Encuesta latinoamericana: Costa Rica se siente más insegura que el resto de países

La inseguridad ciudadana preocupa al 91% de los latinoamericanos, entre los que el narcotráfico, la delincuencia y el desempleo son percibidos como las mayores

Narcotráfico, delincuencia y desempleo las mayores amenazas.

La inseguridad ciudadana preocupa al 91% de los latinoamericanos, entre los que el narcotráfico, la delincuencia y el desempleo son percibidos como las mayores amenazas, mostró una encuesta de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

El que más del 60% de las personas digan que en su barrio se vende y consume droga y que nota más presencia de delincuentes y de violencia que un año atrás, resalta como uno de los datos más llamativos del estudio de opinión sobre Gobernabilidad y Convivencia Democrática en América Latina, realizado entre noviembre y diciembre pasados,  y cuyos resultados fueron dados a conocer por FLACSO esta semana (ver “Ficha técnica” y Recuadro “Utilidad del estudio”).
El 67% de los consultados dice que hay presencia de delincuentes en su comunidad, y el 58,5% que hay venta y consumo de drogas. El 60,7% señala que hay falta de policías (siempre 26,8%, casi siempre 33,9%) el 55,8% que no hay espacios de recreación.

“Son cifras muy altas que llaman la atención”, dijo Francisco Rojas Aravena, secretario general de FLACSO. “Significa que la delincuencia y la droga es un problema con el que la gente está conviviendo”, anotó.

En cuanto a los niveles de preocupación por la inseguridad ciudadana, un 65,9% afirma estar siempre o casi siempre preocupado de llegar a ser víctima de un delito violento. Solo un 10,6% no se preocupa nunca por esa situación. En once de los 18 países latinoamericanos encuestados (es decir, más de la mitad) arriba del 30% dicen estar siempre preocupados por esa situación, entre ellos, Costa Rica. Un caso excepcional es Brasil, el único país donde esa respuesta es de menos de 10%, lo que coincide con que el 37,5% dice que “nunca” se preocupa de ser víctima de delitos con violencia.

Sobre las causas de la inseguridad, aparece en primer lugar el desempleo (20,8%), seguido por la falta de oportunidades de educación (18%), la pobreza (11,6%), falta de castigo a quienes cometen delitos (10,4%) y la drogadicción (9,2%).

En once países el desempleo aparece como la amenaza más importante, mientras que el narcotráfico destaca en seis países como la primera preocupación.

En promedio regional, a la pregunta de cuál es la principal amenaza que percibe la gente, el narcotráfico fue señalado como muy importante por el 82% de los casos, el desempleo 81,9%, la delincuencia 77% y las protestas y huelgas 39,9%.
En este campo hay variantes notables entre países: en el caso de Costa Rica la preocupación por la delincuencia alcanza al 85,4%, el desempleo  81,8% y el narcotráfico 91,2%.

En general, Costa Rica es el país de la región con la percepción de inseguridad más alta, en contraste con naciones como México u  Honduras, donde los índices de inseguridad son mucho más elevados, pero la percepción que de ella se tiene es menor.

Según Rojas, la gente percibe el narcotráfico como una amenaza muy  importante, porque más allá de lo que digan los medios de comunicación, tiene vivencias concretas que le afectan. “La gente está muy preocupada porque el narcotráfico le carcome la democracia y genera corrupción”, señaló.

Al respecto, Josette Altmann Borbón, coordinadora regional de cooperación internacional de FLACSO, contrastó los polos opuestos de la región en cuanto a índices de inseguridad, en un extremo México, con los más altos, y al otro Uruguay con los más bajos.

Sin embargo, el país que se siente más inseguro de todos es Costa  Rica, con el 95.6%. Luego están países como Honduras, Venezuela, Guatemala y Argentina,  con porcentajes sobre el 94%.

En Uruguay, el 62.6% considera la delincuencia como una amenaza, pero la supera el desempleo con 62,8% y el narcotráfico con 74%. Sin embargo, las cifras del país suramericano son las más bajas de la región.

A su vez, es el país que más confía en las organizaciones sociales, los partidos y los políticos, no obstante, que la confianza en estos últimos es de solo 9%. Pero es que hay naciones como Argentina, donde dicha confianza alcanza solo el 0,8%, o Guatemala, donde es de 0,6%.

Uruguay, en cambio, es el país con el menor grado de confianza en la televisión y los medios de comunicación, con solo un 13,2%, mientras que el de mayor confianza es República Dominicana con 38%, seguido de Paraguay 31,7%, Panamá, Venezuela (más de 27%), Ecuador, Colombia, Costa Rica y Guatemala (alrededor de 26%).
En la región, el promedio de confianza en el presidente de la República se ubica en 48%, y en el presidente del Congreso es de 32%.
En Guatemala solo el 15% confían en el presidente de la República y 27% en el del Congreso. En Costa Rica, el 50% tiene mucha o alguna confianza en el presidente y no confía nada el 18% (dato tomado a fines del año anterior cuando el gobernante era Óscar Arias). En el presidente de la Asamblea Legislativa el 27,4% tenía mucha  o alguna confianza y el 30% nada.

Rojas señaló algunas “paradojas”. Por ejemplo, que los partidos políticos generan poca confianza, pero por otra parte se sigue considerando que son un vehículo adecuado para conseguir cosas con el gobierno. En cambio, las Fuerzas armadas no son un vehículo adecuado para conseguir cosas con el gobierno.

Por otra parte, aunque el 91% en promedio considera que la delincuencia es el problema más importante, ante la pregunta de qué ha hecho para enfrentarla casi el 50% dice que no ha hecho nada.

POCA CONFIANZA

Rojas anotó que el nivel de confianza interpersonal en América Latina es muy bajo. La gente tiene poca confianza en las instituciones y también en sus vecinos. Pero aparecen contradicciones.

El 53% dice que se puede confiar  en la gente, que siempre hay alguien dispuesto a ayudar (67%) y que comparte valores con la comunidad (66%), pero por otro lado el 60% señala que hay más delincuentes que hace un año y los miembros de la comunidad no son honestos (50%), lo cual revela complejidades en la percepción de las personas.

Un tema importante es la débil confianza en las instituciones. El presidente de la República tiene un porcentaje importante, pero la confianza en el Poder Judicial y los partidos políticos es muy baja.

También es alta la confianza en las Fuerzas Armadas: 43% en promedio latinoamericano, 60.2% en el caso de México y 60% en Chile.

Altmann comentó que llama mucho la atención que el 85% respalda la existencia del ejército. En el caso de Costa Rica el 88% dijo que de ninguna manera deben restaurarse las Fuerzas Armadas, lo que indica que está muy arraigado el sentimiento antimilitarista. En cambio, en Panamá el 47% se declaró de acuerdo con restaurar el ejército.

“A mí como costarricense me llamó mucho la atención el nivel de apoyo que tiene las Fuerzas Armadas, sobre todo porque uno sabe que históricamente los ejércitos en América Latina se han utilizado para reprimir a los pueblos”, dijo Altmann.
Otro aspecto interesante en la encuesta es la respuesta acerca de “a quién escucha más el gobierno.”  Casi 80% dice que la televisión es la que más escucha el gobierno, pero también es sintomático que casi el 14% dice que son los sindicatos, por encima de los partidos (12,2%) y los empresarios (9%).

Sobre las mejores formas de manifestarse para conseguir cosas, el 20% señala la televisión y los medios de comunicación, 17% las manifestaciones en la vía pública, 10% la recolección de firmas, 9,2% las huelgas y 6% acudir a los tribunales de justicia. En  la quema de unidades del transporte público o tomas de empresas privadas aparecen con 1,5% y 0,7%, respectivamente.

Para Rojas, esto significa que la gente no está por cometer ilegalidades, pero cree que la manifestación en la vía pública es parte de un derecho cuando no se es escuchado, y muestra por qué los sindicatos y los partidos tienen significación.


Ficha técnica


Estudio de opinión sobre Gobernabilidad y Convivencia democrática en América Latina.

Quién: Empresa encuestadora internacional IPSOS, para la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), con apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Cuándo: Del 14 de noviembre al 18 de diciembre del 2009.

Cobertura: 28 ciudades de 18 países latinoamericanos.

Muestra: 9017 personas, hombres y mujeres entre 18 y 60 años, residentes en área urbana en hogares con tenencia de teléfono.

Confianza.  Margen de error para Latinoamérica de + – 1% y un nivel de confianza de 95%. Por país, margen de error + – 4,4% y con un nivel de confianza de 95%.
 
Metodología: Entrevistas telefónicas centralizadas a través de un call center de Ipsos mediante sistema CATI (Computer Assisted Telephone Interviews). Muestra seleccionada tomando como base de datos los directorios telefónicos de cada país para que aleatoriamente el sistema escoja los números por marcar.

Fuente: Secretaría General de FLACSO. 


Utilidad del estudio


Francisco Rojas Aravena, secretario general de FLACSO, explicó que la encuesta  es una “fotografía”  de los principales acontecimientos del segundo semestre del 2009, revelada al inicios del 2010 y que permite tener una proyección para el 2011. Actualmente se está recabando análisis de líderes de opinión de la región sobre los mismos temas para compararlos con lo que dice la opinión pública en la encuesta.

A la vez se está haciendo un trabajo con los grupos subregionales para ver si piensan de la misma manera, si hay convergencias o contradicciones internas. “Así uno puede mirar cómo las subregiones de América Latina a lo mejor tienen más cohesión frente a algunos problemas, y de allí la importancia de grupos como UNASUR (Unión de América del Sur), el ALBA (Alianza Bolivariana de las Américas) o el grupo mesoamericano y República Dominicana”, señaló Rojas.

En cuanto a la utilidad del estudio, dijo que puede ayudar a mejorar el diseño y formulación de políticas públicas. Las autoridades gubernamentales y organizaciones no gubernamentales pueden ver con claridad cuáles son las preocupaciones de la gente, cómo perciben los problemas y así poder adoptar medidas para darles respuesta.

En términos más generales, el estudio permite ver cómo hoy los principales problemas latinoamericanos son comunes a los países de la región y, por lo tanto, se requiere una visión latinoamericana más coherente para enfrentarlos. 

Adicionalmente, estudios como estos posibilitan a profesores universitarios y estudiantes obtener información de primera mano para el análisis y generar mejor conocimiento para la enseñanza universitaria y los trabajos de tesis. También permiten generar nuevas preguntas sobre cómo se puede mejorar la democracia en la región, apuntó Rojas.


 

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