La nada feliz y su reificación

El Dr. Leonardo Boff insiste en un exquisito artículo reciente (Crisis Neoliberal y Sufrimiento Humano) en el grado en que la desestructuración subjetiva (especialmente

El Dr. Leonardo Boff insiste en un exquisito artículo reciente (Crisis Neoliberal y Sufrimiento Humano) en el grado en que la desestructuración subjetiva (especialmente de los asalariados) conlleva estados de depresión y síndromes similares al de un estrés particularmente maligno.

Habla de un “malestar de la globalización” en proceso de erosión humanista. Bauman en su trabajo brillante, igualmente menciona esa erosión producida por los aspectos líquidos del factor social y antropológico, que atomiza lo relacional y produce corrosión convenientemente, en una visión de justicia salarial.

En diversas ocasiones de los últimos dos años y medio hemos estado insistiendo en un argumento similar, utilizando los trabajos de la nueva rama científica de la estresología social. Hemos mencionado cómo los trabajos de McEwen, Kawachi y muchos otros,  indican que la desigualdad  extrema fomenta enfermedades relacionadas con el estrés y criminalidad asociada a estados de pánico y nihilismo. La pérdida de identidad del costarricense ha sido indicada en muchos de nuestros trabajos, como consecuencia no solamente de una hiperexplotación, sino de una hipermanipulación psicológica igualmente nociva y destructiva. Recientes investigaciones neurofisiológicos  (Hackman et al. 2010) han indicado que los niños de los tugurios llegan a tener cerebros que pesan menos que los cerebros de niños de estratos socioeconómicos más altos. ¡Esto constituye materia grave moral!

Esa orientación hacia una “Nada Feliz”, tan propagandizada por el modelo y paradigma neoliberal que hoy en día se vive a la fuerza, prolifera lo antisignificativo en vez de los avatares de una simbología que fuese transformativa. En forma arrogante, el ser humano llega a considerarse avanzado porque usa chunches en mayor cuantía. ¡Esa Torre de Babel moderna que forma murallas alrededor de la afectividad humana! La reificación del mundo actual llega a tal grado, que la psicopatología relacional humana, se logra encubrir y esconder detrás del chunche. Esos nuevos aparatos han logrado cortar el hecho de la conversación inteligente, sustituyéndola por los mensajes prefabricados y comerciales de Internet. Así pues no hay que reunirse, solamente hay que chunchificar  aun  más el parámetro del corazón. No sé porque pienso que muchos de esos aparatos tales como los videojuegos, disminuyen la inteligencia reflexiva e indagatoria. Aumentan la inteligencia repetitiva eso sí, pero como se ha encontrado en estudios realizados en Estados Unidos, producen depresión y desmotivación. Parecen muertos vivientes.

De una masificación mundial en los años cincuenta del pasado siglo, a la hiperexplotación del Tercer Mundo en los años 90, se llegó a introducir la reificación  como medio de obviar el terrible destino que se vive, cuando se está inmerso en una Nada Feliz. La victoria del chunche es hacerles creer a las masas que están desarrolladas tecnológicamente, cuando en realidad sufren de una hiperexplotación económica. Es el triunfo del modelo empresarial de tipo neoliberal. ¡La cosificación de la emocionalidad humana! Se pierde la espontaneidad inherente a la vida. El chunche lo llega a planificar todo. Los tesoros de la civilización y de la cultura  caen lentamente bajo el yugo de la reificación, comercialmente vendida en forma de un fraude “pro vitae sua”.

En ese caso, vaya, vaya, ya comenzó la propaganda para la entrante Olimpiada de fútbol en el Brasil. Se les dice a los jóvenes de las favelas de Río  de Janeiro y las otras ciudades de la miseria, que hay esperanza para ellos en un futuro, pues también pueden llegar a ser estrellas de fútbol. ¡Un opiáceo psicológico cruel y despiadado!  Las probabilidades estadísticas de que ocurra otro Pelé, es menor que ganarse la lotería.  Pero con una sastrería de luces, sonidos, colores y  mensajes, se engañan a esos jóvenes habitantes de la miseria. Se les promete y se les miente. ¡Un paraíso falso más!  La Nada Feliz invade el mundo del fútbol. Como indica el Dr. Boff, la OMS estima que cerca de tres mil suicidios ocurren diariamente. Añade el Dr. Boff que muchas de ellas “por causa de la abusiva presión del trabajo”. La presión para producir o alternativamente perder el trabajo, produce inseguridad e impredictibilidad en la vida humana. Y esto genera el estrés letal y nocivo. ¡La competitividad económica a expensas de la vida humana misma! En fin, seguirán produciendo asesinos como el de Tucson, Arizona.

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