Una fábula en un bosque

Hace mucho, pero mucho tiempo, érase una comarca entre árboles y nubes regentada por un gran señor; su consorte, la bella Isabel, le acompañaba

Hace mucho, pero mucho tiempo, érase una comarca entre árboles y nubes regentada por un gran señor; su consorte, la bella Isabel, le acompañaba en todas sus bravas empresas; así su reino concertaba la belleza y sabiduría de su joven esposa y la prudencia y seriedad de su marido. Todos en el reino les querían. Pero a aquello se sumaba la vida en aquel apacible lugar. Era usual que los moradores, adentrándose en el bosque, conversaran con los animales y comieran fresas silvestres e hiciesen paseos cuando quisieran, pero sobre todo los domingos, en familia o con la enamorada muy amada.

A veces llegaban al lugar los amigos desde otros países y juntos recorrían los senderos, aquel río en el que nadaban y lavaban las ropas, y donde a lo largo de sus riberas compartían bocadillos y participaban en carreras a campo traviesa.

Luego, sin saber cómo, o tal vez sí, parece que las gentecillas del lugar llamaron a unos amigos, y lo que era bello y florido, las estrellas titilantes y las abejas inquietas bailarinas, y los atardeceres plenos de celajes, donde las nubes danzaban entre destellos ámbar y rosa, empezó a desaparecer.

Los buenos del lugar empezaron a morir. Y los niños malos que había en la comarca se hicieron más malos y se unieron a otros más malos todavía. Y las hadas y los dioses se alejaron del lugar, porque no eran bienvenidos. La fantasía huyó angustiada ante la posibilidad de las broncas inmediatas o por venir. Desde ese momento la calidad ya no importaba. Calidad de enseres o de cosas, de bienes o de personas. Todo empezó a oscurecerse y el Sol y la Luna declararon su retirada. Las peores y más vulgares bisuterías sustituyeron a las perlas naturales y empezaron a proliferar las chucherías más inútiles. Y lo inútil y lo vulgar empezó a ser apetecible. Y el aire se enrareció y finalmente huyó del lugar. El aire fue sustituido por el hálito de la muerte.

Todo entristeció en aquel lugar del mundo. Y algunos, recordando a otros, empezaron a decir: –¡Dichosos los que ya murieron!

Moraleja: No mimes demasiado a tus hijos.

[delipress_optin id="134623"]

Otros Artículos

Los helicópteros Blackhawk se han utilizado en guerras como la de Irak. (Foto: Wikimedia Comons)La potestad de la Asamblea Legislativa de autorizar la entrada

Hace mucho, pero mucho tiempo, érase una comarca entre árboles y nubes regentada por un gran señor; su consorte, la bella Isabel, le acompañaba

La Escuela de Artes Musicales (EAM) presentó su concierto de gala semestral en el Teatro Nacional. Para esta ocasión, decidimos celebrar varios acontecimientos. Primeramente,

Representantes de distintos sectores sociales pidieron “no olvidar a Parmenio Medina,  ni las razones por las que murió”. (Foto: Yanory Obando)En medio de consignas

Es una nueva cultura, una nueva forma de comunicarse, todos la usamos, unos más que otros, pero los conectados están chiflando a la gente;

Epsy Campbell. (Foto: Katya Alvarado)Como exdiputada y expresidenta del Partido Acción Ciudadana (PAC), Epsy Campbell es una de las figuras más reconocidas del partido

En las últimas semanas se ha planteado reiteradamente en algunos medios de comunicación que hay carencia de especialistas en la Caja y que esto

Economista y director del Centro de Investigaciones en Cultura y Desarrollo de la UNED.¿Requiere el país de las políticas que impulsa Cinde y Comex? -El
Semanario Universidad