Pablo Iglesias, de la agrupación española Podemos:

“Los partidos del poder han tenido el peor resultado de su historia”

“Esta primavera de cambios es irreversible y nos va a llevar hasta el mes de noviembre, al desafío de ganar las elecciones al Partido Popular

“Esta primavera de cambios es irreversible y nos va a llevar hasta el mes de noviembre, al desafío de ganar las elecciones al Partido Popular (PP)”. Esta fue la evaluación que en la noche del pasado domingo 24 de mayo hizo de las elecciones autonómicas y municipales de España, Pablo Iglesias, líder de la agrupación Podemos.

De los cuatro partidos nacionales que tenían algo en juego en estas elecciones, tres pudieron reclamar la victoria: Podemos, Ciutadans y el Partido Socialista (PSOE). Cada uno reivindicó alguna parte del triunfo.

El único que no pudo ocultar las caras largas fue el gobernante PP. Dos de sus figuras emblemáticas, la exministra y expresidenta del Senado y presidenta del PP en Madrid, Esperanza Aguirre, y la por 24 años alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, salieron esa noche ante la televisión a reconocer los malos resultados de su partido, que gobierna España con mayoría absoluta en el Congreso.

Acostumbradas a gobernar con mayoría absoluta en Madrid y Valencia desde hace más de 20 años, ambas reconocieron que aun manteniendo el PP el primer lugar en la votación, los partidos de oposición, en particular una eventual alianza de Podemos y PSOE, podían desplazarlas del gobierno. “Pasamos del 48% −que obtuvimos en 2011− al 34,4% en este momento”, dijo Aguirre.

En la comunidad de Madrid, el PP bajó de 72 a 48 representantes, mientras que el PSOE subió de 36 a 37; pero el éxito mayor fue el de Podemos, que logró 27 representantes. De todos modos, una eventual coalición PP-Ciutadans (que logró 17 representantes), les daría una mayoría de un voto en el congreso autonómico.

Donde el PP gana, pero queda sin posibilidades de hacer alianzas ganadoras, es en la municipalidad de la capital española donde bajó de 31 a 21 concejales. “Ahora Madrid”, una coalición a la que apoyó Podemos, logró 20 representantes, mientras el PSOE bajaba de 15 a 9 y Ciutadans lograba 7. Es ahí donde Esperanza Aguirre pretendía seguir gobernando. Los números, sin embargo, no le dieron.

Probablemente asumirá el cargo la abogada Manuela Carmena, que el diario La Nación, de Buenos Aires, describió así: “Recién llegada a la política, recabó un importante apoyo entre parte de la ciudadanía en las últimas semanas. Conocida por su defensa de obreros y detenidos durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), aseguró no pertenecer ni a Podemos ni a ningún otro partido, y puso a la gente por encima de las ideologías”.

Por su parte, Barberá repitió, en Valencia, el discurso de Aguirre: “Es un resultado malo para el Partido Popular”. Y agregó: “Voy a proponer un acuerdo de Estado frente al radicalismo”.

En la comunidad valenciana, el PP bajó de 55 a 31 representantes. El PSOE bajó también, de 33 a 23. Triplicó su votación el grupo Compromis, con 19, y lograron por primera vez representación regional Podemos y Ciutadans, con 13 cada uno.

En la municipalidad de Valencia el PP bajó de 20 a 10 concejales y el PSOE, de 8 a 5. Podemos apoyó la alianza Compromis, que logró 9 cargos, a los que se suman 3 del partido local Valc y 6 de Ciutadans, lo que permitiría también una alianza para poner fin al casi cuarto de siglo de gobierno del PP en la ciudad.

A estos resultados hay que agregar el de la municipalidad de Barcelona, donde la candidata del grupo “Barcelona en Comú”, Ada Colau −una activista contra los desahucios de quienes ya no pueden pagar sus hipotecas− ganó las elecciones, desplazando a CiU, un partidos nacionalista que gobernaba abogando por la independencia de Cataluña. El PP bajó de 9 a 3 representantes y el Partido Socialista de Cataluña, de 11 a 4.

Escenarios

Los resultados electorales dieron paso a una cuidadosa revisión de las políticas de alianzas, indispensables para gobernar casi todas las comunidades autonómicas y una gran parte de las municipalidades.

Todo, además, de cara a las elecciones generales que deben celebrarse en noviembre próximo, como recordó Pablo Iglesias.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, estimó que “si algo ha quedado claro es que el PSOE ha alcanzado al PP. Por tanto, si alguien tenía alguna duda, la alternativa al PP es el PSOE. El PSOE es la primera fuerza de la izquierda en el país”, agregó,

Sánchez se refería en su análisis a la votación total alcanzada por los dos partidos que desde la muerte de Franco han gobernado España: el PP, que obtuvo 26,9% de votos en total, y el suyo, que logró 25,1%.

Podemos, que había despertado grandes expectativas con su inesperado resultado en las elecciones europeas, se presentó en coaliciones para las elecciones municipales, lo que hace más incierto el cálculo de su votación, mientras la alternativa de derecha, Ciutadans, logró representación en prácticamente todo el país, con una votación de 6,5%.

Estos resultados dieron pie a comentarios sobre lo que se considera como el “fin del bipartidismo” en España, un fenómeno similar al ocurrido en otros países de Europa y América Latina, incluida Costa Rica.

Pero lo cierto es que ese “bipartidismo”, generalmente conformado por una expresión de la derecha liberal y otra de la socialdemocracia, se ha venido desdibujando en la medida en que ambos han ido confluyendo en una misma política neoliberal, que se transformó así en el verdadero movimiento que puso fin al “bipartidismo”.

Para Enric Sierra –en artículo publicado en La Vanguardia, de Barcelona– “la victoria por la mínima del partido de Ada Colau, apadrinado por Podemos de Pablo Iglesias, tiene mucho simbolismo por lo que significa de cambio radical de modelo”.

Sin embargo, no dejó de advertir que “la nueva alcaldesa tendrá que gobernar haciendo muchas concesiones, para conseguir el apoyo de más de dos de los partidos que estarán en la oposición”.

Esa política de alianzas es el gran desafío para partidos como Podemos o Ciutadans.

Como lo señaló un habitual columnista de la prensa española, Jesús Sánchez Rodríguez, “la política de pactos postelectorales se va a convertir en un elemento clave que va a generar fuertes debates en la izquierda y va a condicionar seriamente lo que pueda pasar en las elecciones generales de noviembre”.

El PP podría pactar con Ciutadans para mantener el poder en algunos lugares, pero “Ciutadans tiene poco que ganar en esos pactos y mucho que perder de cara a las siguientes elecciones generales”.

“En la izquierda, Podemos, las candidaturas de unidad popular, Izquierda Unida o Compromís solo pueden establecer pactos donde figure el PSOE”. Pero este –que en su opinión va a tratar de presentarse como el eje articulador de la izquierda– “es parte del problema para la izquierda, no de la solución”, comentó.

Si pactan con el PSOE –destacó Sánchez– como en Andalucía, donde el acuerdo era la única manera de evitar que un PP como primer partido votado ocupase el poder en la Junta, terminan siendo castigados en las urnas. Si no pactan y “dejan gobernar al PP, como en Extremadura, simplemente terminan perdiendo toda representación”, aseveró.

“Tiembla la Unión Europea”, dijo Elena Llorente en un análisis a raíz de las elecciones españolas, publicado en Página 12 de Buenos Aires.

Se trata, en realidad, del fracaso de las políticas de ajustes neoliberales que se expresaron no solo en esos resultados, sino también en los de Grecia, en enero pasado. Pero los triunfos conservadores, como los de Inglaterra y Polonia, tampoco contribuyen a reforzar la unidad europea.

“La Unión Europea (UE) tiembla ante el ‘no’ rotundo del gobierno griego por seguir imponiendo restricciones a la población,para pagar las deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ante la posibilidad de un ‘default’. Bruselas tiembla también por el triunfo de Podemos en España y sus críticas a la UE, por las dudas de Gran Bretaña sobre si continuar o no dentro de la Unión Europea y por el triunfo en Polonia de un presidente de la derecha nacionalista, muy escéptico respecto de la Europa unida”, expresó Llorente.

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