La formación en Democracia

A vivir en democracia nos habituamos mucho tiempo atrás. La historiografía costarricense es prontuario de acontecimientos puntuales que demuestran la trayectoria de nuestra vida

A vivir en democracia nos habituamos mucho tiempo atrás. La historiografía costarricense es prontuario de acontecimientos puntuales que demuestran la trayectoria de nuestra vida independiente por el surco de la senda democrática. Excepciones las hay, pero afortunadamente no son muchas ni trascendentes; el poder en manos del pueblo es una constante que (lamentablemente) ahora damos por sentada.

En este país votamos regularmente, podemos ser designados en puestos de elección popular, nuestro derecho de expresión es inalienable y tomamos parte de las decisiones que tanto nos interesan mediante los mecanismos de participación ciudadana. Con tales prerrogativas, ¿qué obsta, entonces, para minimizar los discursos antipolítica?

Si se cree que la  respuesta no es clara, tampoco es intrincada: nuestro régimen democrático tiene necesidades que, como ciudadanos, debemos atender todos. Las armas son numerosas y desde el Tribunal Supremo de Elecciones y su Instituto de Formación y Estudios en Democracia (IFED), los esfuerzos son ingentes.

Hijo del nuevo Código Electoral y concebido como órgano adscrito al TSE, el IFED ya rinde los frutos que motivaron su creación. El éxito de la propuesta se explica por su adecuada modulación a través de los ejes de capacitación electoral, formación en democracia, afianzamiento de la cultura ciudadana fundada en los más prístinos valores cívicos -respeto, solidaridad y tolerancia- y el apoyo al sistema educativo.

También, del buen posicionamiento actual del IFED es responsable la proximidad con la ciudadanía; acercarse a las aulas de escuelas y colegios deriva en resultados tan favorables como abrir las puertas del instituto a universitarios, miembros de los partidos políticos, formadores de opinión y a todos los costarricenses. El contraste epistemológico permite comprender, por tanto, que no se trata de capacitación institucionalizada, sino de educación ciudadana. Sencillamente es eso.

Conjurado a todo lo anterior, el perfil investigativo y académico del Instituto lo convierten en semillero de valiosos estudios en temas de democracia electoral. La especialización de los trabajos facilita el abordaje, a partir de la ciencia política y jurídica, de los fenómenos que inciden actualmente en el ámbito político nacional.

En suma, la apuesta es fuerte y su leitmotiv está en afrontar los desafíos con activa participación ciudadana: con más y mejor democracia. De cara a los comicios electorales del futuro, a los eventuales procesos de referéndum y, en sentido genérico, a la evolución del sistema electoral, la democracia costarricense tiene, en el IFED, un aliado estratégico.

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