Uribe-Chávez: Nada alterará voluntad de unión

La cumbre entre los presidentes de Venezuela y Colombia, Hugo Chávez y Álvaro Uribe, renovó los lazos entre ambos países. Hugo Chávez y Álvaro

La cumbre entre los presidentes de Venezuela y Colombia, Hugo Chávez y Álvaro Uribe, renovó los lazos entre ambos países.


Hugo Chávez y Álvaro Uribe, en un encuentro histórico donde firmaron acuerdos bilaterales.

Un amplísimo acuerdo para reactivar todas las áreas de cooperación fue el resultado de la reunión que sostuvieron en Caracas los mandatarios de Venezuela y Colombia.

Sobre el incidente de diciembre pasado, cuando organismos de seguridad colombianos coordinaron el secuestro del dirigente de las FARC, Rodrigo Granda, en la capital venezolana, no se dijo una palabra. «Hemos dado vuelta a la página», fue la respuesta a la pregunta sobre el tema.

Chávez preparó cuidadosamente el escenario, desde la recepción oficial a la delegación colombiana, hasta la conferencia de prensa final, no anunciada en el programa, pero desbordante de cordialidad.

Muchas cosas parecen haber pasado desde que estalló la crisis, a mediados de enero, cuando Chávez exigió disculpas a Uribe por el secuestro de Granda, y la reunión de Caracas.

Entre ellas, la visita de Chávez a Buenos Aires, el 1 de febrero, después de su paso por el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, y la del presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, a Caracas, en vísperas de la reunión de Chávez con Uribe.

La otra cara de la moneda es el renovado acercamiento de Washington a Bogotá y las reiteradas  acusaciones contra Chávez de la nueva Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en sus audiencias de confirmación en el Senado, y del Subsecretario para América Latina, Róger Noriega, preocupado por la compra de rifles y aviones a los rusos por parte de las fuerza armadas venezolanas.

El 22 de noviembre del año pasado, el propio Bush hizo una escala de cuatro horas en Colombia, para reafirmar su apoyo a Uribe, que luego se ha visto reflejado en el presupuesto de la nueva administración estadounidense, que contempla una generosa ayuda militar a dicho país.

En cuanto a las preocupaciones de Noriega, parecen haber caído en el vacío. El propio ministro de Defensa de Colombia, Jorge Uribe, dijo no creer que Venezuela esté empeñada en una carrera armamentista por la compra de armas y helicópteros a Rusia y el interés de adquirir radares de Brasil o China. «No me atrevo a calificar eso como una carrera armamentista, estoy muy ocupado con los temas nuestros», afirmó el ministro.

CAMBIOS

La visita de Chávez a Buenos Aires dio pie a un comentario en el que se comparaba las hasta hace poco distantes relaciones entre ambos países con los cambios más recientes. «Resulta contrastante lo que ha ocurrido en los últimos meses», decía un comentarista en la capital argentina. «Chávez y Kirchner se han reunido nueve veces, y en más de una docena de oportunidades estas conversaciones han sido con el presidente Lula».

En la última cita, el presidente argentino, Néstor Kirchner, afirmó que «América del Sur necesita avanzar en un mayor grado de integración, basándose en el multilateralismo para superar las desigualdades existentes».  «Para poder construir una nueva estrategia de desarrollo sostenible con inclusión social (…) debemos construir una sólida unidad continental», enfatizó Kirchner.

Eso, ciertamente, no se puede lograr con un país como Colombia transformado en un palo atravesado en la rueda de la carreta.

De la reunión con Lula, Chávez destacó, durante uno de sus tradicionales programas de los domingos, «Aló, Presidente», que habían firmado 20 documentos, que abarcan los campos petrolero, de infraestructura, ciencia y tecnología, medicina, cultura, e, inclusive, el tema militar. «Es una alianza estratégica Brasil-Venezuela», afirmó, al subrayar que «es indispensable para el proceso de integración regional la voluntad política de Lula, que se une a la nuestra».

PAPEL DE CUBA

En la cita Chávez-Uribe el presidente cubano, Fidel Castro, tuvo un papel decisivo, según informaciones procedentes de Bogotá. Fue el propio diario «El Tiempo», cercano a Uribe, el que informó sobre el papel de Castro que, según el periódico, habría respondido a una solicitud de mediación hecha por Uribe «con una velocidad sorprendente».

Sin precisar sus fuentes, el diario afirmó que Castro envió, el pasado 21 de enero, a su canciller, Felipe Pérez Roque, a Caracas. Luego de reunirse con Chávez, regresó a La Habana para darle a Castro la visión de Chávez del conflicto. Con esos datos en la mano, siempre según la versión del periódico colombiano, Castro habría llamado a Uribe y tras una conversación de dos horas decidió enviar a su vicecanciller, Abelardo Moreno, a Colombia.

Eso hizo que, también en medios colombianos, se destacara «el papel relevante de Cuba en la estabilidad regional». «Se trata, sin duda, del hecho más paradójico. Mientras que Estados Unidos pedía a los demás países de la región ‘presionar a Venezuela para que no siga apoyando a las FARC’, la cancillería cubana no solo oficiaba como mediadora eficiente en la salida de la crisis. También revelaba una cercanía con Bogotá mayor de la que desearía el gobierno de Washington».

Como contrapartida, en Washington el Council On Hemispheric Affairs divulgaba un comunicado en el que criticaba la estrechez de miras de la política latinoamericana de Washington. Los responsables de esas políticas, dice el informe, fracasaron en aislar el gobierno de Venezuela del resto de América Latina como resultado de la crisis con Colombia.

«El papel de La Habana ayudando a mediar en la crisis complicó aun más la administración Bush, que raramente pierde oportunidad de presentar el régimen de Castro como un obstáculo para la paz regional. Pero los hechos prueban que no es así».

RESULTADOS

Los resultados de la cumbre no podían ser más amplios. En el comunicado conjunto se anuncia la creación de una Comisión Binacional de Alto Nivel, presidida por los ministros de Relaciones Exteriores, para evaluar íntegramente el estado de las relaciones entre los dos países y, especialmente, «las acciones necesarias para el fortalecimiento de los procesos de integración entre Colombia y Venezuela dentro del marco de la tan necesaria integración de América del Sur».

En la conferencia de prensa, después de la cumbre, Chávez recordó algunos de los proyectos pendientes: un poliducto hacia el Pacífico colombiano; la venta de combustible a Colombia; la cooperación entre Pedevesa y Ecopetrol, las empresas petroleras de ambos países, para la exploración petrolera (Chávez recordó que «el mayor polo de potencia energética del planeta está aquí»); un convenio para explotar el carbón, firmado con Lula, al cual invitó a Colombia a incorporarse. Y anunció una reunión tripartita, en marzo, con el presidente brasileño.

«Nos dividieron, nos pusieron a pelear, y aquí estamos, empobrecidos», dijo Chávez, quien recordó una frase que Perón repetía siempre en Argentina: «el siglo XXI nos encontrará unidos o dominados».

En ese contexto, las FARC parecen haber quedado mas aisladas, con menos espacio para operar en la zona fronteriza.

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