Análisis de la realidad nacional

Los principios se desgarran en  la realidad de la vida, mas se hacen carne del pueblo que los defiende.Más de un millón de habitantes

Los principios se desgarran

en  la realidad de la vida,

mas se hacen carne

del pueblo que los defiende.

Estimados lectores: las apreciaciones que se presentan en este artículo  tienen la finalidad de contribuir con el acercamiento a la realidad nacional a partir de los acontecimientos cotidianos que evidencian una unidad entre teoría y práctica, lo cual pone de manifiesto una serie de conflictos a lo interno de la sociedad, sin soslayar algunas de las tendencias que desde afuera inciden directamente en el comportamiento de los grupos sociales.Desde esta perspectiva se debe enfatizar que Costa Rica como país periférico,  obedece a una organización mundial y fundamentalmente occidental, donde la expansión y control de los mercados se deslindan desde una concepción monopólica, que ya pone de manifiesto un gran conflicto entre los distintos segmentos de la población (entre desposeídos de los medios de producción y poseedores de los medios de producción). A nuestro modo de ver, la importancia que tiene el estudio de los conflictos, es que en alguna forma constituye un medio para examinar la correlación de fuerzas, la lucha de clases, con ello también la lucha ideológica, y por otro lado permite profundizar en el conocimiento de la realidad. Y a partir de este conocimiento es que los actores insertos en las distintas fuerzas sociales (fuerzas conservadoras y fuerzas revolucionarias, en tanto unas privilegian el statu quo y el fortalecimiento de sus privilegios de clase, mientras que las otras pretenden derribar el Estado opresor) plantean sus estrategias de dominación o de liberación.  Destacamos en esta vía el conflicto por la existencia humana en condiciones dignas para la clase trabajadora, que se ven rechazadas por las políticas neoliberales (su elaboración teórica: la propiedad privada, propiedad intelectual, etc., la libertad y el libre mercado, libertad e igualdad crearon un divorcio en relación con la realidad concreta), que han sumergido al pueblo costarricense en una crisis política económica social y cultural, lo que dificulta tener una visión de conjunto global y objetiva, una interpretación que se corresponda con una propuesta de salida de dicha crisis en beneficio de las grandes mayorías. Lo primero que salta a la vista es que las políticas que afloran desde el neoliberalismo pretenden una salida que descarga  todo el peso de dicha crisis sobre la clase trabajadora. Han tratado por todos los medios de alargar la jornada laboral; ya lo hacen en algunas empresas y por otro lado el Gobierno ha propuesto en su agenda un paquete tributario que carga de impuestos a la clase trabajadora, con el beneplácito de los partidos políticos de los ricos; tal situación ha fomentado una fuerte resistencia de las organizaciones de los trabajadores y de algún diputado que también se opone –dicho paquete tributario se mantiene y muy posiblemente se mantendrá en la agenda del próximo gobierno−. En esta línea han aplicado una fuerte devaluación del colón, con lo cual han logrado subir el precio de los servicios básicos (transporte, electricidad, teléfono, agua), han subido además el conjunto de artículos que conforman el plato (la comida) de los costarricenses. La subida de los precios de la gasolina también es un factor medular de la inflación que ellos dicen controlar, pero que el pueblo siente que le saquean su bolsillo. Continuando con el diagnóstico realizado por los directores del neoliberalismo, también se puso en la agenda el salario único, con el cual se trataba de eliminar los derechos adquiridos por los trabajadores(as) y ahora se impone un decreto con el cual se aumenta ¢430 por cada ¢100.000, lo que es totalmente injusto, toda vez que en ninguna manera se corresponde con el costo de vida de la clase trabajadora.

Más de un millón de habitantes están en el límite de la pobreza y,  en condición de pobreza extrema  85.981hogares (conservadoramente se trata de medio millón de personas)   sin esperanza y para colmo con un candidato y su equipo asesor en el actual torneo electoral propuso sacarlos de la pobreza dándoles veinte mil colones. Probablemente se esperaba algo similar a tirar una lombriz en un gallinero y,  así, todos los pobres saldrían a votar por el ofrecimiento, parece más bien un insulto a la inteligencia o a la dignidad de las personas.  Esta propuesta encaja muy bien dentro de la estrategia del neoliberalismo que consiste en la invención del bono de la vivienda, del bono escolar, del bono para detener la organización y la actuación contestataria del pueblo frente a la pobreza,  pues el bono no modifica en nada la situación de pobreza de un segmento muy significativo del pueblo.

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