Más de 143.000 mujeres tienen dificultades para acceder a trabajos dignos

Más de 143.000 mujeres en Costa Rica se topan con dificultades para insertarse al sector laboral o trabajar a tiempo completo, debido a que

Más de 143.000 mujeres en Costa Rica se topan con dificultades para insertarse al sector laboral o trabajar a tiempo completo, debido a que deben atender también obligaciones familiares, reveló el estudio “Trabajo decente y corresponsabilidad social en el cuido”, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La escasa responsabilidad de muchos varones para colaborar en el cuidado de hijos e hijas,  y la falta de condiciones óptimas en los lugares de trabajo, provoca que las brechas en detrimento de las mujeres persistan, aunque en la actualidad ellas tienen un mayor desarrollo educativo en comparación con los hombres, halló la investigación.

El documento, a cargo de Larraitz Lexartza e Isabel Román, encontró que existe un déficit de trabajo decente para las mujeres, lo que hace que se perpetúen las brechas de género. Igualmente, perciben un salario 20% menor que los varones y no suelen ser aseguradas directas en sus lugares de trabajo.

 

FALTA DE OPORTUNIDADES

La investigadora Isabel Román explicó durante la presentación del estudio el pasado 6 de abril, que el género femenino representa el 38% de la oferta laboral total, que se traduce en 700.000 mujeres, cuya participación se concentra en el sector terciario, mayormente en comercio, servicios domésticos e industria manufacturera.

“Casi la mitad de los nuevos empleos son ocupados por mujeres. Las que se insertan tienen en promedio más educación que los hombres; pero, los problemas que más les afectan son el desempleo abierto y subempleo visible e invisible, trabajan en jornadas mayores, y no tienen acceso a la seguridad social. Por ende, sus puestos son de mala calidad, y trabajan más tiempos parciales que los hombres”, resaltó.

Reprochó que una mayor escolaridad de las mujeres no significa que tendrán iguales ingresos que los hombres, ya que estos ganan un 23% más que ellas, y hay diferencias según la actividad; por ejemplo, en comercio e industria manufacturera, la brecha llega al  37%.

Por otro lado, Román aseguró que la crisis económica a ellas las golpeó más; “si a la economía le va mal, a las mujeres les va peor”, puntualizó.

Aunado a las carencias en la cobertura de cuido, existen vacíos en lo que respecta a las licencias por maternidad. La legislación vigente, como el Código de Trabajo, permite que esos derechos se cumplan para quienes están aseguradas, pero se excluyen a las mujeres que laboran en el sector informal. Además, muchas empresas irrespetan dichos acuerdos, puesto que llegan a incluso despedir a las mujeres durante el embarazo.

Para las que ya son madres, las iniciativas de cuido como los CEN y los CINAI son insuficientes, porque a pesar de que brindan servicios de calidad, se destinan a recibir niños y niñas de bajos estratos socioeconómicos, lo que conlleva a una cobertura reducida.

El desafío, prosiguió Román, es incrementar la calidad del empleo femenino, con políticas de inspección de salarios mínimos -principalmente en los lugares donde se trabajan 30 horas o menos- y procurar que las trabajadoras tengan acceso a seguridad social.

Por su parte, Larraitz Lexartza, también encargada del estudio, comentó que las responsabilidades familiares son una barrera para el acceso de las mujeres al mercado de trabajo en igualdad de condiciones, ya que la lógica del mundo laboral y la de organización familiar se oponen.

Criticó que en el país no existen políticas específicas de responsabilidad compartida en el cuido, sino que están insertas en otras legislaciones vinculadas a otras áreas, como el combate a la pobreza y el derecho laboral.

Coincidió en que hay una limitación en esos servicios al focalizarse en familias pobres,  pues hay muchas féminas que no están en esas condiciones, pero que les resulta imposible pagar por un lugar para que cuiden a sus bebés, por ejemplo. La situación empeora por las dificultades burocráticas para abrir nuevos centros, así como sitios de atención para personas adultas mayores o con discapacidad, cuya responsabilidad también se les asigna en la mayoría de las ocasiones a las mujeres.

“Si adjudicamos a las mujeres la responsabilidad integral del cuido, fomentamos roles de género. Las personas tienen derecho a ser cuidadas, pero también hay derecho a cuidar en condiciones dignas, y derecho de las mujeres a no cuidar, porque necesitan tiempo libre para ellas mismas”, indicó.


Gobierno reconoce vacíos en apoyo a mujeres

Durante la presentación del estudio “Trabajo decente y corresponsabilidad social en el cuido”, jerarcas del Gobierno expusieron sus comentarios sobre el tema.

La presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), Maureen Clarke,  aseveró que la participación laboral ha tenido costos altos para las mujeres y que la economía se sostiene en el trabajo no remunerado ni valorado de estas.

Manifestó que debe haber compatibilidad en ser madre y trabajar fuera de la casa, por lo que es preciso reforzar y ampliar las medidas de protección social de la maternidad.

La ministra de Trabajo, Sandra Piszk, expuso que la creciente participación de las mujeres en el mundo del trabajo remunerado, plantea nuevos derechos y obligaciones morales, sociales y económicas, entendiendo que el trabajo femenino no es una condición novedosa.

“Sin condiciones apropiadas, soporte, ni política de corresponsabilidad, la igualdad de oportunidades se convierte en una quimera. La oportunidad puede existir, pero si no hay condiciones, no se va a poder acceder a esta”.

Anunció que desde esa entidad se planea lanzar un proyecto de teletrabajo, para buscar nuevas formas que permitan la posibilidad de que las madres trabajen bajo esa modalidad y así  establecer una carga de trabajo que permita generar productividad.


Las madres trabajadoras y sus opciones de cuido

Desde los tres meses de edad, Paula es cuidada por una empleada doméstica. Su mamá, Jessica Morúa, trabaja jornada completa y temía dejar a la pequeña -hoy de dos años-, en una guardería. Por su parte, Brittany, una vivaz niña de tres años, siempre se despide por las mañanas de su mamá, Tatiana Rivera, cuando sale a trabajar, y se queda toda la mañana al cuidado de su abuela.

Mientras tanto, Jessica, de 33 años, asegura que se ha topado con muchas dificultades, desde conseguir a una persona adecuada para cuidar a la bebé, dejar toda su ropa y comida lista, hasta viajar al trabajo en autobús y luego regresar de una jornada completa para seguir atendiendo las responsabilidades del hogar. Además, ha tenido que cambiar de doméstica varias veces, y a la actual, solo pudo instruirla por unos días, ya que en su antiguo trabajo no le concedieron más permiso. Aparte de eso, su empleada tiene una hija a la que debe llevar a su casa. Tras comentar que Paula ingresará a una guardería el próximo mes, reconoció que le beneficiaría si existiera una opción de cuido apoyada por el Gobierno.

Otro caso es el de Tatiana, una joven de 22 años y estudiante de Educación Especial en la Universidad Estatal a Distancia, quien recordó que cuando tuvo a su hija se propuso sacar una carrera. Confesó que de no haber tenido la ayuda de su madre, no habría tomado esa decisión, ya que tampoco contaba con recursos económicos para pagar un centro educativo y no deseaba dejarla en una guardería por temor a que la cuidaran mal.

Ahora, reparte su tiempo entre su trabajo, la universidad -gracias a una beca- y la niña, destacando siempre que al llegar en las tardes, prefiere quedarse un rato jugando con ella y luego estudiar. La misma Brittany, a su escasa edad, sabe que su mamá sale todos los días a trabajar.

También aseguró que tiene algunas compañeras con hijos que no encontraron opciones de cuido, y que deben optar por dejarlos en guarderías y casi no verlos en todo el día. “Ahora no hay dónde dejar a los chiquitos”, lamentó.

“Mi hija ha sido un gran apoyo, todo lo que hago es por ella y quiero darle un buen futuro”,  mencionó mientras revisaba un libro de la universidad y miraba a Brittany jugar.


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