Un guiño de Hollywood hacia los desfavorecidos

Se pronosticaban muchas sorpresas pero fueron escasas. Como estaba previsto en la mayoría de las apuestas, Slumdog Millionaire fue la gran triunfadora de la

Dos filmes polémicos reflejan una tendencia más política en los premios de la Academia.

Se pronosticaban muchas sorpresas pero fueron escasas. Como estaba previsto en la mayoría de las apuestas, Slumdog Millionaire fue la gran triunfadora de la noche con ocho premios Óscar, incluyendo el de mejor película y mejor director, entregados por la Academia de Hollywood en el Teatro Kodak de Los Ángeles.

La otra gran ganadora, aunque de forma mucho más silenciosa , fue la controversial Milk, la historia de un activista homosexual en la década de los 70, que se llevó el Óscar al mejor guión original y al de mejor actor para Sean Penn.
 El éxito de esas dos cintas puede interpretarse como una tendencia con cierto tinte político por parte de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, más en la línea de los tiempos que corren en Washington.
El triunfo de una película como Slumdog Millionaire (Quisiera ser millonario) ,  rodada en la India y con un joven de una barriada de Bombay como protagonista, es para muchos un guiño hacia el perfil de Barack Obama, un hombre afroamericano que arrancó sin probabilidades de llegar a la presidencia y acabó derrotando a todo el establishment político.
La historia de Slumdog Millionaire tiene trazos similares, ya que el protagonista de la historia es un joven de origen humilde que gana un popular concurso de televisión y acaba siendo arrestado al acusársele de haber hecho trampa. Y todo en base a un prejuicio de no tener los conocimientos necesarios por venir de un barrio marginal.
Pese a que parte de la película es en hindi (el idioma más común de India), la cinta logró cautivar al público y a los miembros del jurado por tener una fuerte carga de realidad y un mensaje de esperanza para las clases más desfavorecidas, características similares por las que Obama ha logrado hacerse popular en todo el mundo.
De hecho, hubo una mención específica al presidente estadounidense durante la gala, y fue precisamente del otro gran triunfador de la noche, el actor Sean Penn, quien dio la gran sorpresa al desbancar al gran favorito para el Óscar, Mickey Rourke y su memorable papel en The Wrestler (El luchador).
Penn aseguró sentirse «orgulloso de un país que ha sido capaz de elegir a un presidente elegante» y declaró su sorpresa por la acogida de la Academia a un papel sobre un homosexual en la lucha por sus derechos.
Milk fue quizá la nota más obvia de que Hollywood intentó pasar la página ante temas escabrosos como los derechos de los gays, y más después de que Brokeback Mountain perdiese en el último segundo un Óscar cantado ante Crash en 2006.
El galardonado pidió a los californianos que votaron a favor de la prohibición de los enlaces entre personas del mismo sexo que recapaciten, y mencionó su sorpresa por el hecho de que le hubieran dado el premio. No olvidó destacar el trabajo de Rourke, al que llamó su «hermano».
No fue inesperado tampoco el Óscar a Penélope Cruz como mejor actriz de reparto por su labor en Vicky Cristina Barcelona, dirigida por Woody Allen. Ni mucho menos el premio póstumo a Heath Ledger, muerto de una sobredosis de medicamentos hace 13 meses, por su composición del diabólico Joker de The Dark Knight (Batman), el último film de la saga d Batman, con dirección de Christopher Nolan.
La gran perdedora de la noche fue El curioso caso de Benjamín Button, nominada en 13 rubros y ganadora sólo en tres: maquillaje, dirección de arte y efectos visuales.

SORPRESAS

Por lo demás, la Academia trató de anunciar sorpresas para crear cierta expectación entre la audiencia más joven y acabó optando por el musical al más puro estilo Broadway, destacando las cualidades del presentador de la gala, el australiano Hugh Jackman.
Este comediante, famoso por su papel en la serie X-Men, interpretó varios números musicales, el más brillante y original junto a la cantante Beyonce Knowles, bailando números vibrantes con canciones populares como el tema de Grease, All That Jazz o At Last de Etta James.
Además usó a Anne Hathaway, nominada a un Óscar como mejor actriz (que se llevó Kate Winslet), para su primer número musical y no dudó en hacer chistes con algunos de los protagonistas de la noche. A Mickey Rourke le explicó que tenían un retraso con la señal de 30 segundos, «pero si ganas, podemos recurrir a los 20 minutos», en referencia a los famosos exabruptos del actor de Nueve semanas y media.
Al inicio parecía que la ceremonia daría un brusco cambio de guion, pero con el paso del tiempo -la ceremonia duró tres horas y media- se vio que las variaciones no iban a ser tan dramáticas. Una de las novedades fue la participación de ganadores de un Óscar en ediciones anteriores para presentar los premios a los actores y actrices nominados, con personajes de la talla de Sofía Loren, Nicole Kidman, Robert de Niro o Ben Kingsley.
Fue toda una premonición que Marion Cotillard, ganadora de la estatuilla el año pasado, fuese la encargada de presentar a Kate Winslet, justo antes de que sonase su nombre como vencedora del galardón. Ahí no hubo sorpresas como tampoco lo fue el final, con todo el elenco de la película británica Slumdog Millionaire recogiendo el testigo de una ceremonia más de los Óscar.


Raham, rey de la música india, triunfa en los Óscar

Sunrita Sen
Agencia Dpa)

AR Rahman, el rey indiscutido de la música moderna en la India, lleva muchos premios en su carrera. Pero nada lo había preparado para las mariposas en el estómago que sintió cuando subió al escenario del Teatro Kodak para recibir delante de un público compuesto por las estrellas más famosas del cine, dos de las más prestigiosas estatuillas de la industria.
«Estoy nervioso y aterrado», dijo Rahman medio en broma. «La última vez que me sentí así fue durante mi boda».
De 42 años, recibió el premio a la mejor banda sonora original y a la mejor canción por Jai Ho, cantada en la película Quisiera ser millonario.
Jai Ho se convirtió en un hit en todo el mundo. Rahman compartió el Óscar por este tema con Gulzar, el poeta con el que colaboró en la composición.
La película se llevó ocho de los diez premios a los que estaba nominada la noche del domingo 22: mejor película, mejor director, mejor guión adaptado, mejor dirección de fotografía, mejor banda sonora original, mejor mezcla de sonido, mejor edición y mejor canción original.
Entre un galardón y otro, Rahman permaneció sobre el escenario e interpretó tanto Jai Ho como el tema que abre el filme, O Saya, rodeado de bailarinas y percusionistas.
Escribió O Saya junto con Maya Arulpragasam, la artista de hip hop nacida en Sri Lanka y conocida bajo el nombre artístico de M.I.A.
«La esencia de esta película es sobre todo el optimismo y el poder de la esperanza en nuestras vidas», dijo Rahman. «Toda mi vida tuve la elección entre el odio y el amor, y elegí el amor». Terminó su discurso con una frase en tamil que significa «Dios es grande».
Su música es muy popular en la India, compuesta principalmente para las cintas de Bollywood, y se escucha desde hace más de una década.
Como compositor versátil, Rahman crea música que muchas veces surge de una fusión de varias obras. En Quisiera ser millonario unió estilos musicales clásicos de la India e instrumentos como la cítara, con la música electrónica occidental, la percusión brasileña y el reggae.
Siempre le gustó combinar instrumentos musicales tradicionales con sonidos electrónicos y experimentar con diferentes tecnologías. En muchos aspectos, Rahman revolucionó la escena musical india. Su objetivo, según dijo, es hacer que la música sea lo suficientemente apasionante como para atraer a jóvenes oyentes.
Sus raíces islámicas sufíes influyeron profundamente en su vida y su música. El padre de Rahman murió cuando él era joven y la familia tuvo que alquilar sus instrumentos para salir adelante.
Luego obtuvo una beca en el Trinity College of Music de Londres, donde recibió un diploma en música clásica occidental. Su gran éxito fue con el film Roja, del director indio Mani Ratnam, en 1991.
Compuso la banda de sonido para la cinta china «Warriors on Heaven and Earth» y un tema para la violinista Vanesa Mae llamado Raga’s Dance.
Además, trabajó para el musical Bombay Dreams, de Andrew Lloyd Webber, y para la adaptación teatral de El señor de los anillos.

 

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