Luis Alfredo Miranda, especialista en Educación: Urge transformar educación en zonas rurales

“¡Nombre! Es muy aburrido y a veces para nada le sirve a uno en los trabajos de aquí”.Ese fue el criterio de Silvia -una

 Muchos docentes de las zonas rurales se topan frente a dificultades en su labor como la falta de recursos y de personal.

“¡Nombre! Es muy aburrido y a veces para nada le sirve a uno en los trabajos de aquí”.

Ese fue el criterio de Silvia -una joven de 19 años de la comunidad rural costera de Cóbano, Puntarenas – sobre lo que significa para ella la educación que se ofrece en el área donde vive. La joven prefirió dedicarse a administrar su propia heladería y no cursar estudios en secundaria.

Esta apreciación, sobre lo “inútil” que puede resultar la enseñanza que se recibe, es compartida por una serie de jóvenes entre 16 y 27 años de esta región, cuyas percepciones – al igual que la de Silvia – fueron recogidas en el VI Informe del Estado de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia en Costa Rica. Este fue dado a conocer el año anterior por el Programa Interdisciplinario de Estudios y Acción Social de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia (PRIDENA) de la Universidad de Costa Rica y la UNICEF.

En el país alrededor de un 44,48% de los centros educativos existentes son rurales, de acuerdo con datos del Ministerio de Educación Pública (MEP).
El capítulo “Juventud Rural y Educación: un desafío de equidad” del citado informe, detalla la necesidad de dar un giro a la manera en que está estructurada la instrucción en estas zonas y adaptarla a la realidad que se vive hoy día.

“Ha habido un deterioro en las zonas rurales. Hay una serie de compromisos que el Estado ha dejado de lado: aumento de cobertura y calidad. Muchos de los docentes que trabajan en estas zonas están aislados de la actualización académica”, criticó Luis Alfredo Miranda, autor del apartado y docente en la División de Educación Rural del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional.

DESFASE

El experto puntualizó cómo los contenidos de los programas de los centros educativos rurales están desfasados con respecto al entorno inmediato de los niños y jóvenes.

“Lo que ellos estudian no tiene mucha relación con lo que están empezando a desarrollar. Hay casos de colegios profesionales agropecuarios en zonas donde la gente ya casi no siembra. Esos conocimientos que se tratan de implantar desde el sistema educativo no son atinentes, no permean a esos muchachos”.

Otro ejemplo de este panorama son los sitios que han experimentado un auge turístico, donde los jóvenes prefieren dedicarse a trabajar en empresas de esta índole en lugar de seguir sus estudios.

Lo ideal sería que las escuelas y colegios incorporen dentro de su programa académico herramientas y cursos para fortalecer las aptitudes de los menores y adolescentes y, a su vez, colaborar con la economía de su hogar. Esto último es importante, ya que algunos padres de familia de estas regiones tienden a ver la educación como un desperdicio de tiempo, en el tanto el joven no brinde ningún aporte financiero a su familia, lo cual puede derivar en que el menor se vea obligado a desertar del sistema.

Miranda explicó como hay jóvenes que han desarrollado pequeñas empresas de producción de vídeo, dedicadas a la pesca deportiva o al turismo rural, lo cual demuestra sus grandes competencias. Sin embargo, ninguno de estos ha finalizado la secundaria, de ahí que resulta imperativo cambiar el contenido de la educación y homologarla al contexto social de estos espacios.

Consultada sobre esta temática la Viceministra de Educación, Alejandrina Mata, dijo a UNIVERSIDAD que generar una educación que corresponda a las necesidades de una zona es un asunto discutible.

“Los jóvenes de colegios indígenas, nos dicen: Sí, queremos aprender nuestro idioma étnico, pero también Inglés. Entonces, ese concepto de que la educación rural tiene que ser para dejar metidos a los muchachos en las zonas rurales haciendo lo que se supone se tiene que hacer allí, es cuestionable.

La funcionaria afirmó que el MEP ha desarrollado el concepto de liceos rurales, los cuales se sitúan en áreas de este tipo que están dispersas y donde a los estudiantes se les dificulta asistir al colegio.

Según la viceministra, se trabaja en el ámbito intelectual de los menores con el fin de desarrollar sus destrezas cognitivas, como aprender matemáticas o una materia específica.

Sumado a ello, se ocupan del campo psicosocial, “que es propio del desarrollo humano como aprender a comunicarse, concretar un proyecto de vida, introduciendo orientación, actividades artísticas y deportivas”, subrayó.

Por último, explicó que se ofrecen talleres exploratorios que les permite a los menores desarrollar habilidades laborales, las cuales no solo están ligadas con temas como agricultura y turismo, sino también competencias para el manejo informático o proyectos de gerencia.

“Con esa respuesta estamos pretendiendo abrirles un mundo diferente”, enfatizó Mata.

MÁS APOYO AL DOCENTE

Los docentes también sufren las consecuencias de la falta de recursos y  tecnologías para desarrollar su labor en los espacios rurales, advirtió Miranda. Además, tienen que dedicarse a la ejecución de tareas administrativas, que los distraen de los objetivos de su trabajo, sumado a la desmotivación que llegan a sentir por la falta de incentivos.

Las escuelas unidocentes, que cuentan con único maestro, son un ejemplo de este panorama. Allí los educadores tienen que planear, dirigir, coordinar y supervisar muchas áreas y actividades que impiden que su labor docente se desarrolle plenamente, lo que finalmente afecta a los estudiantes.

Igualmente, muchos jóvenes que son egresados de este tipo de escuelas no logran adaptarse bien al cambio que representa ingresar a un colegio, donde el ambiente es distinto y con mayor cantidad de profesores. Esta situación genera deserción escolar, comentó Miranda.

El especialista precisó que es menester escuchar las propuestas de las comunidades en torno a las necesidades educativas que poseen, para que a partir de ello se cree una estrategia que permita que la educación se aproveche verdaderamente en estos sitios.


¿Qué es el PRIDENA?

Es un espacio de producción, investigación y divulgación de asuntos relacionados con la niñez, la adolescencia y sus derechos.
Fue creado en el 2002 y desde la fecha coordina y apoya los proyectos que desarrolla la Universidad de Costa Rica en esa área.
Además, cuenta con un amplio grupo de expertos que se dedican a tareas de investigación, docencia y acción social.

Fuente: www.pridena.ucr.ac.cr


 

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