“Póngale vida” combate obesidad infantil en escuelas, pese a retos

Malos hábitos de vida, apego a la tecnología, exceso de comidas y un Reglamento de Sodas poco supervisado promueven obesidad infantil en Costa Rica.

Con el fin de elaborar y aplicar estrategias para la prevención de la obesidad infantil en diferentes escuelas de Costa Rica, la Escuela de Nutrición de la UCR lleva a cabo el programa llamado “Póngale vida”. El programa ya alcanzó regiones como Los Santos, La Unión, Turrialba y Santo Domingo de Heredia.

“Póngale vida” tiene un antecedente. La Escuela de Nutrición y un grupo de investigadores de América Latina, auspiciados por la Agencia Internacional de Energía Atómica, se inquietaron de que los niños fueran mal evaluados corporalmente, pues las pruebas se realizan con parámetros de países desarrollados. La premisa básica consistía, entonces, en que los niños latinoamericanos no eran como los niños estadounidenses.

En el año 2004, bajo el marco del programa “Isótopos para la paz”, de la Agencia Internacional de Energía Atómica, se llevó a cabo un primer proyecto para identificar si los niños de Costa Rica eran obesos de verdad o no, por medio de la medición de grasa corporal con métodos isotópicos. Posteriormente, se hizo una comparación con otros países de la región.

Xinia Fernández, coordinadora de “Póngale vida”, anota que de los 13 países incluidos en aquel estudio Costa Rica tuvo el mayor índice de grasa corporal en niños, por lo que se motivó a los países a diseñar un proyecto de intervención. En ese momento nació “Póngale vida”.

Panorama nebuloso

Para el 2009, “Póngale vida” identifica tres problemas principales en la sociedad costarricense. De primer plano, se señaló el alto consumo de carbohidratos en la dieta del tico, la falta de actividad física por factores como la escasez de áreas recreativas, la inseguridad ciudadana y el apego a la tecnología.

Por último, la presencia de la obesidad ligada con la pobreza. “Si tuvieras 5 chiquitos, con un ingreso de 5 mil colones al día, les vas a dar salchichón, pasta, arroz, pan, plátano. Productos de bajo precio con una alta densidad energética”, apunta Xinia Fernández.

¡A trabajar!

Los Santos, La Unión, Turrialba y actualmente Santo Domingo de Heredia son las regiones beneficiadas por “Póngale vida”. Se han capacitado 524 docentes, y 7.272 estudiantes han sido parte del programa.

“Póngale vida” es un grupo estrategias para la promoción de la alimentación saludable y la actividad física de niños y niñas de cualquier condición nutricional a través de un enfoque cultural y socialmente competente.

“Nosotros no trabajamos solamente con niños obesos, trabajamos con todos. Ayudamos a los obesos a que vuelvan al estado nutricional normal; a los que están bien, para que se mantengan y a los delgados a alcanzar ese nivel nutricional normal”, apunta la coordinadora Fernández.

Fernández también explicó que el programa se ajusta a la región que visiten. Por ejemplo, la dieta de Limón difiere a la dieta de Nicoya; las prácticas no son las mismas.

La labor de “Póngale vida” está basada en un modelo ecológico, el cual incide en las aulas, escuelas, familias y comunidades.

En las aulas se les facilita material didáctico que se adecua a los planes de estudio. Al mismo tiempo, se capacita a docentes para que mantengan este material a lo largo del curso lectivo. También se brinda un espacio de 15 minutos activos y, por último, se recurre a una una evaluación nutricional.

En la escuela, en general, se fomenta el recreo activo, el cual consiste en un receso cargado de actividades. La familia del estudiante recibe una pequeña lección sobre qué dar de comer a los hijos y cómo dárselo. Por último, en el modelo ecológico, se organizan domingos familiares en la comunidad. El mayor éxito de este modelo se dio en La Unión, donde se trabajó durante tres años gracias al apoyo de la Municipalidad.

Retos

La última encuesta nacional sobre obesidad infantil fue en el año 2008, esta determinó un nivel de obesidad infantil del 21%.

Xinia Fernández, coordinadora de “Póngale vida”, considera que el Reglamento de Sodas Estudiantiles vigente es deficiente. Afirma que muchas sodas de diversos centros educativos irrespetan los parámetros establecidos y la supervisión por parte del Ministerio de Educación Pública y del Ministerio de Salud es muy escasa.

Otra adversidad son los padres de familia que suelen mandarles una merienda poco saludable a sus hijos y, además, les dan dinero para comprar en la soda de la escuela.

La situación es que, para el mediodía, los niños terminan haciendo cinco comidas: desayuno en casa, desayuno en comedor estudiantil, merienda, compra en soda y almuerzo en comedor estudiantil.

Leonardo Garnier, exministro de Educación Pública.
Leonardo Garnier, exministro de Educación Pública.

Leonardo Garnier, exministro de Educación:“La supervisión tiene que ser una constante”

¿Cuál fue la iniciativa para realizar el Reglamento?         

–Era una vieja preocupación de los funcionarios de la Dirección de Programas de Equidad, cuando me lo plantearon era una cosa interesante. Ellos estaban pensando en hacer una lista positiva de qué vender en sodas escolares. Yo les dije que eso era muy difícil; entonces, decidimos cambiarnos a un enfoque que era más polémico, pero era más bien decir qué cosas no se deberían vender en las sodas. La idea era que la soda fuera más sana y entenderla como un espacio educativo.

¿Cómo fue la reacción de los centros educativos?

–En general la reacción fue buena, hubo una alianza entre unos concesionarios de sodas y la industria, que presentaron un recurso de amparo ante la Sala IV, pero lo ganamos bien. La sentencia es muy buena, afirma que el derecho a la salud está por encima del derecho al libre comercio. Los directores reaccionaron bien, algunos se lo tomaron muy en serio y lo aplicaron rápidamente. Es un proceso gradual. El mecanismo más fuerte es que las Direcciones Regionales de Salud –y el Ministro de Salud actual dijo que iba a seguir con eso– van e inspeccionan las sodas, incluso se puede cerrar una que no cumpla con el reglamento.

Actualmente, ¿la supervisión de las sodas está en manos de las Direcciones de Salud?

–Hay una supervisión del MEP que se hace desde las Direcciones Regionales y los supervisores de cada circuito educativo, con asesoría de la Dirección de Programas de Equidad, pero hay una supervisión externa que es la que hace el Ministerio de Salud, las Direcciones de Salud.

¿Eso sucede actualmente?

–Sí, empezó cuando estábamos nosotros, pero yo sé que ha seguido y vi unas declaraciones muy buenas del Ministro actual de Salud.

¿Qué resultados a futuro esperaban del Reglamento de Sodas?

–Yo esperaba que fuera gradual por dos razones: porque el reglamento era gradual y porque uno sabe que toma tiempo, mientras la gente se acostumbra a un cambio de cultura.

Hay presión de las empresas por vender. Existen cosas que son más fáciles que otras, por ejemplo la salida de las gaseosas. Te encontrás dos situaciones: dueños de sodas que reaccionaron muy bien, y quienes escondían los chocolates en una gaveta. La supervisión tiene que ser una constante.

 

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