Navidades agridulces para los niños de la frontera

 Las Navidades de 2014 será agridulces para los más de 68.000 niños y jóvenes indocumentados no acompañados que en el último año cruzaron la

 Las Navidades de 2014 será agridulces para los más de 68.000 niños y jóvenes indocumentados no acompañados que en el último año cruzaron la frontera entre Estados Unidos y México procedentes, la mayoría de ellos, de Centroamérica.

Por un lado, serán las primeras Navidades que pasen junto a sus padres, a los que muchos no veían desde hace años. Pero por otro lado, el presidente Barack Obama ha dejado claro que sus casos serán prioridad en las deportaciones.

La administración Obama no quiere que los decretos migratorios anunciados en noviembre tengan un efecto llamada y se produzca una nueva oleada de niños inmigrantes no acompañados como la que puso en jaque este verano al gobierno estadounidense.

Niños como el hondureño David, de 12 años, que fue detenido en junio por la patrulla fronteriza cuando cruzó la frontera en busca de un futuro mejor. Quería reunirse con sus padres, a los que había visto por última vez cuando tenía cuatro años, y conocer a su hermano Jack, de seis años y nacido en Estados Unidos.

«Iba con otros niños que me encontraba en el camino. Íbamos juntos y nos cuidábamos unos a los otros que no nos pasara nada. Me daba miedo cuando estuve en el camino, pero yo lo hice porque sabía que tenía un futuro si me venía a Estados Unidos», explica a la agencia dpa David, que tardó dos meses en hacer el trayecto.

Su madre Dilma, de 33 años, asegura que no pagaron dinero a ningún coyote para que su hijo viajara a Estados Unidos, sino que David se escapó de la casa de su tía, a quien habían dejado a cargo del menor y donde sufría maltratos.

«No lo dejé con mi madre porque estaba en el pueblito, que no había escuela ni nada y yo tenía sueños para él. Quería que estudiara en una escuela privada», cuenta Dilma. Y explica que la situación en casa de la tía empeoró cuando ésta se casó con un miembro de una mara, que le quitaba el dinero que Dilma y su marido enviaban al pequeño. «Sin dinero, él no valía nada», explica esta inmigrante.

Durante un mes, no supieron nada de él hasta que llegó a México y una mujer los llamó para pedirles dinero para «darle vestimenta y de comer».

Tras permanecer un tiempo en México, David cruzó la frontera y fue detenido por la patrulla fronteriza. «Nos llamaron cuando lo agarraron, se escuchaba hasta la sirena y nos dijeron que no nos preocupáramos, que él iba a estar bien», explica la madre, que asegura que estaban en «shock» por «el coraje» que mostró su hijo al hacer solo un viaje tan largo y peligroso.

David pasó un tiempo en un centro de detención. Las autoridades estadounidenses comprobaron la identidad de sus padres y éstos fueron a recogerlo al aeropuerto nacional Ronald Reagan en Washington.

Dilma muestra con orgullo las fotografías que tiene guardadas en su teléfono móvil de David cuando era pequeño en Honduras y de la reunificación familiar ocho años después en Estados Unidos.

«Yo le digo que no espere regalo ni nada esta Navidad. ¡Qué regalo más bonito que estar con nosotros o que estar vivo!», dice emocionada Dilma, mientras se seca las lágrimas con la mano.

David asegura que lo que más le gusta de Estados Unidos es la escuela, a pesar de que todavía no habla bien inglés y no tiene amigos. «¡Cómo lo quieren en la escuela! Dicen que es un alumno modelo», dice orgullosa su madre.

David recibe tratamiento psiquiátrico y está medicado porque «dice la psiquiatra que tiene postrauma de lo que ha pasado». «Hay cosas que no nos quiere decir y que le está sacando poco a poco la psiquiatra», añade Dilma.

Esta familia hondureña ya recibió este año otro regalo de Navidad anticipado. Los padres cumplen los requisitos para acogerse a los decretos migratorios de Obama: llevan más de cinco años viviendo en el país y tienen un hijo estadounidense. Recibirán un permiso de trabajo y la garantía de que durante tres años no serán deportados.

Sin embargo, para que la felicidad de esta familia fuera completa todavía queda una incertidumbre por despejar: ¿Qué ocurrirá con David? ¿Podrá quedarse en Estados Unidos o será deportado?

«Yo escuché un comentario en la prensa de que les van a dar prioridad para deportarlos. Estoy pendiente de él, de la corte. Pero, gracias a Dios, todavía no tenemos cita. Ya hace seis meses de estar acá pero no le ha llegado», dice Dilma, que explica que no tienen dinero para pagar los 8.000 dólares que le pide un abogado.

«Pedimos a Dios que nos sostenga para el caso de David», añade esta inmigrante hondureña. «Yo le digo a mi David que se prepare, que estudie. Quiero que sea el mejor estudiante y que sea mejor persona también, eso es lo que yo anhelo para él, que nunca me vaya a agarrar malas costumbres o malos hábitos», explica Dilma, que sueña con que David pueda finalmente quedarse con ellos en Estados Unidos.

[delipress_optin id="134623"]

Otros Artículos

La muestra Súper Moderno repasa 30 años de labor artística de Joaquín Rodríguez del Paso. (Foto: Katya Alvarado)Un repaso por treinta años de trabajo

Maiduguri (Nigeria), 10 ene (dpa) - Al menos 20 personas murieron hoy en un ataque suicida en un concurrido mercado en Maidugiri, en el

Para el presidente ruso Vladimir Putin, no hay garantías de que el sistema de seguridad global y regional existente pueda proteger de graves turbulencias.

Alicia Avilés y Maris Stella Fernández son las dos columnas fundamentales del SIFAIS. (Foto: Ana Beatriz Fernández)Alicia Avilés Avilés, nicaragüense con 20 años de

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) en Costa Rica denunció este jueves que el Departamento Legal de la Secretaría Técnica Nacional  Ambiental

Se siente, algo es diferente durante todo el mes número doce y final del año. ¿Qué tiene? ¿Qué hay? ¿Qué hace la gente?Como nada

6

“Intocable” califica a quien no se le debe sugerir, sentenciar, corregir o reprender.Pues bien, de hace unos dos años a esta fecha, con énfasis
Semanario Universidad