El subcociente: una barrera para la democracia

La naturaleza de la barrera del subcociente en la elección de diputados es desigual para con los partidos minoritarios que quieran tener representación en

La naturaleza de la barrera del subcociente en la elección de diputados es desigual para con los partidos minoritarios que quieran tener representación en el Congreso. La distorsión ocurrida en el otorgamiento de puestos que favorece a los partidos con más caudal de votos provoca que sectores de la población que ejercieron su derecho al voto se vean silenciadas y sin representantes en la Asamblea Legislativa.

No existe un cálculo exacto para saber cuánta cantidad de votos que se hacen efectivos es necesaria o suficiente para que exista una representación justa y equilibrada en el Poder Legislativo, pero resulta absurda la preferencia de un sesgo en la representatividad provocado por la barrera en la repartición.

Poniendo un ejemplo cercano de esta situación, en las elecciones del 2010 hubo necesidad de dilucidar la asignación de escaños legislativos mediante subcociente en Heredia, Alajuela y Guanacaste. Si en cada una de estas no hubiese existido la restricción de la barrera electoral y  se repartieran las curules por medio del mayor residuo de votos, Heredia actualmente tendría cuatro partidos políticos en el Parlamento y no tres; Alajuela siete en vez de seis y Guanacaste tres y no dos.

El término “representación política” consiste en delegar un representante de un grupo o sector de la población, para que defienda sus derechos e intereses en los distintos órganos de toma de decisiones. Ese principio de elegir o ser elegido para consolidar la opinión popular en el poder, se lleva a cabo por medio de un proceso de votación que se rige bajo ciertas metodologías, mejor conocidas como Sistemas Electorales, que se determinan según la necesidad, funcionalidad y contexto de cada país.

El Sistema Electoral en Costa Rica posee diversas variables para cubrir la totalidad de procesos por realizar durante las votaciones, tales como: el tamaño de la circunscripción, los distritos electorales, procedimiento de votación, cantidad de diputados, tipo de listas (cerradas o abiertas) y las fórmulas matemáticas utilizadas para la distribución de escaños (curules), entre otras.

Cuando se habla de fórmulas matemáticas se hace referencia al proceso al que se someten los votos que usted y los demás ciudadanos efectúan para elegir, a un diputado o presidente,  por ejemplo. En el caso del presidente la fórmula es muy simple, si un candidato obtiene el 40% de los votos válidos, gana; si no, se va a segunda ronda contra el candidato más próximo y gana el que tenga la mayoría simple de votos.

Ahora, en el caso de la elección de diputados, los votos válidos se dividen entre la cantidad de curules por provincia. Al número resultante de votos en la provincia se le llama cociente y a la mitad de esa cifra se le llama subcociente, que es la barrera electoral mínima para disputar una diputación. Cuando los votos válidos se dividen entre el número de diputados pero aún quedan plazas disponibles sin que los votos restantes sumen un cociente, entonces compiten por las curules no asignadas los partidos que al menos hayan obtenido un subcociente.

En otras palabras, si usted votó por un partido político que no sobrepasó la barrera electoral, así fuese por un voto, no podrá participar en la repartición de diputaciones.

VOTOS SIN REPRESENTANTES

Lo anterior ha venido ocurriendo a partir de 1946, cuando el Poder Legislativo durante la administración de Teodoro Picado acogió la barrera del subcociente con base en metodologías estudiadas en la época en Alemania y Gran Bretaña.

La permanencia de la misma fórmula durante casi 68 años, ha limitado hasta la fecha 33 diputaciones a agrupaciones políticos que no superaban la barrera electoral, pero que sí tenían más votos residuales que aquellos partidos que tenían un subcociente, tal y como lo demuestra Luis Diego Brenes en su trabajo “Cambios sin reforma: Sistema de partidos y barrera electoral en Costa Rica (1953-2010)”. Pág. 25.

La experiencia ha mostrado cómo esta barrera ha favorecido a los partidos mayoritarios, ya que la naturaleza del sistema vigente está orientada a otorgar la curul al partido que rebasa la barrera electoral y le queda un residuo de votos más numeroso que al de los demás partidos que también superaron el subcociente; esto ocurre así aunque algún partido que no pasó la barrera electoral tenga más votos que el residuo más grande de los partidos que sí obtuvieron un subcociente, tal y como ocurrió en 2010 en las provincias de Alajuela y Guanacaste.

En el caso de Heredia no ocurrió lo anterior; aquí la fórmula no sesgó de ninguna manera los resultados de la votación. Se pensará entonces que la utilización de esta barrera no actúa igual en todos los casos, y efectivamente así ocurre; esta no permite que un partido con menor cantidad de votos llegue a obtener una curul habiendo uno que lo supere con su residuo.

Pero la diferencia del residuo mayor utilizado en el caso de Alajuela y Guanacaste es sumamente abismal, mientras que en el caso de Heredia es realmente corta la diferencia.

Aunque la barrera busque evitar casos como los de Heredia, la consecuencia es que en los otros dos distritos electorales se obstaculizó el otorgamiento de plazas efectivo y óptimo para una representatividad justa para con los partidos minoritarios en la Asamblea Legislativa.

Se prefiere entonces favorecer a los partidos mayoritarios, que buscar formas de inclusión a partidos minoritarios.

Esta misma desigualdad se ve reflejada en la cantidad de votos válidos que se hicieron efectivos. Los resultados en Alajuela fueron los más altos, con una diferencia de casi diez mil votos de más que pudieron haber sido utilizados empleando la fórmula sin la barrera electoral.

En Guanacaste fueron  poco más de ocho mil votos de diferencia igualmente sin la barrera electoral, ambas provincias tuvieron en suma un total de 17.708 votos de más que estarían representados actualmente en el Poder Legislativo.

A diferencia de las anteriores provincias, Heredia muestra una diferencia de 758 votos de más que fueron efectivos gracias a la utilización de la barrera electoral, logrando así una mayor nivel de representación para esa provincia.

Ahora, haciendo un recuento total de las tres, a pasar del efecto positivo en la provincia Herediana, el nivel total de diferencia que provocó la barrera en la cantidad de votos sin utilizar supera los 16.900 votos.

Así la diferencia de sufragios mostrada en Heredia se vuelve prácticamente insignificante comparada con la cantidad tan alta de votos en las otras dos provincias. No se puede justificar la utilización de la barrera con base en los efectos positivos en Heredia, ya que la diferencia de votos utilizados contra la diferencia de votos sin utilizar gracias a ella es sumamente elevada.

Cabe mencionar que una posible eliminación de esta barrera tendría que ser aprobada por al menos 38 diputados, por ser una norma constitucional; sin embargo,  parece ser que el asunto de la fórmula electoral no tiene espacio de debate y discusión dentro de la Asamblea. Probablemente, los legisladores están conformes con la forma en que se reparten los escaños, desconocen las consecuencias de esta, tienen otra idea de representatividad legislativa que desconocemos, les resulta innecesario realizar modificaciones o poseen alguna otra alternativa en la que la barrera electoral no distorsione los resultados. Cualquiera que sea el motivo por el cual una modificación por iniciativa de la Asamblea no se ha hecho presente, me es desconocida.

¿En qué clase de democracia están viviendo los y las costarricenses? La permanencia de la barrera electoral resulta irracional después de comprobar la cantidad real de votos que no son tomados en cuenta por su causa, lo que hace necesaria la modificación o eliminación de esta en las reglas del juego por las que tienen que pasar todos los partidos políticos que quieran participar del proceso de elección, con el fin de lograr resultados más transparentes.

* Artículo escrito con base en una investigación realizada para el Curso Integrado de Humanidades, en conjunto con Jeiko Barrantes, Raquel Espinoza, Gabriel Moreno, Stephanie Morera y Esteban Jiménez.

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