Importemos un proyecto de país

Si tuviera que hacer un análisis de los eslogan utilizados en las campañas electorales de los últimos tres presidentes designados en nuestro país,

Si tuviera que hacer un análisis de los eslogan utilizados en las campañas electorales de los últimos tres presidentes designados en nuestro país, concluiría que algo en Costa Rica no anda muy bien.

El barco necesita capitán”, “Firme y honesta”, y “Con Costa Rica no se juega”, reflejan, en resumidas cuentas, que nuestro país carece de rumbo, que estamos siendo mal gobernados, nos encontramos inmersos en un ambiente de corrupción y que los pasados gobiernos no se han tomado en serio su papel de propulsores de este país.

Hace ya muchos años que en Costa Rica hemos sido incapaces de ponernos de acuerdo en casi cualquier tema, por más complejo o sencillo que sea. Hemos sido incompetentes en generar un verdadero proyecto de país que trascienda los cuatro años del gobierno de turno, donde exista un serio compromiso por parte del gobierno y del sector privado en procurar el bienestar y desarrollo del país.

Se podría decir que muchos son los causantes de ese estancamiento en Costa Rica: falta de compromiso de los gobernantes en concretar sus proyectos de gobierno, incapacidad de estos y sus funcionarios para llevar a buen término las labores encomendadas, falta de voluntad política para gobernar, burocratismo institucional, poca o casi nula rendición de cuentas de nuestros gobernantes, altos grados de corrupción pública y privada, falta de visión a largo plazo que permitan darle seguimiento a proyectos importantes, entre otros.

La realidad es que en Costa Rica existe una incapacidad para gerenciar los negocios públicos; ejemplos de ello han sido desde el engorroso proceso de reparación del puente de la platina, que continúa en reparación después de 7 años y tres gobiernos incapaces de remediar el problema, hasta la incapacidad de echar a andar un modelo de asociaciones públicas y privadas, para el desarrollo de la infraestructura.

La pregunta es, ¿por qué nos sucede esto? ¿Qué está pasando, no solo con quien nos gobierna, sino con nosotros los gobernados, que la mayoría de las veces observamos pasivos tal descalabro?

Este artículo no tiene como propósito evaluar las razones del caos, sino proponer una solución para que este barco vuelva a tomar su rumbo.

Si bien es cierto no comulgo con muchos aspectos del CAFTA, la realidad es que solo cuando nos vemos realmente compelidos a realizar algo es posible obtener avances importantes para nuestro país, como por ejemplo, la apertura del monopolio de seguros y telecomunicaciones. Si no hubiera sido por ese compromiso adquirido por el Estado costarricense, estaríamos los ticos todavía comprando únicamente seguros del INS y teléfonos celulares del ICE, sin tener la posibilidad de escoger entre las distintas opciones que un mercado en competencia ofrece.

Ante esa realidad, planteo como una posibilidad para sacar nuestro país adelante, el que Costa Rica se comprometa con organismos internacionales, como la OCDE, que nos colaboren para enderezar, planificar y direccionar el rumbo de nuestro país.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) establecida en 1961, con sede en París, es un organismo internacional cuya misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo, en donde los países miembros se encuentran comprometidos con la democracia plural basada en el Estado de Derecho y el respeto por los derechos humanos, y se adhieren a los principios de una economía de mercado abierta y transparente.

Actualmente Perú está iniciando un programa nacional con la colaboración de la OCDE, que tiene como objetivo primordial ayudar a este país suramericano, a enfrentar y resolver sus desafíos en la gestión de sus asuntos públicos.

Este programa es un ambicioso conjunto de 18 proyectos, que durante los próximos dos años la OCDE llevará a cabo con Perú, para fortalecer sus políticas públicas. Es un programa peruano con el apoyo de la OCDE, es decir, Perú ha decidido cuáles son las prioridades. La OCDE no le dice a Perú qué hacer, sino que le imparte las mejores prácticas de otros países.

El programa de Perú va más allá de los deseos de un gobierno de turno; es un compromiso de toda la nación, sector público y privado, de reconcer sus falencias como nación, utilizando las mejores prácticas internacionales como ejemplo y parámetro, en procura del bienenestar de su país. Costa Rica debería concientizarse, seguir su ejemplo y continuar decididamente en el proceso de adhesión a ese organismo.

 

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