José Luis Ortiz, Universidad Panamericana de México: Interés de Estados Unidos en Latinoamérica motivó estudios en comunicación

El gobierno de Estados Unidos a emprendió las primeras investigaciones científicas en comunicación en la década de los años 40 con el fin de

Comunicólogo dio clase inaugural de Posgrado en Comunicación.

El gobierno de Estados Unidos a emprendió las primeras investigaciones científicas en comunicación en la década de los años 40 con el fin de conocer las opiniones y actitudes que tenían los latinoamericanos sobre la II Guerra Mundial y cómo podían influir para que cooperaran con EE. UU.

Esta es principal revelación de un estudio que hizo José Luis Ortiz Garza, director de la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana de México, quien visitó recientemente la Universidad de Costa Rica (UCR) como invitado del Programa de Posgrado en Comunicación.

Ortiz ofreció la conferencia titulada “Inicios de la investigación científica de la comunicación en América Latina: opinión pública y el influjo de las grandes potencias” en la lección inaugural del Posgrado, que tiene catorce años de existencia y está adscrito a la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva.

El doctor, quien además es autor de varios libros y publicaciones, conversó con UNIVERSIDAD y se refirió a los pasos que siguieron ciertas agencias y organismos gubernamentales estadounidenses para llevar a cabo investigaciones con enfoques de análisis estadísticos y encuestas, los cuales iniciaron en 1941, diez años antes de lo que es generalmente considerado por los académicos.

¿A qué se llama “investigación científica de la comunicación”?

“Se denomina así aquella investigación de la comunicación que es fundamentalmente cuantitativa, con elementos estadísticos, con muestras representativas de la población y la posibilidad de obtener variables comparables con investigaciones posteriores”.

¿Cuál es el origen de estas investigaciones en América Latina?

“El origen fue un grupo especial de investigadores financiados por la fundación Rockefeller, en Estados Unidos, que pretendieron conocer la mentalidad de los pueblos de América Latina, antes de comenzar una enorme campaña propagandística con motivo de la Segunda Guerra Mundial –que ya había iniciado–.

Este grupo de comunicólogos fueron los propulsores de la investigación científica de la comunicación en el mundo. Entre ellos estaba George Gallup, el padre de las encuestas, además de los doctores Leonard Doob (Psicólogo e investigador de la Universidad de Yale), Hadley Cantril (Director de la Oficina de Investigación de la Opinión Pública en la Universidad de Princeton ) y Lloyd A. Free (Editor de la revista Public Opinión Quarterly).

En octubre de 1940, se creó la empresa “American social Surveys, Inc.” (AAS), con el fin de dar detallados reportes sobre los medios de comunicación así como las actitudes y opiniones que la guerra suscitaba en América Latina.

Lloyd A. Free rompió la brecha, y comenzó el trabajo haciendo una investigación piloto que sirviera como muestra de lo que se quería hacer. Ese estudio se hizo en Brasil en enero a mayo de 1941, y fue una enorme investigación, en todo el país, y es la primera ocasión que en América Latina se lleva a cabo una encuesta nacional, plenamente confiable, sobre hábitos de uso de los medios por parte de los latinoamericanos, y además sobre la actitud hacia las políticas de Estados Unidos.”

¿Con qué fin se hicieron estas investigaciones?

“El fin primero era determinar qué tanta simpatía existía hacia los países totalitarios, particularmente hacia Alemania, y cómo esa simpatía podía influir para que los países en América Latina decidieran cooperar con EE. UU. en el envío de materias primas o en regulaciones de exportaciones hacia esos países. Cabe recordar que en esa época había cierta animadversión hacia Estados Unidos, y por la influencia del comunismo en América Latina, se tendía a favorecer a Alemania, no por sus políticas nazistas sino porque estaba en condiciones de golpear a EE. UU. o Inglaterra.

Lo que los investigadores querían descubrir era si las políticas de EE. UU. en América Latina iban a tener éxito. Y una vez descubiertas estas actitudes, diseñaban las estrategias de comunicación –tanto para Latinoamérica, como para cada país específico–, porque las encuestas les daban la información de en qué aspectos estaban a favor o en contra de Estados Unidos.
      

¿Por qué afirma que se crearon empresas ‘fantasma’ para hacer estas encuestas?

“Para encubrir su relación con el gobierno de los Estados Unidos en esos países la ASS fundó la División de Investigación de la Oficina de Información para la Exportación, un organismo fantasma supuestamente ligado a la Asociación de Agencias Publicitarias Americanas (American Association of Advertising Agencies), que mantendría ‘observadores’ en las principales ciudades del sur del Río Bravo, en México. Tras una intensa capacitación por parte de Doob, Cantril, Freeman y Gallup, en diversas metodologías y técnicas para el análisis de la comunicación, los ‘observadores’ fueron enviados a realizar sus tareas.

Además, utilizaron a las agencias de publicidad estadounidenses, especialmente Walter Thompson, para que les ayudara a levantar encuestas fingiendo que era parte de una investigación propia de la agencia de publicidad, cuando en realidad era financiada por el gobierno de Estados Unidos y por Nelson Rockefeller. Así se protegieron para no ser expulsados del país, por hacer investigación política sin permiso del gobierno. Eran absolutamente clandestinos”.

¿Qué consecuencias trajo obtener esta información?

“Al terminarse el contrato con Gallup en 1942, las investigaciones siguieron durante toda la guerra, pero en los países latinoamericanos se crearon diversos Comités Coordinadores, que funcionaron en conjunto con las embajadas.
Estos comités tenían un poder extraordinario, ya que incluían a anunciantes y publicistas, empresarios, representantes de la industria cinematográfica y corresponsales de prensa, que realizaban investigaciones de contenido en los medios y por lo tanto los vigilaban.

Como consecuencia, hacían estrategias de ‘boicot’ y soborno y cortaban suministros básicos (como tinta, papel, micrófonos) a los medios hasta que no cambiaban su tendencia a favorecer a los países del Eje”.

Aunque el enfoque de sus estudios era México, ¿sabe cuál era la importancia de Costa Rica según dichas investigaciones?

“La importancia de las naciones centroamericanas radicaba en la proximidad al Canal de Panamá, por lo que afianzar la simpatía en estos territorios significaba proteger el Canal. En 1940 el FBI de EE. UU. publica un documento donde mostraba la población germana e italiana de Centroamérica, y se decía que los países más ‘peligrosos’ eran Costa Rica y Guatemala, respecto de la cantidad de connacionales de los países del Eje. Costa Rica, sin embargo era ejemplo de país con convicciones democráticas, y sus ciudadanos distinguían bien entre un ciudadano alemán y la doctrina fascista, a la que aborrecían”.

¿Qué se decía de la opinión pública de Costa Rica?

“El doctor Irving Child hizo un estudio de opinión pública en Costa Rica, financiado por la Fundación Rockefeller, y publicado en Public Opinion Quarterly. En este, establece cuatro marcos de referencia: económico, democrático, de la Iglesia, y el principio del jefe.

Desde un punto de vista antropológico, Child explica que los costarricenses percibían la guerra en función de ‘sus bolsillos’, por ejemplo, cuánto hacía el gobierno por que los productos alimenticios no bajaran de precio. Además, Child encontró que la tradición democrática estaba muy arraigada, presente en libros de texto y en festejos populares.

Por otra parte, las autoridades religiosas gozaban de gran respeto en el país; por ejemplo, una razón suficiente para querer derrotar a Hitler era que él se autoproclamaba el ‘dios en la tierra’. Finalmente, Child mencionó que parte de la cultura ‘tica’ correspondía respetar a las autoridades y establecer jerarquías en diferentes estratos sociales.”

¿Qué consideraciones puede hacer al observar los resultados de su estudio?

“La investigación tiene una dimensión ética importante, porque significa conocer otra persona y porque tenemos que saber qué se hará con esa información, si realmente se utilizará para el bien de quien es investigado.

Aplicado en la investigación en América Latina, hay que contextualizarlo: un pueblo debe considerarse subdesarrollado si no se conoce bien a sí mismo o no tiene los instrumentos para hacerlo. Y es peor si hay alguien externo que lo conoce mejor, instrumentaliza esa información para aprovecharse de las circunstancias del pueblo, especialmente si no comparte la información de ese país. Eso es manipulación, porque nunca se supo de estas investigaciones y no es hasta ahora que está disponible para todos”.

 

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