La libertad y el encierro se debaten en la nueva película de Esteban Ramírez

La película nacional Presos se estrenará el próximo 14 de mayo en las principales salas de cine del país.

Entre los muchos de los inconvenientes de las prisiones, quizás el más grave es que la cárcel no sirve para “readaptar” a las personas que cometieron un delito; aunque tal vez nunca funcionó para eso.

Desde Nueva York y São Paulo hasta las calles de San Salvador, el encarcelamiento y la “mano dura” se han impuesto como modelo para aplacar la delincuencia y la inseguridad, pero condenar al encierro a miles de personas es peligroso, cuando no inútil.

La película Presos, del cineasta Esteban Ramírez, promete generar reflexiones sobre qué significa ser libre tanto para quien está detrás de las rejas, como para quien está afuera.

Con escenas grabadas dentro del Centro Penitenciario La Reforma, en San Rafael de Alajuela (Puesto 10), este filme pretende derribar muchos mitos alrededor de la vida y vivencia en las instituciones penitenciarias.

“Si estás grabando con cientos de privados de libertad, siempre es un reto como director”Esteban Ramírez

La historia transcurre en torno a Victoria (Natalia Arias), una joven de clase media en búsqueda de su libertad, frente a las situaciones de la vida diaria que la apremian. En su nuevo trabajo, ella comienza a conocer el mundo de la cárcel, donde una de sus tareas es atender a un preso que es amigo de su jefe, y a partir de aquí la historia encuentra su punto de giro.

Los presos en el cine

La cárcel ha sido un escenario predilecto para las producciones cinematográficas, posiblemente porque no hay historia más emocionante que la fuga de una prisión (Fuga de Alcatraz, 1979), ni hay imagen más desoladora que el aislamiento detrás de las rejas (Cadena perpetua, 1992). El éxito reciente de la serie televisiva Prision break (2005−2009) demuestra el interés por este lugar kafkiano, del que nunca se puede escapar.

“Si estás grabando con cientos de privados de libertad, siempre es un reto como director”. (Foto: cortesía de Esteban Ramírez)
“Si estás grabando con cientos de privados de libertad, siempre es un reto como director”. (Foto: cortesía de Esteban Ramírez)

Sin embargo, la inspiración de Ramírez no vino de los grandes filmes hollywoodenses sobre la cárcel. El de Ramírez está inspirado en Los presos, un documental en blanco y negro realizado por su padre Víctor Ramírez, en 1973.

El documental mostraba las condiciones de vida de cientos de presos en la Penitenciaría Central –hoy el Museo de los Niños–, y cómo muchos comenzaron sus “carreras criminales” en los reformatorios para niños de la calle, como el temido “Reformatorio San Dimas”, por el que pasó el mismo José León Sánchez.

“Lo que el documental de mi padre logró fue abrirme la mente y sentir empatía por gente que normalmente uno cree que se merece estar ahí. No es un tema de buenos y malos, uno lo que ve son seres humanos”, dijo Ramírez.

Generar reflexión

Esteban Ramírez es un cineasta ya conocido. Tras encantar al público costarricense e internacional con Caribe (2004) y Gestación (2009), esta vez le apuesta a una cinta que reflexiona sobre lo que es estar en el encierro; nos hace comprender la libertad que vive dentro de cada ser humano, y estar afuera nos hace ver esas pequeñas prisiones de la vida diaria.

Con un elenco bien conocido por el público espectador –cuyos protagonistas son Natalia Arias (Gestación) y Leynar Gómez (Puerto padre)–, la película pretende generar cuestionamientos hacia la sociedad actual que defiende la libertad como uno de sus valores, pero sigue escondiendo lugares donde esa libertad se ve encerrada.

Presos es una coproducción de Cinetel (Costa Rica) y Proyección Films (Colombia), junto con el apoyo del Programa Ibermedia. Su estreno mundial fue el pasado 22 de abril en el marco del Festival de Málaga de Cine Español, bajo la categoría de “Territorios Latinoamericanos”.

La película se estrenará el 14 de mayo en las principales salas de cine del país.

Esteban Ramírez: Grabar dentro de la cárcel

Con escenas grabadas en patios y pabellones y a la vista de cientos de presos en escena, Esteban Ramírez le comentó a Semanario UNIVERSIDAD su experiencia como director.

“Al principio siempre hay un sentimiento, una expectativa de cómo nos van a recibir. Desde que llegamos a hacer casting hubo una buena convocatoria. Poco a poco nos fuimos ganando el respeto de ellos y, como era de esperar, como seres humanos quieren ser útiles y aportar.

“No fue fácil grabar, porque es una cárcel activa y se presentan situaciones: si ellos no querían que grabáramos no grabábamos. Si estás grabando con cientos de privados de libertad, siempre es un reto como director.

La película denuncia que no están en las mejores condiciones. Pienso que deberíamos tener una política menos condenatoria. En este momento no viven de una manera tan miserable como en ‘La Peni’, pero sigue habiendo hacinamiento. Estamos metiendo gente a las cárceles y no solo es muy caro, sino que tampoco es la solución”.

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