reacción. Me da mucho temor cuando los muchachos nuestros dicen que el teatro no está fundamentado en la palabra, sino en la teatralidad y en la gestualidad teatral, y yo me pongo a pensar si a ellos yo los pongo a hacer solo un texto para que vean el valor de la palabra.

El suicidio se plantea, pero no se concreta, y los personajes siguen esperando entre el pesimismo y la esperanza.

OC: Hay una anécdota que dice cómo Beckett escribió esta obra. Fue durante la Segunda Guerra Mundial, siendo miembro de la resistencia francesa; lo mandaron a hacer un contacto de noche, a quien esperaba bajo un árbol, y no llega nunca; es una metáfora de esa espera, que puede ser una luz, una esperanza.

 

Esperar a Godot en el Teatro Nacional

Qué: Esperando a Godot, de Samuel Beckett.

Dirección: Luis Fernando Gómez, del Grupo Crono.

Dónde: Teatro Nacional.

Cuándo: Viernes 22 de mayo, 8 p.m. y domingo 24, 6 p.m.

Precio de entrada: ¢12.000 en la boletería electrónica del Teatro Nacional: www.teatronacional.go.cr/boleteria

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