Leonardo… ¡para siempre!

La vida y talento del gran Leonardo Da Vinci nos invitan a reflexionar sobre el desastre cultural que ha provocado el monopolio de la

La vida y talento del gran Leonardo Da Vinci nos invitan a reflexionar sobre el desastre cultural que ha provocado el monopolio de la educación total en manos del Estado. Todos los programas de las instituciones de educación escolar, media o superior, privadas o públicas, deben armonizar con los “ideales estatales”. Así lo vemos aquí; pero sobran los ejemplos alrededor del mundo, especialmente en las grandes potencias.

El adoctrinamiento y el servilismo científico: La ciencia al servicio del Estado y, en fin, de la casta política, para aumentar su poder y el dominio de unos pocos sobre las grandes mayorías, ha sido la forma de mantener su fuerza descomunal y el servilismo en la población.

Sólo adoctrinando las mentes de los pueblos, se pueden mantener regímenes de terrorismo mental. Acaparando la educación, el Estado hace creer a los pueblos en la necesidad de guerras y poderíos militares que cuestan, en vidas, dinero y esfuerzo, cantidades imposibles de comprender; y creerán además que es necesario que otros pueblos  vivan en la miseria.

Sólo adoctrinando las mentes a través del “pensamiento estatal” creerán los pueblos oprimidos que su destino es irremediablemente ese; que los políticos deben pensar por ellos; y que deben ser gobernados y formados culturalmente con esos programas vacíos de moral y solidarismo.

Sólo adoctrinando al niño, desde el prekínder, hasta la obtención de un doctorado en Física nuclear y más allá; o hasta la formación de un soldado, tendrá el Estado seguridad de la obediencia absoluta de ese individuo; ya sea para construir el arma más mortífera o para dar su vida por una bandera; o sea, por los políticos y gobernantes de turno en la fiesta del Estado. A través del ciego sometimiento al Estado derivado de ese adoctrinamiento científico se concibe adorar a una bandera, ¡A un pedazo de trapo! más que a nuestros semejantes; y despreciar, al extremo del odio y del aniquilamiento, al hermano que no conocemos y que nunca nos hizo daño.

Sólo adoctrinando diabólicamente el intelecto del trabajador, puede este tolerar seguir siendo el que produce la riqueza, el que hace grande a un país; pero a su vez, representar la pobreza que debe compartir con sus hijos y con los demás trabajadores.

El militarismo y las bombas nucleares son medios muy eficaces de conquista. Pero la verdadera potencia, el único medio de permanencia del Estado es el monopolio del conocimiento. Es la forma más sutil que utiliza el Estado para ratificar su malvado poder. Fabricar hombres masa, adoctrinados y dóciles, es muy fácil para el Estado con “su educación”.

Pero: ¿Por qué decimos que la educación actual es omisa y decadente, si nunca en la historia conocida hemos visto mayor sofisticación tecnológica ni tan deslumbrantes éxitos científicos?

Sí, porque se han  dejado de lado las ciencias humanidades. El arte incluso, ha sido discriminado o utilizado para afianzar más la mecanización mental y el poderío material en la forma que prescriba el Estado  como más conveniente para los grupos políticos reinantes.

El cuerpo social funciona maquinalmente y el individuo  trata tan solo de llenar sus necesidades materiales; pero si en ese camino debe conjugar sus actuaciones con la moral, con la solidaridad, o con sus conceptos espirituales, se sentirá solo y desprovisto de apoyo por parte del resto. Los mismos encargados de enseñar la ética general la han menospreciado y sus alumnos entonces la omiten en sus reflexiones. Como dijo alguien: “Política es política y moral es moral; hoy en día no se pueden conjugar”.

El pensamiento integral humanista de Leonardo ¡Dedicado a la vida! Con la ciencia y el arte en un marco de espiritualidad y de ácrata libertad; en franca oposición al moderno pensamiento científico, mal llamado racional, del Estado jerarquizante, ¡Contrario a la vida! Anclado al poder y desprovisto de humanismo y de espiritualidad, es el tema de nuestra conclusión:

 

Supeditado al poder                                        Este pensamiento servil,

Quedó el saber “racional”:                                     Envilecido y traidor;

Con su dominio ancestral                                   En extremo calculador

Las élites gobernando                                         Y enajenante mental,

Lo vinieron modelando                                         Es el soporte estatal

A la imagen estatal.                                          Y otra forma de terror.

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