Dr. Gutiérrez Góngora: sus opiniones es ese “algo” que falla

Tiene  razón cuando apunta que Óscar tiene sus defectos y muchos. Uno de ellos, es no poder olvidar que fue don Pepe Figueres el que abolió

Tiene  razón cuando apunta que Óscar tiene sus defectos y muchos. Uno de ellos, es no poder olvidar que fue don Pepe Figueres el que abolió el ejército en Costa Rica, luego de una guerra civil. Sí, don Pepe, el verdadero apasionado de “la paz”, que lo demostró con hechos no con palabras. Y en la Constitución de 1949 se confirmó a Costa Rica como un país de “paz”.  Y a don Luis Alberto Monge que en el año 1983 proclamó la neutralidad activa y perpetua de Costa Rica, reafirmando la adhesión a los principios de no intervencionismo, la libre autodeterminación de los pueblos y el pluralismo ideológico. Por todo esto, Costa Rica era, como país, candidato al premio Nobel de la Paz  y todavía hoy no entendemos como éste, cayó en manos de Óscar. 

Óscar nunca se hizo liberacionista; secuestró al Partido  Liberación. Traicionando todos los ideales del liberacionismo sí se convirtió en un “reformador económico”, gobernando para su grupo, para la oligarquía, todavía inconforme por la nacionalización bancaria, el Código de Trabajo, la creación de la CCSS y la refundación de la UCR.

 

Tildando de cobarde a Óscar, le dice que no se atreve a señalar la causa de que “algo falla en nuestra democracia”, pues explora las consecuencias y no como usted lo señala, que fueron los constituyentes del 49 los que “fallaron”. ¿Por qué será que nos extraña su equivocada afirmación?  Nunca se han podido perdonar, esos grupos que usted representa, que cuatro diputados socialdemócratas, lograron una Constitución que diera paso a un Estado Social de Derecho que buscaría cumplir lo que  indica el artículo 50: El Estado procurará el mayor bienestar a todos los habitantes del país, organizando y estimulando la producción y el más adecuado reparto de la riqueza. En su aseveración usted deja muy mal parados a los otros 41 constituyentes, a los que llegaron a defender el “status quo”.  Y como si fuera poco, en su ignorancia,  el doctor se refiere al socialismo como una  superstición a la par de quiromancia, la astrología, la magia.

He repasado artículo por artículo la Constitución del 49 y no logro encontrar dónde ésta negó un portillo  para que en caso de que las circunstancias de la economía  cambiaran, llegáramos de primero, a ese nuevo mundo como lo hicieran los “tigres asiáticos”.  Más bien le cito el Artículo 28: Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley.  Usted querría para los costarricenses el crecimiento económico de los tigres asiáticos. Eso significa, por si usted no lo sabe,  que tienen economías de exportación que ignoran las necesidades de la mayoría de la población; que su desarrollo es totalmente dependiente de los países imperialistas; que hay más penetración y dominación de los bancos y corporaciones extranjeros; que han aflojado las medidas de protección de los trabajadores y del medio ambiente; que los trabajadores y campesinos sufren recortes salariales y peores condiciones de trabajo. ¿Acaso no es esto la descripción exacta del pueblo costarricense? ¿No es a esto a lo que nos llevó Óscar Arias y su neoliberalismo?

Decía Rodrigo Facio, uno de los cuatro constituyentes social demócratas, pero también Rector de la Universidad  de Costa Rica, respecto a un “nuevo hombre”: “El hombre culto por serlo, debe ser un hombre al servicio de su país y de sus conciudadanos, y de la Humanidad en general; un ser de amplio espíritu  humano y social. Nada que ver con su descripción del “tico” producto de la Constituyente del 49.

Se queja usted de la burocracia, del  “estado grande”, y de lo que es una responsabilidad del Estado, suministrar  al costarricense: vivienda, salud y educación.  Pero desde la óptica  de la derecha neoliberal, a  la que usted representa, como lo señala, mi amigo, José Luis Vega Carballo: “…si deseamos superar la crisis, nos dicen que en Costa Rica hay que enterrar ya, todas las supuestas nefastas herencias del modelo de Estado de la Segunda República socialdemócrata y retornar al Estado Liberal de mercado de la Primera, la oligarquía”.

Muchos me dicen que no vale la pena contestarle, que éste es uno más de sus desafortunados artículos. Pero yo no creo que se deba dejar pasar la oportunidad de acompañar a todos esos costarricenses que creen en un Estado democrático y social de Derecho, en un Estado que vela por la libertad, la igualdad, la justicia y el bien común, ideales que aprendí junto a mi papá, Rodrigo Facio, luminaria de mi vida y de quien me enorgullezco cada día más.

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